Asebio insta a la puesta en marcha de ayudas desde el gobierno para el uso de biocombustibles

28/06/2010

28 de junio de 2010

La Asociación Española de Bioempresas (Asebio) ha solicitado al ministerio de Industria, Turismo y Comercio, al ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (Marm) y al ministerio de Ciencia e Innovación, que se creen ayudas para la investigación y uso de los biocombustibles, en forma de primas a los productores y deducciones fiscales, por ejemplo. Desde la entidad, también se insta a que el gobierno fomente la compra pública de tecnología innovadora en este ámbito, algo que el ministerio de Ciencia ha incluido en su Estrategia Estatal de Innovación. Asimismo, fuentes de Asebio insisten en que el sector público puede contribuir de forma más destacada al incremento de la I+D+i nacional mediante la adopción de este tipo de compras públicas de forma coordinada con el resto de comunidades autónomas.

Actualmente, la producción de biocombustibles aún cuesta más que la de combustibles fósiles, tanto por lo inestable del mercado de materias primas, como por los propios sistemas de producción (gasificación, transesterificación, pirólisis, etc.) que todavía requieren de mayores aproximaciones y acciones biotecnológicas, incluso teniendo en cuenta el fuerte incremento de los precios del petróleo. Sin embargo, en opinión de fuentes de Asebio, algunos países como Estados Unidos, Brasil y Alemania cuentan con una notable producción de biocombustibles gracias a una combinación de medidas fiscales (desgravaciones fiscales, subvenciones, etcétera) con otras de sostenimiento de precios y objetivos de uso obligatorio.

En España, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, aprobó la Orden de obligación de biocarburantes el 14 de octubre de 2008, que establecía el porcentaje del uso obligatorio de biocombustibles en 2010 en el 5,83%. En 2007, del consumo de energía primaria, sólo el 0,3% tenía su origen en los biocombustibles, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA). La Directiva europea 2009/29/CE del 23 de abril establece como objetivo vinculante en los estados miembros alcanzar el 20% de uso de biocarburantes en 2020. “En la actualidad, España dispone de las tecnologías y medios suficientes para alcanzar estos niveles de producción de biocombustibles, ya que en la actualidad somos el segundo país europeo en capacidad instalada de biodiésel, el cuarto en producción de bioetanol, y contamos por nuestra propia estructura agroclimática con un potencial biomásico excepcional. Si el marco regulatorio acompaña, se podrán cumplir los objetivos”, explican Alejandro Terriza y Nora Alonso, coordinadores del grupo de trabajo de biocombustibles de Asebio. La entidad hace referencia a tres razones que han contribuido a generar un impulso legislativo al empleo de biocombustibles. La primera, la seguridad energética, para tener un mix energético más equilibrado que disminuya la dependencia del precio de los combustibles fósiles y de las importaciones de petróleo. La segunda,  razones geopolíticas dictadas por la inestabilidad de las zonas productoras de petróleo y, por último, motivos medioambientales, ya que existe la necesidad de reducir las emisiones de efecto invernadero a fin de disminuir la contaminación atmosférica por emisiones de CO2, consiguiendo además un transporte y una industria más limpios y sostenibles.

Los biocarburantes de segunda generación se producen a partir de una variedad mayor de materias primas que no compiten con el mercado alimentario y mejoran los balances en la reducción de gases de efecto invernadero, contribuyendo a la sostenibilidad del proceso y al cumplimiento de los objetivos fijados en la UE y en el PER (Plan de Energías Renovables 2005-2010). También se está comenzando a investigar la tercera y cuarta generación de biocombustibles. El biodiésel procedente de microalgas y ciano-bacterias constituiría la tercera generación. La producción de Hidrógeno (H2) y de bioelectricidad empleando mecanismos fotosintéticos, y el metano obtenido por bacterias a partir de CO2 se considera que conforman los biocarburantes de cuarta generación. Los biocombustibles se utilizan actualmente en el sector de la automoción y también para hacer uso de sus propiedades caloríficas. En Brasil ya hay gasolineras que además de gasolina tradicional tienen surtidores de bioetanol al 100%. También se utiliza como combustible de calefacción en algunas fábricas.

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