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Un material de alta tecnología con futuro y pasado

Publicado un libro para conmemorar el 50 aniversario del PC (policarbonato)

Elke Bitterhof15/10/2003
A finales de mayo de 1953 en la fábrica de Bayer en Krefeld-Uerdingen, el Dr. Hermann Schnell, jefe de los laboratorios científicos centrales, encontró que de la combinación dihidroxi de bifenol A y derivados del ácido carbónico como el fosgeno, se formaba un polímero termoplástico. El policarbonato aromático, que poco después recibiría en Bayer la denominación comercial Makrolon, había nacido. Ahora, con motivo del 50 aniversario de su descubrimiento, se ha editado un libro que explica la historia del material.
Lo que él, ya muy temprano, había visualizado sería una realidad: el perfil de propiedades del nuevo material había superado en muchos aspectos a los materiales sintéticos conocidos hasta entonces. Por supuesto, en aquellos momentos no se podía imaginar la forma tan fascinante en que se desarrollaría la carrera de éxitos del material en décadas siguientes. Hoy en día, resulta impensable separar de nuestra vida cotidiana el policarbonato en general y, especialmente Makrolon.

El libro, que por el 50 aniversario de PC de Bayer, Makrolon, publica la editorial Dr. Gupta, narra la interesantísima historia de este material en su camino desde el laboratorio hasta la producción química en gran escala. Bajo el título “Pensar, lo que aún nadie ha pensado” se quiere proporcionar algo de la fascinación que por décadas motivó a este pionero, y aún motiva.

El libro describe, primeramente, el camino hasta la invención del policarbonato en el año 1953; después de los altos y bajos en el desarrollo del producto y los procesos, hasta la primera producción industrial propiamente dicha, que comenzó en 1958 en las instalaciones de Krefeld-Uerdingen. Además, allí sería practicada la transesterificación de la masa fundida y, paralelamente también serían desarrollados los procesos del área interfacial hasta su madurez técnica. Estos últimos ocuparon, entre tanto, un lugar destacado entre los intereses técnicos de la producción. En los últimos años la producción experimentó, luego de los procesos de transesterificación, un renacimiento. De ello se ocupa el capítulo final del libro.

Muy grande es el esfuerzo dedicado en Bayer a la investigación mediante aditivos, como por ejemplo, los estabilizadores térmicos, de hidrólisis o de rayos UV; fibra de vidrio para reforzar, así como ignífugo o colorantes, para lograr mayor calidad y nuevos perfiles de propiedades. Los policarbonatos de estructura modificada, así como químicamente alterados, con propiedades optimizadas son tratados en detalle. Las variantes grupos finales modificados o resistencia a la deformación por altas temperaturas conforman partes separadas, lo cual facilita su estudio. Las mezclas de policarbonato con otros polímeros como, por ejemplo, ABS (acrilonitrilo-butadieno-estirol-copolímero) o PBT (polibutilentereftalato), las llamadas mezclas, son igualmente tratadas en un capítulo propio.

Además de los productos, también los mercados han experimentado alteraciones en el transcurso de estos 50 años. De ello y de la carrera global de éxitos del policarbonato se ocupan otros capítulos del libro. Las principales aplicaciones del policarbonato se encuentran hoy, como ya en sus primeros tiempos, en la electrónica y la electrotécnica. Nuevos mercados se han creado: el sector de la construcción utiliza planchas sólidas y nervadas; en la construcción de automóviles, el policarbonato es el material elegido para los cristales de dispersión. Las mezclas de policarbonato están bien establecidas en la construcción de automóviles y, pronto probablemente también, las lunas de policarbonato. Cerca de un tercio de los 25 mil millones de discos ópticos producidos en el año 2001 corresponden al policarbonato de Bayer, Makrolon- en total 140.000 toneladas. La capacidad total de Bayer para la producción de policarbonato en el año 2001 – 650.000 toneladas – representa más de un tercio del volumen del mercado mundial.

El inventor de Makrolon, Dr. Hermann Schnell, antiguo empleado y colega fallecido en 1999, perteneció al equipo de redacción de Crónica del Policarbonato. Todos los miembros del equipo tuvieron una participación decisiva en las pasadas décadas en el perfeccionamiento del policarbonato de Bayer. La crónica provee, por lo tanto, informaciones de primera mano – de testigos de la época, recuerdos y archivos. Los autores, además, no omiten informar sobre “Anotaciones al Margen”. Así, se trata de ir sobre la huella del origen del nombre Makrolon. Otras marcas contemporáneas, como Nylon, Perlon y el invento de Bayer Dralon tuvieron aquí un efecto inspirador.

“Pensar, lo que aún nadie ha pensado” no solo recorre extensamente la historia del policarbonato, sino que la complementa con instructivos, en parte gráficas históricas y fotos. El libro muestra de esta manera un pedazo de la historia económica e industrial. Por eso, destaca el Dr. Jürgen Dahmer, miembro del Comité Ejecutivo y Director de Bayer Polymers para la región Europa, Medio Oriente y África (EMEA), “Uno de los deseos del libro y sus autores es mostrar que el policarbonato no sólo fue un invento revolucionario, sino que allanó el camino, y en el futuro lo seguirá allanando, a una serie de materiales, procesos, tecnologías y productos nuevos.

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