La legislación europea afecta a la industria española de composites

Fermín Capella01/01/2000


La contaminación por vapores de estireno y el reciclado de desperdicio requieren especial atención


En estos últimos tiempos se está produciendo una importante adaptación de la normativa española con la europea en lo que hace referencia a la industria de composites, que puede representar un cambio cualitativo en su enfoque a problemas que hasta ahora se habían desatendido o ignorado

- La legislación industrial comunitaria está llegando a nuestro país con una mecánica poco menos que imparable, por lo que conviene conocer al menos de modo esquemático los mecanismos con que se incorpora. Inicialmente se crean grupos de trabajo de la industria. Estos grupos (task force) se ocupan de definir las grandes líneas en que debe redactarse la legislación dialogandocon oficiales de la CEE para llegar a la redacción de una Directiva.

Cuando se aprueba esta Directiva, se convierte en ley y al publicarse establece los plazos en que debe ser incorporada por cada país europeo. Estos plazos no son largos, de un par de años a lo sumo, y los gobiernos nacionales tienen una discrección limitada para establecer un periodo transitorio para la aplicación (transposición) de la Directiva convertida en ley y las limitaciones o modificaciones admisibles para cada país.

El proceso puede ser largo, ya que se intenta siempre que estas Directivas se concilien además entre los miembros de la OCDE, lo que incluye entre otros a los EE. UU. y Japón, amén de que se considera una instancia superior (Tratado de Basilea) que son las Naciones Unidas, pero en cualquier caso representa una homologación de nuestra legislación industrial con la de los paises más avanzados y, en algunos casos, en mejor situación que el nuestro para aplicarlas.

Bastantes de estas Directivas afectan ya a parte de la industria de composites, especialmente en la fabricación de tanques, y otras la afectarán en breve y de manera general; concretamente, la que hace referencia al vertido de los residuos de estos materiales, que se debe publicar el 16 de julio de 2002, así como las limitaciones a la concentración de vapores de estireno.

Límites de vapores de estirenoen locales de trabajo

Durante muchos años, los niveles admitidos en España de vapores de estireno en los locales de trabajo se habían situado en 50 partes por millón, sin otra especificación. Sin embargo, recientemente se han establecido como "límites técnicos" 40 ppm para una exposición de 15 minutos y 20 ppm para una exposición durante 8 horas.

No existe aún una legislación como tal sobre este tema concreto, pero la Ley de Relaciones Laborales establece que ningún obrero debe estar sometido a riesgos para la salud. Esto implica que, en caso de una reclamación o querella, el juez aceptará probablemente como válidos los citados límites de exposición y actuará en consecuencia.

No hemos podido hallar una especificación similar en lo que hace referencia a las emisiones a la atmósfera, que es un tema que incidirá sobre los costes de calefacción invernal de las empresas por cuanto, a mayor volumen de aire extraido, será necesario un mayor consumo energético para mantener a un nivel admisible la temperatura de los locales. Esto es particularmente delicado en los casos en que se utilizan procesos de molde abierto, como el laminado por contacto o el bobinado de filamentos, puesto que las bajas temperaturas perjudican notablemente la cadencia de producción y la calidad del producto final.

Sin anticipar qué niveles de vapores de estireno será posible enviar a la atmósfera, la única consideración es que si el ambiente en la zona más cargada, que será la de extracción, se mantiene por debajo de 40 ppm, al ingresar en la atmósfera el aire extraído se mezcla inmediatamente con el atmosférico y difícilmente la concentración será mayor de 10-20 ppm a poca distancia de la chimenea del extractor. Incluso esta concentración es perceptible y puede causar problemas si la planta se encuentra a poca distancia de una zona de viviendas. Serán necesarios detectores específicos de vapor de estireno económicos para equipar a las empresas transformadoras.

La gestión de los residuos

Remitiéndonos a la incorporación de nuestro país a la legislación europea en este tema, nos encontramos en un momento crucial para que el tema de disposición de los residuos de composites sea clasificada dentro de los materiales de la "lista verde" otro modo se asimilarían a los costosos procedimientos de disposición de los materiales más peligrosos de la "lista ámbar" o de la "lista roja"

El pasado 23 de setiembre se reunió en Barcelona, en los locales del Centro Español de Plásticos, el Grupo de Trabajo del GPRMC cuyo primer objetivo fue definir qué son los composites y se propuso como tal la de "combinación inerte de materiales que están todos en la lista verde", puesto que esta definición es la primera demanda de los oficiales de Bruselas para incluirlos en esta lista y parece que se coordinará con la de los EE. UU. Si es aceptada, representará la posibilidad de autorizar el vertido de estos residuos en las escombreras.

Ciertamente, los residuos de material polimerizado tienen una duración indefinida en los vertederos, pero también la tienen otros materiales, también inertes, como los materiales de obra. Otra cuestión es el volumen del desperdicio, que si no está troceado (desgarrado) ocupa un volumen mucho mayor, del orden de 200-300 kg por metro cúbico y puede considerarse además peligroso por el riesgo de causar heridas. Los desperdicios no polimerizados necesitarán otro tratamiento distinto y debe tenerse en cuenta que, en todo caso, la pirólisis o la incineración están siendo limitadas a nivel europeo.

Moler los desperdicios de composite PRFV laminado a mano presenta un importante riesgo de explosión, amén de que el producto final en polvo es prácticamente inutilizable como carga por contener una gran cantidad de radicales libres que hacen fraguar inmediatamente la mezcla en que se incorporen, amén de aumentar exageradamente la viscosidad debido a la presencia de las fibras. La mejor solución, adoptada por la ERCOM alemana y otras organizaciones, es la de desgarrar (tipo shredder) el material en fragmentos de unos 4-8 mm de longitud, ahorrando costes de vertedero por cuanto la densidad aparente del material se traslada a los 1.000 kg/m³, es decir de 4 a 5 veces mayor.

Elevada producción y volumen de residuos composite en España

La industria de composites española experimentó en 1998 un auge sin precedentes. Las cifras totales de producción no son aún definitivas, pero todo apunta a un incremento cuantitativo del orden del 60% respecto al año anterior. Y la tendencia continúa en este año, por lo que por primera vez se han recibido consultas de servicios comerciales consulares de otros países inquiriendo sobre el desarrollo de esta industria que consideran el sector de mayor crecimiento entre los industriales.

Esto tiene una incidencia directa sobre el volumen de residuos, que depende del tipo de transformación. Se pueden evaluar en unas 92.000 T/año los materiales adquiridos para su transformación mediante moldeo manual. Hemos consultado con varios transformadores y parece que, según ellos y para sorpresa de alguno, el desperdicio y recorte, representa un 10%, es decir, unas 9.200 T/año, con el agravante de que este peso ocupa en volumen alrededor de 25.000 m³ en el vertedero y de 200 kg/m³ en el contenedor La guerra entre nuevos operadores de vertederos ha reducido últimamente los costes en muchas zonas en un 33%, por lo que la conciencia de la industria puede tender a dar poca importancia a esta cuestión. Nuestra impresión es que este 10% peca de optimismo y daneses y holandeses lo acercan al 20%, por lo que la realidad estaría más cerca de las 20.000 T/año en España.

La transformación de BMC/SMC, según los productores, tiene un desperdicio mucho menor, que sitúan de modo quizá optimista en el orden del 3%, pero el volumen de esta industria (30-35.000 T/año), hace que totalice un mínimo de 1.000 T/año adicionales, con las mismas consideraciones que en el caso anterior.

Los procesos de bobinado (filament winding) y pultrusión producen cantidades negligibles de desperdicio. Los problemas pueden presentarse más adelante, cuando sea necesario achatarrar depósitos obsoletos; en algún país se exige que el suministrador de un nuevo tanque debe ocuparse de achatarrar el viejo. Esto se aplicará, posiblemente, en el caso de embarcaciones y otros productos, dado que como regla general el desguace no corresponde al usuario sino al fabricante.

En la industria aeroespacial existen normas técnicas que obligan a un desperdicio mucho mayor, del orden del 25-28% de material no polimerizado, mas un 3-5% adicional por recortes endurecidos. La fibra de carbono volátil es un serio contaminante eléctrico, por lo que estos materiales se incineran actualmente en instalaciones adecuadas. De todos modos, la transformación no es probable que rebase las 500 T/año y la disposición de estos residuos no es un problema importante. Distinto será si, como parece, existe una tendencia a utilizar fibras de carbono para refuerzos localizados o no en productos estructurales moldeados por procesos distintos del preimpregnado. Dado que disponer de residuos por incineración tiene cuotas limitadas en la CEE, debe reservarse en primer lugar para los residuos de estos materiales.

Existen otras posibilidades para disponer de algunos tipos de residuos de composites. Cuando el porcentaje de materiales inertes es bajo, como en el caso del laminado manual (30% max.), el desperdicio puede ser usado en las cementeras como combustible o en acererías como donante de carbono. En Dinamarca ya se ha llegado a acuerdos en esta dirección y aquí sólo serían posibles si la industria actuase en esta línea de forma mancomunada. No lo será para los productos de SMC/BMC o de filament winding, donde los porcentajes son inversos y, por tanto, de combustión muy pobre.

Otra posibilidad es la recuperación de fibras para el refuerzo de algunos materiales como la escayola, que utiliza actualmente fibra de vidrio virgen. Aunque en el proceso se perdiesen los aprestos, posiblemente no sean necesarios o, en su caso, es fácil reincorporarlos.

Reciclar no tiene validez si el material obtenido no tiene salida comercial: de nada sirve que existan soluciones técnicas para realizarlo. Es, pues, es el mercado quien decide, puesto que si el material reciclado no tiene salida comercial: de nada sirve que existan soluciones técnicas para realizarlo. Un ejemplo es el caso de Phoenix Industries en los EE.UU. para el reciclado de desperdicio de SMC, de cuya gestión se hizo cargo Owens Corning y que tuvo finalmente que cerrar por exceso de stocks y falta de ventas. Por tanto, será difícil que este desperdicio halle otro camino que el vertedero.

Sería oportuno aprovechar la bonanza de la industria de composites para equiparse con los medios (shredders, detectores de estireno) que permitan cumplir en el futuro las Directivas industriales comunitarias.

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