Entrevista a Francisco Javier Cimadevilla de PlasticsEurope Spain

El proyecto de la nueva Directiva Marco de Residuos es demasiado rígido

Esther Güell27/11/2007
PlasticsEurope es una de las asociaciones profesionales de fabricantes de material plástico más importantes de Europa. En un momento en que se está discutiendo la nueva Directiva Marco de Residuos en el ámbito europeo, además del Plan Nacional de Residuos, Javier Cimadevilla, reciente director general de PlasticsEurope para España y Portugal nos da su opinión sobre estas normativas y explica los retos de la asociación para los próximos años.
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Usted asume la dirección general de Plastics Europe para España y Portugal desde hace poco tiempo, ¿podría hablaros de su trayectoria profesional en el sector hasta la fecha?

Han sido 31 años en el Grupo Repsol, con diversas direcciones en los últimos años, especialmente en áreas técnicas de plásticos, pero también estuve en el área de marketing, ocupé el cargo de director de producto, etc. Y con la creación de Repsol Química me encargué directamente del área de plásticos, como director comercial, director de productos comerciales, director de ventas, etc. Y en los últimos cinco años fui miembro del comité de dirección de Repsol Química. Hace tres años me prejubilé y el pasado noviembre me llamaron desde PlasticsEurope para que me encargara de la dirección. Mi previsión es ocupar el cargo unos cuatro años. He tenido la suerte de cada 2 o 3 años cambiar de cargo y tareas, lo que me ha dado una visión muy global de todo el sector.

Anteriormente, las empresas que actualmente conforman PlaticsEurope pertenecían a Anaip. ¿Porqué se produjo el cambio y porqué pasaron todos los productores de materiales a la nueva PlasticsEurope?

Anaip existía en el ámbito español y englobaba junto a productores y transformadores del plástico. Pero sólo ocurría en España y Reino Unido. En Europa no, y en un momento determinado se decidió que había que dar la vuelta a todo el movimiento asociativo existente. Era demasiado asociativo en su concepto y poco enfocado al mercado y a los tiempos que venían. Así, se decidió crear una nueva asociación, absorbiendo ACME, y se creó PlasticsEurope, totalmente europea, con sede central en Bruselas y cinco oficinas regionales. Una de ellas está en Madrid, lleva España y Portugal y donde se incorporaron todos los fabricantes y productores ibéricos de materias plásticas. Para ello se salió de Anaip pero seguimos teniendo una relación muy íntima, de hecho estamos en la misma oficina de Anaip y hay un contrato de prestación de servicios, con lo que estamos muy, muy relacionados. Pero con objetivos coincidentes en algunos aspectos y divergentes en otros. Nuestro objetivo no es vender una marca, una asociación, ni darnos a conocer, sino explicar que los materiales plásticos son los materiales del futuro. Este es nuestro “leit motiv”. Por ellos tenemos una visión más proactiva, más innovadora, más creativa. Y nuestro nuevo director ejecutivo, Wilfried Haensel, viene con ideas innovadoras, próximas al mercado y olvidando las estrategias tradicionalmente asociativas de juntas directivas y actas.

¿Y ello cómo se traduce en el trabajo de PlasticsEurope?

Pues fundamentalmente con un cambio de mentalidad. Hasta ahora había diferentes áreas de trabajo; comunicación, áreas técnicas, promoción, etc. a partir de las cuales se vendían los proyectos desde estas áreas de actividad. En cambio, con la nueva dirección, existe un cambio de mentalidad en cuanto a la comunicación de la asociación, con nuevas campañas de publicidad, y tenemos una visión más integrada en el sentido que todos los proyectos constan de tres mensajes fundamentales que son: Energía y Cambio Climático; Eficiencia en la Gestión de los Recursos; y Protección a los Consumidores. Bajo estos tres pilares se engloban todos los proyectos. Y ello es un cambio importante porque por ejemplo, en el apartado de la gestión de recursos, del que me ocupo yo, se ha cambiado el concepto de trabajo. Antes se hablaba del “problema de los residuos plásticos” y ahora hablamos de los residuos plásticos “como una fuente válida de recursos”.

Desde la Asociación hablan del valor de los plásticos como residuos y posible fuente de energía alternativa gracias a su reciclado. ¿Cuáles son las propuestas?

Claro. Existe un problema que es ¿qué hacemos con los residuos plásticos?. Y nosotros queremos explicar que el residuo plástico es un recurso válido, en el sentido que se puede utilizar para obtener otra serie de cosas, ya sea energía u otros productos y que previamente ha servido para ahorrar también en energía o productos. Y enfocándolo desde un punto de vista más proactivo, no reactivo, anticipándonos a las posibles demandas. Y siempre con el concepto que los plásticos serán los materiales del siglo XXI, e integrado en un enfoque europeo. Esto significa que PlasticsEurope funciona de modo que toda la actividad se desarrolla en el ámbito europeo, revirtiendo así la financiación.
“ Existe un problema que es ¿qué hacemos con los residuos plásticos?. Y nosotros queremos explicar que el residuo plástico es un recurso válido, en el sentido que se puede utilizar para obtener otra serie de cosas, ya sea energía u otros productos y que previamente ha servido para ahorrar también en energía o productos ”

La asociación representa a más de 60 empresas productoras de polímeros, ¿qué porcentaje representa España?

Aproximadamente un 10 por ciento, en muchos de los conceptos. Tanto en lo que se refiere a número de habitantes, producción, miembros, etc. Lo que también es verdad que hay compañías que son 100 por cien españolas, como es el caso de Repsol o Ercros, y otras son grandes multinacionales, como sería el caso de Solvay, y hay miembros locales que es CIVA, que no es fabricante español de materias plásticas pero sí ha tenido siempre una relación muy importante con éstos con su venta de aditivos, etc. U otro ejemplo sería Polimeri, no tiene fabricación en España o Portugal pero es miembro de la región ibérica por su posición de mercado.

Todas estas campañas de concienciación y familiarización social con el plástico ¿consiguen mejorar la imagen de los plásticos?

Teniendo en cuenta que nuestro principal mensaje es hacer ver que los plásticos son los materiales del siglo XXI, el primer objetivo es llegar a los jóvenes porque la imagen que se tenga de los plásticos y la necesidad de reciclado es un tema más que nada educacional. Los jóvenes son un público muy receptivo pero también muy manipulable. Y todos llevamos dentro un pequeño ecologista pero, al final, muchos acaban tirando la botella en la playa, plásticos en la calle, etc. porque se trata de un tema de educación y de consumo responsable. Y nosotros ponemos nuestro granito de arena, creando un ambiente de percepción donde los plásticos no se consideren un material sustitutivo barato sino lo que realmente son, productos con su función y con grandes ventajas, como es el caso de menor peso, menor volumen de residuo, menor coste energético de fabricación, etc.

Y a pesar que existe una mayor concienciación social para la importancia del reciclaje de plásticos en los hogares, ¿realmente reciclamos?

Claro, mucha gente comparte la idea de cuidar el medio ambiente pero, luego en su casa, la basura no la separa selectivamente y no recicla lo que puede reciclar. Hay que ser consecuentes. Y por ese motivo, uno de los principales públicos a los que no dirigimos son los jóvenes, como consumidores del futuro y ciudadanos que lo serán en los próximos 50-70 años. El objetivo es conseguir que tengan una mentalidad más abierta con relación al plástico, más favorable, y considerando su valor, y no sólo su parte negativa, que puede tener.

Desde PlasticsEurope abogan principalmente por el reciclado del plástico, doméstico pero también industrial, a mayor escala. ¿Cuáles son sus propuestas concretas para mejorar el tipo de reciclado?

Para situarnos diré que el mercado europeo del plástico supone 47,5 millones de toneladas, gastado, que va básicamente a la industria del packaging, construcción, del automóvil, electrodomésticos y electrónica, menaje, agricultura, industria médica, etc. Al final, se generan 22 millones de toneladas de residuos anuales, porque del total consumido, el 40 por ciento son aplicaciones de corta vida (como botellas o bolsas) frente a otras de larga vida como serían marcos de ventanas, etc. La realidad es que el 53 por ciento de estos 22 millones de toneladas (es decir, 11,6 millones de toneladas) van al vertedero, y solamente el 47 por ciento (10,4 millones de toneladas) tienen una recuperación, bien por reciclado como por recuperación de energía.

Pues bien, en uno de nuestros estudios sobre 25 países de la UE, vemos como algunos países no tienen plásticos como basura para el vertedero; bien reciclan o bien recuperan el plástico como energía. Y el modelo que deberíamos tender es al de Suiza, donde no hay vertederos. Se recupera o recicla el 100 por ciento de los plásticos utilizados.

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¿Cuáles serían las técnicas de recuperación?

Una de las ventajas del plástico es que su recuperación puede ser por varias opciones; por una parte se puede recuperar el material, ya ser por un procedimiento mecánico o por procedimiento químico. Y por otro lado, la recuperación energética, bien directamente por incineración con recuperación de energía o bien usando el plástico como combustible sólido.

Y el plástico tiene otra particularidad y es que, al haber varias opciones, se puede elegir siempre el sistema más adecuado desde el punto de vista medioambiental, no todo tiene que ser incineración, o todo recuperación mecánica. No hay necesidad de imponer o restringir los métodos ni imponer jerarquías, como pretende la el proyecto de la nueva Directiva Marco de Residuos.

¿Para cuándo estará aprobada la Directiva?

Es un proceso largo. Ahora está en el Consejo Europeo, la segunda lectura se prevé para el primer trimestre de 2008 y se supone que el período de conciliación será a mediados del próximo año.

Y ¿cuál es la posición de PlasticsEurope y cómo afecta a la industria española?

Precisamente uno de los puntos negativos de ésta es su jerarquización rígida. Nosotros apostamos por un sistema más flexible. Ahora está en revisión y esperamos que tras su tramitación final se consiga una mejora en este aspecto. Tal como está el proyecto, no deja espacio de maniobra e impone los métodos de recuperación de modo gradual; comenzando primero con una opción, si ésta no funciona otra, u otra, etc., sin la posibilidad de elegir, desde el primer momento, en la que, medioambientalmente, parezca más adecuada. Y con este sistema propuesto se puede llegar al absurdo de utilizar más recursos de los disponibles o crear más problemas en el medio ambiente de los que se intentan resolver.

Y en España le afecta de forma muy importante. Es muy rígido para España pero también para toda Europa, donde hay mucha recuperación. Por ello nosotros pedimos un sistema más flexible y sin restricciones de eficacia a las incineradoras, que son recuperadoras de energía a partir de residuos urbanos que permiten reducir la eliminación al vertedero. Para mí, la aplicación más noble del petróleo, en cuanto al tema de ahorro de recursos, es en la fabricación del plástico y digo esto porque se consume el 4 por ciento del petróleo para fabricar plástico, lo que significa que el resto se refina, se obtiene un combustible, se quema, se utiliza en automóviles, máquinas, etc., se emiten emisiones de CO2 y se acabó. En cambio, con el plástico en cambio se obtiene el polímero utilizando una cierta energía y se fabrica, por ejemplo, una botella. Esta botella se utiliza, ahorrando también recursos (porque pesa menos, es más fácil de modelar, etc.), se utiliza y se recicla, convirtiéndola en otra botella u otra cosa. Y este ciclo se repite un número finito de veces, hasta el final en que ya no se puede reciclar, pero entonces existe la posibilidad de recuperar más del 50 por ciento de la energía empleada en la fabricación. Finalmente, se ha recuperado energía y, además, las emisiones que se desprenden de la incineración son mínimas, tanto en CO2 como metano.

“ La Directiva Europea de Residuos propuesta es rígida y jerarquiza demasiado. Nosotros abogamos por un modelo más flexible ”
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Pero la incineración no es demasiado popular.....

No, claro, pero igual pasa con la energía nuclear. Las cosas hay que valorarlas en su justo término y su contexto. No basta pensar solo con el corazón y entender que cada actividad tiene un coste medioambiental, un coste económico y un coste social. Hay que analizarlo conjuntamente y buscar las soluciones que sean más eficientes en cada caso.

Y actualmente, ¿la incineración es la forma de recuperación más eficiente?

Sí. Si nos fijamos en Viena, por ejemplo, en el centro de la ciudad, hay una incineradora que instalaron hace pocos años. Ésta percibe sólidos urbanos y suministra calefacción y agua caliente a una serie de barrios de su alrededor, y con un riguroso control de emisiones. Así se consigue cerrar el ciclo; se suministra energía barata e incluso gratuita en determinadas zonas dando valor a algo que antes era un problema como son los residuos.

La incineración tiene mala prensa por el tema de las dioxinas, etc., como la tiene la energía nuclear por Chernobil, claro. Pero nadie puede pensar hoy en día que el futuro no pase por la energía nuclear, porque ni la suma de todas las energías alternativas no abastece toda la demanda. O se impone un parón energético o hay que buscar la mejor forma de alternar y combinar todas las opciones posibles para sustituir el petróleo, que se está agotando.

Al final, la energía nuclear tendrá su papel, junto con la recuperación de energía por incineración del plástico y las energías alternativas. Y deberemos utilizar en cada caso aquella que sea la más indicada en función de los temas medioambientales, temas sociales, temas económicos, de seguridad, de protección al consumidor, etc.

Y el plástico jugará un papel importante gracias a que ofrece varias opciones de reciclado y recuperación.

Y en lo que se refiere a la industria ¿es suficiente el volumen de plástico industrial recuperado?

Sí, es suficiente porque el plástico industrial es muy fácil de recuperar, está muy poco contaminado, y el reciclado de tipo mecánico es la forma más eficaz.

Volviendo al ejemplo de Viena que ha explicado, PlasticsEurope tiene varios proyectos en España, ¿alguno va en esa dirección?

Existen varios proyectos tecnológicos que van, principalmente, por la vía de la gasificación en determinadas condiciones de los residuos plásticos, que son residuos químicos en el fondo, para obtener materia prima que se puede utilizar en la fabricación de otros productos.

En Puertollano existe un proyecto, en el que también participa Endesa, que pretende valorizar un gas de bajo poder calórico de la cuenca minera de Puertollano, combinado con el uso de coque, e incluso algún tipo de combustible tradicional, para obtener energía de una manera eficiente. Ahí hay un proyecto, con la firma Volkswagen, para valorizar los residuos plásticos de los automóviles. En los próximos meses se realizaran las pruebas para ver cómo resulta. Es una de las múltiples propuestas, a nivel europeo, que se están intentando para buscar un camino de reciclado químico y revalorización, y no solamente por incineración. El objetivo es obtener otras materias primas que se utilizan para generan energía o para generar otros productos y otros polímeros.

Y todos estos proyectos, ¿de dónde obtienen la financiación?

Pues PlasticsEurope participa en una parte, aunque en menor medida porque no somos unos grandes inversionistas. Intentamos apoyar con información, contactos, etc., pero también con inversión en la medida de lo posible. También existe la financiación de las empresas y, en algunos casos, también conseguimos apoyo público, aunque no es lo habitual. Esta es una de nuestras metas, conseguir que la Administración nos tenga en cuenta, que se acuerden que estamos ahí y también nos pidan opinión, incluso en cuanto a temas de legislación. Que nos consideren a alguien con criterio y nos permitan colaborar.
“ No todos los bioplásticos son biodegradables, aunque procedan de

material biológico, y además se requieren determinadas condiciones

ambientales para su descomposición ”

También se está investigando con la fabricación de plásticos elaborados a partir de fuentes renovables, como el maíz, ¿cómo valoran estas opciones?

Ello enlaza con el Plan Nacional de Residuos, que afecta de forma importante el tema de las bolsas de plástico. El Plan prevé que para el 2010 el consumo re reduzca a la mitad y en el 2015, el 70 por ciento se sustituyan por bolsas biodegradables. Si se lleva a cabo tal como está definido, creará un gran problema sobre todo a las empresas de transformación de los plásticos y, realmente, pensamos que es un gran error, por lo que proponemos varias opciones. La primera, llegar a un acuerdo voluntario entre toda la cadena de fabricación de materiales plásticos y las grandes superficies como usuarias principales de las bolsas de plástico. El acuerdo sería suministrar bolsas de otras características a las actuales; más gruesas, de mayor calidad, que puedan ser reutilizadas, etc., que luego se puedan reciclar fácilmente, e incluso que tengan algo de reciclado en su composición para, de alguna manera, presentar a la Administración este acuerdo a fin de que no aplique el Plan tal como está redactado que no resuelve ningún problema básico y conllevaría otros de tipo económico.

Nuestras reticencias provienen de que se asocian a los bioplásticos (plástico obtenido de recurso natural) características biodegradables, con lo que basta con tirarlas y, de forma natural, se descomponen. Y esto no es así de fácil. Son biodegradables en unas condiciones determinadas de temperatura, humedad, con materia orgánica, y en un tiempo concreto, etc. Y su tratamiento puede ser más problemático que los materiales convencionales. Además, hay que diferenciar entre biopolímero y biodegradable. Hay polímeros que son biodegradables, de origen renovable (bio) o de origen tradicional (fósil). Igual que hay biopolímeros que no son biodegradables. Y no hay que confundirlos. Actualmente, en Brasil se está obteniendo etileno fabricado con etanol, procedente de caña de azúcar, que da un polietileno que no es biodegradable, pero es de origen biológico, con lo que se está consumiendo un recurso natural para obtener un biopolietileno que no es biodegradable. Y lo mismo pasa con los biocombustibles. Por ley el 5 por ciento de los combustibles tienen que ser de origen bio, con lo que ha aumentado la demanda de bioetanol y biodiésel que, para satisfacerla, hay que poner en marcha una serie de campos de colza, de maíz, etc., y que afecta a los precios de maíz, colza o girasol para alimentación. Pero ello también comporta problemas medioambientales por poner en explotación terrenos en Brasil para plantar caña de azúcar que hasta ahora eran selva. Además, al crear monocultivos masivos se agotan los terrenos, se utilizan compuestos químicos y fertilizantes, se gasta agua, etc., y al final resulta que desde el punto de vista medioambiental es una solución muy poco adecuada.

Para finalizar, ¿qué mensaje daría al sector?

Una idea clara. Los residuos plásticos son una fuente válida de recursos, disponible, pero que debemos utilizar adecuadamente. No tirar nada al vertedero, no perder algo que tiene valor como energía en cuanto a su poder calorífico. Hay que aprovecharlo.

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