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Cicloplast responde

27/04/2009

27 de abril de 2009

Desde hace algún tiempo se habla cada vez con mayor frecuencia de los bioplásticos así como de los plásticos biodegradables y los plástico fotodegradables. ¿En que se diferencian estos plásticos con los plásticos tradicionales? ¿Cómo afecta a la gestión de estos tipos de plásticos?

De manera muy general, hablamos de plásticos biodegradables cuando en condiciones concretas de humedad y temperatura (entre otros factores), los microorganismos en el ambiente pueden descomponer el material totalmente y usarlo como fuente de alimento.

Los plásticos fotodegradables son aquellos que se degradan pero al ser expuestos a la luz, específicamente a los rayos ultravioletas.

Una diferencia clara entre ambos es el material con el que se encuentran fabricados. Mientras los plásticos biodegradables se encuentran fabricados con materiales como el almidón de maíz, los fotodegradables son fabricados con materiales plásticos tradicionales con sus correspondientes aditivos, que son los que hacen que sean degradables.

Otra familia, relativamente nueva dentro de los plásticos, son los bioplásticos, y que muchas veces se confunden con los plásticos biodegradables.

Por definición un bioplástico es aquel proveniente de fuentes naturales y renovables. Algunas compañías están realizando experiencias para obtener polietileno tradicional a partir de recursos naturales como la caña de azúcar y el etanol.

La mayoría de los bioplásticos son biodegradables, pero no es una condición indispensable para ser bioplásticos.

‘Bioplásticos’ es uno de esos términos que ha ingresado a un léxico especializado sin tener una explicación muy clara. Por ejemplo ¿que porcentaje de recurso renovable tiene que tener un plástico para considerarse biopolímero?

El alcance de los biopolímeros aún se está determinando, y el término está evolucionando en la misma medida en que la tecnología avanza.

En lo relativo a la gestión, y en base a la legislación existente, ambos deben de ser tratados mediante recogida en contenedores selectivos para garantizar su correcta gestión. La pregunta surge en este punto. ¿En que contenedor específico deben ser depositados? En el caso de ser envases de plásticos deben depositarse en el contenedor amarillo (recogida selectiva). Sin embargo, en el caso de los productos degradables podrían ser depositados en el contenedor gris (recogida en masa). Esta cuestión no es única en España. Dentro de los sistemas europeos de gestión de residuos de envases, la cuestión es recurrente.

Últimamente he leído y escuchado mucho acerca del término ‘littering’. Tal y como se muestra parece ser perjudicial para el medio ambiente. ¿Qué es exactamente el ‘littering’ y cómo afecta el medioambiente? ¿Qué medidas se están tomando al respecto?

La traducción literal desde la lengua inglesa a la española podría pasar como ‘basureo’. Este basureo consista en el acto humano de arrojar o abandonar, basura o desechos de origen normalmente doméstico, aunque no quedan exentos de ser arrojados otros tipos de residuos. Si se pudiera hacer una lista de los residuos ‘basureados’ se encuentran: envases de vidrio, latas, ropa, madera, comida, plásticos, envoltorios, papeles, cartón, piezas de vehículos, etc. En general cualquier material u objeto que al abandonarlo hace que el lugar en donde es depositado parezca desordenado o descuidado.

En inglés existe el término ‘littering’ cuya traducción directa es diseminar o dispersar, de ahí que se utilice para la acción de diseminar desperdicios. Sí existe en castellano el término ‘vertido incontrolado’ que en general se utiliza para referirse a la acción de arrojar basura o desechos, entre los que se encuentran escombros procedentes de la construcción, restos de jardín, tierra, rocas, vehículos o maquinaria abandonada, muebles, etc. En la actualidad la cantidad de residuos que pueden ser vertidos por acciones de littering ha crecido considerablemente, quedando englobados los envases dentro de esta lista.

No existen datos oficiales sobre el vertido incontrolado. Por comparación con otros países puede estimarse que se arrojan anualmente unas 70.000 t, lo que viene a representar alrededor de 1,8 kg por persona y año. Dentro de las políticas de gestión de residuos la opción de vertido es la más ineficiente desde el punto de vista ambiental. Y más si cabe cuando al hablar de gestión por vertido, hablamos de vertido controlado. Si aplicamos este simple razonamiento medioambiental a ‘littering’ como vertido incontrolado es evidente su daño al medioambiente.

Por el momento y siempre que no exista legislación específica que normalice la situación, la actividad más eficiente frente al vertido masivo es la de formación y educación. Por ello Cicloplast fundó en el año 2004, junto con otras entidades de materiales ‘Paisaje Limpio’, asociación creada con propósito de dar solución al 'littering' de los residuos generados, a través de todas aquellas actuaciones que den a conocer la realidad del problema, y participe del cambio de hábitos frente a éste.

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