Se excluye de la obligación de registro al cemento, pero no a las fritas cerámicas, como pedía España

La Unión Europea aprueba el Reach

Redacción QU01/12/2005
Los ministros de Industria de los Veinticinco aprobaron el pasado 13 de diciembre el nuevo registro de sustancias químicas “Reach”, que obligará a las empresas a evaluar los riesgos de 30.000 productos cuyos efectos sobre la salud y el medio ambiente se desconocen.
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Tras años de discusiones y posturas encontradas, se ha aprobado el Reach. Antes de lo previsto, los ministros de Industria de los Veinticinco aprobaron el nuevo registro de sustancias químicas “Reach”, que obligará a las empresas a evaluar los riesgos de 30.000 productos cuyos efectos sobre la salud y el medio ambiente se desconocen.

La carga de la prueba recaerá en adelante en la industria, que tendrá que demostrar que las sustancias que fabrica no son peligrosas para poder comercializarlas.

Tanto la Comisión como la mayoría de los Estados miembros subrayaron que se trata de un “compromiso equilibrado” entre la protección de la salud y del medio ambiente y la necesidad de mantener la competitividad de la industria europea.

El vicepresidente del Ejecutivo comunitario y responsable de Industria y Empresa, Gunter Verheugen, señaló que la nueva legislación afectará directamente a 27.000 empresas europeas e indirectamente a muchas más. De ellas, el 96 por ciento son pequeñas y medianas empresas, y por ello Verheugen se felicitó por los cambios introducidos para reducir costes durante la tramitación de Reach.

La aprobación del registro ha sido calificado por el responsable de Medio Ambiente, Stavros Dimas, de un “gran éxito”" para la salud de los ciudadanos y para el medio ambiente. La nueva legislación, afirmó, permitirá reducir la incidencia de la infertilidad, el cáncer, las enfermedades de la piel o los desordenes neurológicos.

Reducción de requisitos

Los requisitos de información previos al registro tienen en cuenta el potencial de riesgo y no sólo la cantidad producida. Así, para las sustancias producidas entre 1 y 10 toneladas al año, se incrementan los requisitos de información en aquellas que se sabe que son cancerígenas o presentan otro tipo de riesgos para la salud, como la modificación genética, pero se flexibilizan para el resto.

Para los productos que se fabrican en volúmenes comprendidos entre 10 y 100 toneladas al año, el compromiso permite prescindir de tres test que eran muy caros, aunque se podrán requerir estudios adicionales dependiendo del riesgo.

En total, se podrían ahorrar hasta 140.000 euros por registro. Además, se podrá reducir el número de análisis para las sustancias que no está previsto que entren en contacto con las personas.

Para garantizar el principio de “una sustancia, un registro”, las empresas deberán compartir información, motivo por el cual se refuerzan las exigencias de confidencialidad, para que la revelación de sustancias no suponga pérdidas económicas ni afecte a las patentes.

Reach afectará a cerca de 25.000 pequeñas y medianas empresas, así como a un buen número de multinacionales
Finalmente, se excluye de la obligación de registro al cemento, pero no a las fritas cerámicas, como pedía España para evitar costes a la industria azulejera. Pese a ello, el ministro de Industria, José Montilla, dijo que todos los Estados miembros han tenido que ceder en alguna de sus peticiones y señaló que el compromiso es “aceptable” para España. Asimismo, destacó que en el plazo de un año se revisará el campo de aplicación de Reach y en ese momento podrán excluirse las fritas cerámicas, la cal o el yeso.

Uno de los puntos más polémicos del nuevo reglamento es el régimen de autorización de las sustancias más peligrosas, como las cancerígenas o las bioacumulables. Finalmente, los Veinticinco han aceptado que estas sustancias se autorizarán sólo cuando el fabricante pueda garantizar que están adecuadamente controladas, o cuando los beneficios socioeconómicos de su utilización sobrepasen a los riesgos.

Se desplaza de las autoridades públicas a las empresas fabricantes la responsabilidad de comprobar la seguridad de los productos antes de comercializarlos
No obstante, se obligará a las empresas que los fabriquen a presentar un análisis de las posibles alternativas para sustituirlas, cosa que podría incrementar considerablemente los costes, tal y como denunciaron la Comisión, España, Irlanda, Italia o Polonia, entre otros. En todo caso, no se impone el principio de sustitución obligatoria, como ha pedido la Eurocámara, y este será uno de los principales puntos de desacuerdo entre las dos instituciones en segunda lectura.

En términos generales, los Veinticinco han “descafeinado” considerablemente las propuestas iniciales del Ejecutivo comunitario con el objetivo de reducir los costes para las empresas, que se habían opuesto con fuerza a Reach. Así, se reducen las exigencias de información para las sustancias producidas en pequeñas cantidades (entre una y 10 toneladas y entre 10 y 100 toneladas), salvo en aquellas que se sabe ya que son peligrosas.

Asimismo se ha adoptado el principio de “una sustancia, un registro”, que obligará a compartir datos a las empresas que quieren registrar un mismo producto. No obstante, se contemplan excepciones para proteger la confidencialidad de determinadas informaciones.

Próximas etapas

Está previsto que la decisión final sobre el Reach será tomada por el Parlamento Europeo y el Consejo en otoño de 2006. La Comisión espera que el reglamento entre en vigor en primavera de 2007, fecha a partir de la cual habrá que esperar un año para que la Agencia Reach sea operativa. En consecuencia, las exigencias funcionales del Reach deberían comenzar a ser aplicadas a partir de 2008.
El texto aprobado contempla un sistema de pre-registro para todas las sustancias producidas o importadas en un volumen superior a una tonelada

Opiniones para todos los gustos

Tras la primera de las votaciones, la del Parlamento Europeo, la portavoz del PP en la comisión de Medio Ambiente de la Eurocámara, Cristina Gutiérrez-Cortines, calificó la votación de “buen resultado para sentar las bases para un mayor control de la cadena de producción y del uso de los productos químicos, incluyendo el conocimiento y gestión de los riesgos, que aumentará las garantías de protección de la salud sin perjudicar la competitividad de las empresas e industrias europeas”.

Por su parte, el vicepresidente del Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras, destacó que con las enmiendas aprobadas la cámara “ha sabido estar a la altura de las circunstancias y tomar decisiones responsables respecto a la protección de la salud de nuestros ciudadanos y la competitividad de nuestra industria”. Vidal-Quadras subrayó también el éxito del esfuerzo desplegado por el PP para excluir parcialmente del sistema Reach a sectores clave de la industria española, como el cemento, el acero y las fritas cerámicas, que además ya estaban regulados por otras directivas europeas de salud pública y protección de los trabajadores.

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La europarlamentaria del PSOE Maruja Sornosa destacó que es “altamente positivo” que se haya implantado la obligatoriedad de compartir los datos y que se hayan reducido las cargas burocráticas para beneficiar a las pymes y mantener la competitividad de la industria química de la UE. También subrayó el fomento de los ensayos sin animales y el aumento de la información a los consumidores.

“Pretendemos proporcionar un elevado nivel de protección de la salud humana y el medio ambiente, tanto para la generación actual como para las próximas, y al mismo tiempo garantizar un buen funcionamiento del mercado interior y la competitividad de la industria química, alentando el desarrollo de sustancias más seguras”, afirmó Sornosa.

Para garantizar el principio de “una sustancia, un registro”, las empresas deberán compartir información
El grupo de los liberales y demócratas (ALDE) destacó que los parlamentarios han conseguido reducir los costes para la industria recortando los tests exigidos para probar la seguridad de las sustancias. Pese a ello “el 99 por ciento de los químicos que pueden suponer un riesgo para la salud o el medio ambiente serán identificados y ello es un importante paso adelante”.

Los verdes votaron contra el compromiso porque consideran que descafeína las propuestas originales de la Comisión y deja fuera al 90 por ciento de las sustancias producidas entre 1 y 10 toneladas, con lo cual empeora la legislación existente para los productos químicos nuevos. Finalmente, y a pesar de las críticas al texto, los representantes de Izquierda Unitaria votaron mayoritariamente a favor al considerar que “es mejor un Reach débil que un no Reach”

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