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Ge Plastics desarrolla Lexan SLX, una película que aguanta la intemperie y los rigores de la carretera

Un polímero, la alternativa para dejar de pintar automóviles

Redacción PU15/06/2003
El sector de la fabricación de automóviles ha experimentado desde hace unos años una serie de grandes cambios en muchas áreas de sus operaciones y sobre todo en la necesidad de controlar y, en algunos casos, reducir los costes de producción. La práctica de pintar puertas, parachoques y otras piezas de la carrocería siempre ha sido identificado como un proceso costoso para los fabricantes, tanto en términos de recursos económicos como de tiempo. El plástico puede ser una alternativa, aunque hasta ahora su expansión se había frenado debido a su poca resistencia a la intemperie.
Pintar la carrocería de los automóviles es costoso. Hasta el punto de que se estima un gasto de 200 millones de euros en equipo e instalaciones en cada fábrica. Dentro de las posibles opciones alternativas a las técnicas tradicionales, el plástico se presenta como una materia prima muy viable. Para empezar, ofrece unas cualidades que encajan a la perfección con lo que necesitarían los fabricantes para sustituir la pintura. El plástico es más ligero que el acero pintado, lo cual ofrece a su vez beneficios económicos al consumidor final gracias a una reducción en el consumo de combustible. Además se deforma poco, lo que reduce abolladuras y rayaduras, es duradero y no se oxida. Sin embargo, su aplicación en la fabricación de piezas exteriores de los automóviles siempre ha estado limitado por el problema que suponen los agentes atmosféricos, y más concretamente el sol. La luz ultravioleta provoca grandes y rápidos deterioros en el plástico y por lo tanto las piezas construídas con este material perderían su acabado en poco tiempo.

El Centro de Investigación Global de General Electric abordó el reto de desarrollar un plástico que fuera suficientemente resistente al desgaste de los agentes climáticos. Los especialistas en química orgánica y productos sintéticos desarrollaron una nueva película de polímero: el Lexan SLX. Se trabajó para averiguar las propiedades físicas de factores tecnológicos tales como golpes, resistencia a los agentes químicos, flujo y calor. Después los químicos orgánicos y los ingenieros químicos completaron un entendimiento básico de las reacciones y sugirieron un nuevo proceso para fabricar este nuevo material a gran escala. Y además se desarrollaron nuevas tecnologías para predecir el desgaste por la acción atmosférica durante la vida de la pieza, medición de arañazos, y posibilidades de correspondencia de colores.

Las pruebas más recientes, que equivalen a entre 10 y 15 años de desgaste por la acción atmosférica al aire libre, demuestran que la conservación de brillo de la película Lexan SLX es absolutamente favorable. GE ha puesto a prueba la película Lexan SLX frente a las especificaciones de pintura de los fabricantes de automóviles y la ha sometido a exámenes de manchado que incluían polen de abejas, líquido de frenos y gasolina. El resultado, lanzado por GE Plastics, la división de termoplásticos de ingeniería de la compañía, es un polímero fácilmente moldeable de extraordinario brillo, ricos tonos metalizados, excelente resistencia a los arañazos y a productos químicos, y una gran dureza ante el desgaste.

"GE tiene acordados programas de examen y convalidación con todos los fabricantes mundiales para facilitar la valoración de esta tecnología como una verdadera alternativa a la pintura en embellecedores y carrocería," —afirma Andre Horbach, director de Marketing de GE Plastics Automotive— "Nos estamos centrando en la uniformidad del color, tanto en el salón de exposición como después, para cualquier pieza que pueda beneficiarse de este termoplástico duro de superficie."

Referencia en el mercado

GE Plastics pretende convertir el policarbonato Lexan SLX en una referencia útil para la industria del automóvil. Lexan SLX permite a los fabricantes de automóviles reducir considerablemente los costes de producción, al mismo tiempo que ofrece numerosas ventajas en resistencia y acabado. Además los fabricantes pueden utilizar instalaciones ya existentes y evitar la inversión en nuevas cadenas de pintado, que según diversos cálculos realizados en EE.UU. puede llegar a superar los 300 millones de dólares. También se prevé que los componentes basados en el Lexan SLX contribuyan a reducir el tiempo de montaje y a ajustar tanto costes como el peso del vehículo.

"Si prescindimos de los costes asociados a la pintura, un vehículo de plástico se hace económicamente más atractivo. Ahora, los fabricantes pueden pensar en montar un vehículo con la carrocería fabricada con la película Lexan SLX, en unas instalaciones que cuestan la mitad que una fábrica normal."

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Orígenes

Lexan SLX es una película obtenida por coextrusión: una capa transparente sobre una coloreada, aplicadas sobre varios substratos para conseguir una superficie de primera. Las pruebas demuestran que la película es capaz de soportar los rigores de la carretera; y tras superar los problemas generados por la exposición a los rayos ultravioletas, cumple las exigencias de rendimiento de un plástico para automóviles de serie con un acabado brillante y metalizado. GE Structured Products ofrece la película en calibres de 20 y 30 milímetros.

La generación de este polímero comenzó en 1998 en las instalaciones de desarrollo e investigación corporativa de General Electric (Centro de Investigación Global de GE) en la localidad de Schenectady, en el estado de Nueva York (Estados Unidos), y desde entonces se han fabricado más de 45.000 kilos de material y existe perspectiva de empezar las ventas del nuevo polímero a fabricantes de automóviles. La resina de Lexan SLX ofrece una gran perspectiva para la industria del automóvil.

"Fabricar un vehículo de plástico económicamente viable es solamente la mitad de la ecuación, porque hoy día los coches producidos en serie necesitan un acabado esmaltado y metalizado", comenta Andre Horbach". “Además presenta otras ventajas como es su enorme profundidad de imagen, la buena resistencia a los arañazos y una capacidad para mantener la estabilidad dimensional bajo un amplio abanico de temperaturas”.

Según Horbach, GE Plastics cree que esta nueva tecnología tiene un futuro muy brillante en el mercado automovilístico y en cualquier otro donde el plástico reciba una gran exposición al aire libre. La empresa ha calculado que, sólo en Norteamérica, la industria del automóvil ofrece un mercado potencial para salpicaderos y paneles verticales exteriores de la carrocería, tanto pintados como moldeados y coloreados, de cerca de 230 millones de kilos. Si añadimos los paneles horizontales, el potencial se dispara a 455 millones. En total, el potencial para el todo el exterior del vehículo es de cerca de 1.400 millones de kilos.

La película ya está disponible en una gama limitada de colores y calibres para que la industria mundial del automóvil pueda examinar la capacidad del polímero para dotar a las piezas de un acabado de primera sin pintura, brillante, resistente a los rasguños y a los agentes atmosféricos y químicos, y con una superficie de alta calidad.

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