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“No debe reducirse el nivel de inversión, sino hacerlo más productiva”

Entrevista a Juan Luis Fumadó, gerente de Temac

Mónica Daluz24/09/2009
La empresa española Temac diseña y fabrica maquinaria para el sector de la construcción y la obra pública, y distribuye sus productos en toda Europa. En esta ocasión el gerente de la compañía nos habla de las particularidades de la obra urbana en nuestro país. Entre sus conclusiones: la vía para lograr más rentabilidad y más calidad es invertir en tecnología.

Aunque lo suyo es la obra de grandes dimensiones, también cuentan con maquinaria destinada a obra urbana. Háblenos de las tareas más habituales en este segmento y de la maquinaria utilizada.

Nuestra intervención en esta área abarca aquella obra que requiera asfalto, esto es, las operaciones de asfaltado y reasfaltado de calles, para reparar aquellas que se hayan ido degradando, así como las operaciones de mantenimiento en las que es preciso abrir zanjas para intervenir en servicios diversos y volver a cerrarlas.

La máquina de obra urbana, por excelencia, es la minicargadora. En este segmento nosotros tenemos una marca propia que se llama Brío, con una amplia gama que va desde máquinas de 25 hasta 80 caballos de potencia, a las cuales se les puede acoplar cualquier tipo de útil cómo martillos pica pica para abrir zanjas, turbinas quitanieves, en el caso de pueblos de montaña, o retoexcavadoras para hacer zanjas, por poner algunos ejemplos.

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Minicargadora Brío. Es una marca de Temac. Brío permite disponer en obra de multitud de implementos: palas de diversos tamaños, horquillas portapalets, barredoras, fresadoras, retroexcavadoras, hojas pivotantes y ahoyadores.

Hablemos del Plan E. ¿Se ha notado un incremento de la demanda de maquinaria a raíz de esta iniciativa?

No, en absoluto. Lo que se ha hecho ha sido poner en marcha el parque de maquinaria existente. Ocurre que la maquinaria que se utiliza en obra urbana es la misma que la utilizada en edificación, de modo que la mitad de las máquinas de las que hablamos también se han venido utilizando para hacer el edificio o la urbanización; como este sector ha parado su actividad completamente, toda la maquinaria excedente de la obra urbana de edificación se ha redirigido hacia este tipo de obra. Para las empresas de maquinaria, éste está siendo un año realmente malo. En nuestro caso, gracias a que hemos ampliado la gama estamos obteniendo bastante buen resultado, de momento, pero no porque hayamos notado un aumento de la demanda. Si observamos las cifras de venta de maquinaria, vemos que hay caídas del 50, 60 y hasta del 80 por ciento respecto a años anteriores.

Pongamos entre paréntesis el asunto de la crisis y comente cuáles son los puntos débiles del sector, aquellos que ha venido arrastrando a lo largo del tiempo.

Se trata de un sector poco sensible a las mejoras técnicas. Nosotros, por ejemplo, tenemos toda una línea de productos electrónicos para el control de maquinaria, que se puede aplicar tanto a la máquina de gran tamaño como a la pequeña retroexcavadora para hacer zanjas; se trata de un sistema que redunda en grandes ahorros de tiempo, pero su manejo requiere que la persona que está en la máquina se familiarice con una pantalla, interprete unos datos, pulse una serie de botones… no es complicado pero… no todos los operarios están por la labor.

¿No se está dando una progresiva profesionalización?

Existe una mejora en la gran infraestructura, sin embargo, en la obra pequeña hay una gran tradición de mano de obra manual.

¿Cuál es la característica que usted más valora en una máquina para la obra urbana?

Lo que nosotros perseguimos en todas las gamas de producto es la rentabilidad: que la utilización de una máquina represente una mayor rentabilidad a través de una también mayor productividad o de un ahorro de costes. Si un cliente hace una inversión en maquinaria, nuestro objetivo es que ésta sea lo más rentable posible. Te pongo un ejemplo: nosotros estamos desarrollando una máquina para reparación de baches, se trata de un camión con todo lo necesario para dicha tarea, de manera que una sola persona, sin bajar de la máquina repara el bache. Habitualmente se trata de un trabajo al que se envía a cinco personas con materiales y herramientas tradicionales. El ahorro de tiempo y de costes en personal que se consigue con este “kit reparabaches” es evidente.


Me está describiendo el planteamiento contrario al que se promueve desde el gobierno…

En cierto modo, pero a fin de cuentas quien ha de contratar personal son las empresas y éstas han de adaptarse para ser competitivas por lo que deberán, antes o después, elegir tecnologías que redunden en mayores rentabilidades. Ese ahorro de costes se puede transmitir también a la Administración, ya que ésta, al final, adjudicará a la empresa que vaya por debajo en precio. Eso implicará que la Administración disponga de más dinero para dedicarlo a la realización de otras obras de infraestructura o mantenimiento.
"Hay que rentabilizar al máximo los pocos recursos que tenemos, y si los presupuestos se están recortando hay que tratar de que este hecho no se traduzca en una menor calidad de las carreteras o de las calles de la ciudad. La crisis es muy buena excusa para rentabilizar las obras"

La Administración ¿elige bien?

Hay muchas obras que se han hecho con unos costes mucho más elevados de lo que realmente podían haber tenido si se hubieran utilizado las tecnologías adecuadas. Hoy estamos instalados en una dinámica de hacer las cosas de modo que duran menos y cuestan más que si se aplicasen las tecnologías que hay disponibles y que no son ningún invento nuevo, son tecnologías que hace 10 años que se están utilizando en otros países.

Póngame un ejemplo

En EE UU está muy extendido el uso de una máquina para hace bordillos; se ahorra personal, se hacen muchos más metros al día y el resultado es de mayor calidad. El ahorro de costes es también en este caso, una evidencia. Nosotros introdujimos este producto en España en el año 98, y sólo se ha usado como máquina accesoria para carreteras; muy pocos lo emplean para urbanización.

La tradición en los sistemas y maquinarias no es la misma en todos los países; elementos históricos, geográficos o culturales han condicionado trayectorias distintas. Coméntenos algunas de estas diferencias.

En efecto, en países que cuentan con más espacio y menos antigüedad que nosotros tienen otro modo de pensar. Aquí se quieren utilizar las mismas tecnologías en el casco antiguo de la ciudad que en una nueva urbanización. Valdría la pena hacer un “formateado” de nuestro “disco duro”. Pensar que las nuevas estructuras se pueden hacer de otra manera.

En EE UU por ejemplo, cuando se acomete una nueva urbanización, planifican los servicios por alturas: a un determinado nivel va un tipo de instalación, medio metro por encima otra instalación, y así sucesivamente, de manera que tienes la seguridad de que si debes intervenir en un servicio sabes a qué profundidad has de ir a buscar la canalización, y si se quiere planear nuevas zanjas para introducir un nuevo servicio, se cuenta con toda la planimetría.

La situación ¿no mejora con el tiempo…?

Se tiende a ello, pero falta algo tan sencillo como fijarse en aquello que ya está funcionando en otros lugares.

¿Dónde está el problema?, ¿falta de voluntad política, inercia…?

Las Administraciones, en general, están haciendo un gran esfuerzo; unas más que otras, ciertamente. No es una cuestión de política; existe una inercia y los técnicos de la administración no tienen toda la capacidad de recibir información, de seleccionarla, etc. Ahí tenemos a Giasa, adjudicadora de la obra pública en Andalucía, que ha hecho un gran esfuerzo innovador y, aunque ellos no hacen obra sino que la adjudican y controlan su producción, se han informado bien de los medios de producción que hay disponibles en el mercado, cómo conseguir mayor rentabilidad, cuál es la repercusión del coste de mantenimiento posterior; todo ese esfuerzo se está empezando a notar en las carreteras andaluzas, que ya son de las mejores de España.

Soluciones…

Se tendría que insistir en que los técnicos recibiesen más información para poder discernir sobre qué medios productivos tendrían que exigir a los contratistas que hacen las obras, con el objeto de que éstas cuesten menos en su ejecución y tengan mayor durabilidad, tanto en la gran obra como en la pequeña. Hay que rentabilizar al máximo los pocos recursos que tenemos, y si los presupuestos se están recortando hay que tratar de que este hecho no se traduzca en una menor calidad de las carreteras o de las calles de la ciudad. La crisis es muy buena excusa para rentabilizar las obras. Así que la tendencia debería ser no tanto a reducir el nivel de inversión sino a hacerlo más productivo. Si tenemos un presupuesto equis en obra pública no lo gastemos todo en dos grandes obras muy bonitas…; si cuestan la mitad se puede invertir en otras cosas que también sean necesarias.

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