El plástico: material de materiales

Javier García10/07/2012
¿Cuál es el mejor material para la fabricación de bolsas de un solo uso? ¿Qué ventajas e inconvenientes ofrecen hoy los plásticos en el diseño y desarrollo de envases y embalajes? ¿Son seguros los polímeros en contacto con bebidas y alimentos? ¿Cómo serán los envases del futuro? Interempresas / Plásticos Universales ha hablado con expertos del centro tecnológico Barcelona Institute of Packaging (BIP) para tratar de contestar a éstas y otras cuestiones relacionadas con el packaging y el considerado material del siglo XXI: el plástico.

El mejor material para las bolsas de un solo uso

Hace un par de años estallaba la polémica en torno al uso, maluso y abuso de las bolsas de plástico en tiendas y centros comerciales. Sin duda, un tema controvertido que repartía responsabilidades a diestro y siniestro y apuntaba con el dedo a todos los eslabones integrantes de la cadena, desde el suministrador de materia prima hasta el consumidor final.
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Para Elena Repollés, ingeniera de packaging del BIP y directora del Clúster de Packaging Alimentario de Cataluña, la mejor opción desde un punto de vista global (económico, medioambiental y funcional) para las bolsas de un solo uso es un monomaterial sin impresiones, para facilitar el reciclado y disminuir el impacto en el entorno. En este sentido, Mercè de la Fuente, directora del Área de Polímeros Avanzados de Leitat-BIP, añade que éstas están fabricadas en polietileno, un material que de por sí es 100% reciclable sin que por ello pierda sus propiedades, por lo que, si se realiza una correcta gestión, es decir, una vez finalizada su vida útil se deposita en el contenedor de envases y el circuito de reciclaje es el correcto, “este material es idóneo para su uso, ya que se pueden volver a fabricar bolsas con él otros productos”.

Otro factor a tener en cuenta, apunta De la Fuente, es que estas bolsas, aunque se vendan como de un solo uso, pueden reutilizarse, al contrario de lo que ocurre con las bolsas de materiales biodegradables, que poseen peores propiedades mecánicas y que, en muchas ocasiones, no se gestionan debidamente una vez finalizada su vida útil. “El material influye en la calidad medioambiental, pero el uso que se haga con la bolsa también es altamente influyente”, afirma.

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Germán Blando, ingeniero de packaging de Leitat-BIP; Elena Repollés, ingeniera de packaging del BIP y directora del Clúster de Packaging Alimentario de Cataluña, y Mercè de la Fuente, directora del Área de Polímeros Avanzados de Leitat-BIP.
Germán Blando: “Nos hemos quedado sin bolsas de supermercado gratuitas, pero la cantidad de CO2 emitido a la atmósfera no ha disminuido”

“Actualmente nos hemos quedado sin bolsas de supermercado gratuitas, pero la cantidad de CO2 emitido a la atmósfera debido a la utilización de estas bolsas es bastante similar a la que era cuando el consumidor no pagaba las bolsas puesto que éstas representan sólo el 0,1% del total de emisiones en España”, asegura Germán Blando, ingeniero de packaging de Leitat-BIP.

Por otro lado, esta bolsa no es de un solo uso, ya que el usuario la utiliza para almacenar y tirar otros residuos domésticos. Así, sostiene Blando, “si lo que se tira junto con la bolsa son envases de plástico, ésta irá a la fracción correcta de residuo (el contenedor amarillo), pero si lo que se tira son residuos orgánicos, habrá que separarla de esta fracción para que no vaya al vertedero, por lo que la mejor alternativa en este sentido sería la utilización de materiales biodegradables o compostables”. Para Blando, otra alternativa es el uso de bolsas reutilizables.

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Barcelona Institute of Packaging (BIP) es una joint venture entre el centro tecnológico Leitat y el Institut Químic de Sarrià (IQS), que cuenta con el apoyo de la Generalitat de Catalunya a través de ACC1Ó y también de muchas empresas del sector y asociaciones profesionales

El BIP es un centro orientado a dinamizar y apoyar a las empresas en I+D, proyectos tecnológicos, formación y testing en toda la cadena de valor del packaging desde el diseño hasta la ingeniería de producto, pasando por los fabricantes de materiales, fabricantes de envases y embalajes hasta el usuario final.

El consejo asesor del BIP está formado por las siguientes empresas: Nutrexpa, Applus, Ecopack, Enplater, Seaplast, La Seda De Barcelona, Henkel Iberica, Nestlé, Grafopack, Antonio Mengibar, Volpak, Panrico, DOW Chemicals, EDV-Packaging, Clariant Ibérica, Nordenia, Weener Plastik, Comexi, Danone, Ambar, Ferrer, ICTA, BCD, Lantero Embalajes, Ecoembes, Chimigraf y Menshen.

Los servicios más solicitados del BIP

  • Proyectos de I+D como, por ejemplo, creación de nuevos materiales aplicados a packaging con propiedades mejoradas, más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente
  • Proyectos tecnológicos como el diseño/rediseño de packaging, sensorización y funcionalización del packaging, simulación de su comportamiento funcional…
  • Ensayos: propiedades de tracción, stress-craking, espesores, estanqueidad, permeabilidad a gases, compresibilidad de envase primario y secundario…
  • Formación: máster de packaging engineering.

Plásticos y seguridad alimentaria

¿Puede el consumidor estar tranquilo y tener la seguridad de que los envases y embalajes de plástico en contacto con alimentos son adecuados para ese uso? “Sí, es completamente seguro su uso en estas aplicaciones”, afirma De la Fuente. “Todos los envases y embalajes de plástico que contengan productos alimentarios y que se consuman en Europa deben cumplir rigurosamente todas las estrictas normativas de contacto alimentario exigidas por la CE (Reglamento CE 1935/2004, del 27 de octubre de 2004)”.

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Mercè de la Fuente: “Incluso, en envases en cuya composición se incluye una parte de plástico reciclado —como, por ejemplo, en el material conformante de las botellas de agua—, se cumplen las normativas, asegurando perfectamente la seguridad del consumidor”

Incluso, añade la directora del Área de Polímeros Avanzados de Leitat-BIP, envases en cuya composición se incluye una parte de plástico reciclado —como, por ejemplo, en el material conformante de las botellas de agua—, se cumplen también estas normativas, asegurando perfectamente la seguridad del consumidor.

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Blando recuerda que las estrictas normativas no sólo se aplican a los envases de plástico, sino a todos los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos, que deben fabricarse en conformidad a este reglamento, desde los materiales orgánicos como el corcho hasta las tintas y barnices que se utilizan en la impresión de los envases y sus etiquetas. “El consumidor puede estar tranquilo de que estos materiales cumplen con los requisitos que define el reglamento, si en la etiqueta o envase figura la leyenda para uso alimentario o el símbolo de la copa y el tenedor, y se indican las instrucciones para su uso adecuado”, aclara.

Clúster de Packaging Alimentario de Cataluña

Desde comienzos de año, Leitat-BIP es dinamizador del Clúster de Packaging Alimentario de Cataluña, apoyado por ACC1Ó. Esta entidad, explica Elena Repollés ingeniera de packaging del BIP y directora del clúster, está dirigida, entre otros, a todas las empresas, asociaciones, centros tecnológicos y universidades que están dentro de la cadena de valor del packaging alimentario, desde fabricantes de materiales, materia prima, maquinaria de envasado, maquinaria auxiliar, carga automática, impresoras, tintas, visión artificial, etiquetadoras, final de línea y hasta el usuario final.

Los objetivos

  • Planificar estratégicamente vías de desarrollo futuro de la cadena de valor descrita.
  • Impulsar la cooperación y los encuentros entre empresas para favorecer la generación de ideas y sinergias.
  • Definir políticas y actuaciones de interés común para los asociados.
  • Fomentar la I+D+i.
  • Asesorar a los asociados sobre oportunidades de innovación, proyectos cooperativos, etc...
  • Establecer relaciones estratégicas con otras regiones punteras en el sector, instituciones internacionales, europeas y estatales, para favorecer los intercambios de cooperación.
  • Impulsar la calidad distintiva y el prestigio, la asociación y la participación de los asociados a la misma en proyectos y eventos internacionales.
  • Reflexión estratégica.

Los pros y los contras del plástico en envases y embalajes

Las principales ventajas de los plásticos, apunta De la Fuente, son “su gran ligereza, que en el caso de envases es una cualidad fundamental, así como la diversidad de procesos de obtención de envases que pueden abarcar (extrusión-soplado, inyección-soplado, termoconformado, soplado-film, inyección, etc.)”. Además, añade, los plásticos repercuten en altas cadencias productivas. Otra ventaja de los plásticos es “la gran variedad de materiales poliméricos” que se pueden emplear en la fabricación de un envase, dependiendo de las necesidades que deba cumplir el mismo, y que, en la inmensa mayoría de los casos, son fácilmente reciclables.

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Sin embargo, explica la directora del Área de Polímeros Avanzados de Leitat-BIP, en ciertas aplicaciones de alta exigencia (altas barreras a gases, por ejemplo), los plásticos más usados en envases no tienen las suficientes cualidades por sí solos, por lo que se debe recurrir a sistemas multicapa de difícil separación posterior, en comparación con el metal o el vidrio, que son sistemas monocapa. De la Fuente plantea también “su posible difícil separación” en el punto verde de gestión, debido a la gran variedad de materiales plásticos existente. “Esta situación no se da en el caso de envases metálicos o de vidrio”, afirma. Finalmente, otro hándicap de los plásticos hoy en día es su dependencia de fuentes no renovables de obtención, como es el petróleo. “A tal efecto, también es cierto que cada vez más se potencia el uso de bioplásticos, de fuentes renovables como alternativa de futuro”, concluye De la Fuente.

Los proyectos en plástico del BIP

Según explica De la Fuente, desde el BIP se están trabajando varios proyectos relacionados con los envases plásticos, principalmente, enfocados, por un lado, a mejorar las propiedades del material del envase, mediante aditivación de varios agentes en los polímeros, siempre teniendo en cuenta las normativas existentes para contacto alimentario, como, por ejemplo, la mejora de la barrera a los gases para eliminar los sistemas multicapa difícilmente reciclables, y por otro lado en proyectos de reciclado y valorización de residuos de envases plásticos, para mejorar su impacto medioambiental.

Otra línea de investigación cada vez más en auge es el de dotar de carácter activo y/o inteligente a los envases, para que protejan más al producto que contienen y den información al consumidor sobre el producto.

La verdad de los envases biodegrables y compostables

No todos los envases que se autoproclaman como biodegrables y compostables realmente lo son. Entonces, ¿qué condiciones deben reunir este tipo de envases para ser considerados como tal? Mercè de la Fuente lo explica: “En primer lugar, se debe distinguir entre biodegradable y compostable. Muchos plásticos pueden llegar a ser biodegradables, ya sea por su naturaleza y propiedades –como los envases de almidón no modificado que se disuelven en agua–, o por la introducción de agentes que promueven una rotura de cadenas poliméricas para que éstas sean más fácilmente absorbidas por enzimas (como el polietileno biodegradable)”.

Sin embargo, continua la ingeniera, para que un envase sea compostable, según la normativa EN13432, “debe biodegradarse en un 90% en un periodo máximo de 12 semanas, aparte de poseer un contenido mínimo en volátiles y un contenido máximo definido en metales pesados”.

De la Fuente aclara que cualquier polímero soluble en agua se considera biodegradable ya que desaparece. “El PVOH, por ejemplo, no es un biopolímero, pero sí biodegradable”.

“Los envases del futuro deberán incorporar nuevas funcionalidades que aporten un plus de innovación al producto: comunicar o interactuar con el consumidor, avisar del deterioro del alimento, alargar la vida útil del producto, ser resistentes a temperaturas de horneado, que calienten o enfríen su contenido...”

Los envases del futuro

El consumidor actual demanda envases que ofrezcan más información sobre el producto que contienen, explica Elena Repollés, ingeniera de packaging del BIP y directora del Clúster de Packaging Alimentario de Cataluña. “El usuario quiere conocer la calidad y conservación del producto; pide envases que reaccionen ante los cambios del producto y protejan sus cualidades”, sostiene al respecto De la Fuente. Por ello, en la actualidad, se investiga en envases inteligentes y activos, con la finalidad de ofrecer todos estos servicios al consumidor. Su uso mejora la conservación del producto, prolongando su vida útil, explica Blando. “Además aporta información sobre su estado, procedencia y uso”. La investigación en este campo y el avance de la tecnología han permitido su aplicación en productos de gran consumo y su uso se irá extendiendo cada vez más debido a que es un valor añadido que el consumidor aprecia mucho, a pesar de su elevado coste”, sostiene el ingeniero experto en packaging de Leitat-BIP.
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“Sin duda, los plásticos seguirán a la vanguardia en sistemas de envase durante muchos años”
Las últimas tendencias en envases vienen marcadas por los cambios de conducta del consumidor, que cada vez es más exigente respecto a los productos que consume. Entre estos aspectos, destaca Blando, se encuentran la creciente necesidad de conveniencia, que exige a los envases algo más que las funciones básicas de contener, proteger y permitir su distribución para la venta. “Los envases del futuro, de hecho ya se encuentran ejemplos en el mercado, deberán incorporar nuevas funcionalidades que aporten un plus de innovación al producto: comunicar o interactuar con el consumidor, avisar del deterioro del alimento, alargar la vida útil del producto, ser resistentes a temperaturas de horneado, que calienten o enfríen su contenido...”. Para ello es “fundamental” la utilización de materiales activos e inteligentes, y las nuevas tecnologías. “Con ellas se puede lograr esta comunicación entre el envase y el consumidor, pero también la comunicación con aparatos como el ordenador, la nevera o el horno microondas, que permitan mejorar la experiencia de compra y consumo de productos”.

Por otra parte, el aumento de la conciencia de los problemas ambientales y la adopción de nuevos requisitos regulatorios sobre el reciclaje de éstos, han traído consigo cambios tanto en la utilización de procesos de producción más sostenibles, como en el tipo y cantidad de material que se utilizan, promoviendo el uso de aquellos que ofrecen la misma prestación con menor impacto medioambiental.

Los envases plásticos son “altamente ventajosos” gracias a su bajo peso, alta versatilidad en procesado, aplicaciones y propiedades. Además, en la actualidad, empresas, universidades y centros tecnológicos de todo el mundo trabajan para mejorar su valorización y reciclado, así como para optimizar sus propiedades y dotarlos de nuevas funcionalidades. “Sin duda, los plásticos seguirán a la vanguardia en sistemas de envase durante muchos años”, sentencia De la Fuente.
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Empresas o entidades relacionadas

Asociación Cluster del Packaging

Comentarios al artículo/noticia

#2 - sara
02/12/2014 0:52:57
no heu posat els avantatges i inconvenients
#1 - Sr. Eduardo de la Tijera Coeto
12/07/2012 1:39:04
Es una lástima que en España hayan prosperado las prohibiciones a las bolsas de plástico, con todo y los esfuerzos de las asociaciones del ramo. Igual ha ocurrido en Argentina y se debe a que las bolsas se volvieron un blanco idóneo para el lucimiento político. En México se intentó hacer lo mismo al nivel nacional y en varios estados o municipios pero, con el trabajo coordinado de las asociaciones de industriales y del comercio organizado, y en especial de INBOPLAST la asociación de industriales de la bolsa plástica, se han logrado revertir las prohibiciones en vigor y prevenir otras muchas más propuestas de regulación. La estrategia que nos ha funcionado se basa en adoptar CRITERIOS DE PRODUCCIÓN Y CONSUMO SUSTENTABLE A LO LARGO DE LA CADENA y negociar con los legisladores y las autoridades que la política ambiental en materia de bolsas de plástico se base en dichos principios. Con ello, se han eliminado o evitado las prohibiciones y a cambio se impulsa una mejor gestión de las bolsas (la tasa de reutilización es del 97%) y de sus residuos (el contenido de material reciclado es del 25% en promedio) con el consiguiente beneficio ambiental, económico y social. De todas formas, la defensa de las bolsas de plástico en la arena política tendrá que seguirse dando pues cada cambio de legislatura o de autoridades estatales o municipales implica el riesgo de llegada de poíticos imaginativos que quieran regresar al pasado. El lema "Yo la Uso, Yo la Reutilizo" lo emplea INBOPLAST en sus campañas de difusión para concientizar a la población del gran beneficio de adoptar BUENAS PRÁCTICAS DE USO, MANEJO Y DISPOSICIÓN DE LAS BOLSAS DE PLÁSTICO. Con gusto les compartimos nuestras experiencias. Estamos en Facebook como INBOPLAST AC. Saludos cordiales

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