El máximo responsable del principal organismo inversor español en obra civil afirma que la calidad del trabajo y la experiencia de los técnicos no deben ser consideradas a la hora de decidir quién planifica y proyecta

Los ingenieros, sorprendidos y decepcionados con las declaraciones del presidente de Adif

Recientemente se ha celebrado en el Colegio de Ingenieros de Caminos una Jornada sobre Contratación Pública, con motivo de la aprobación de las nuevas Directivas Europeas sobre esta materia, que deben ser transpuestas al marco legislativo español antes del mes de abril de 2016. Intervinieron en la jornada representantes de empresas españolas de construcción e ingeniería, así como de las asociaciones europea y mundial de ingenierías y altos cargos de la Administración española. También dieron su visión representantes de varias instituciones europeas, concretamente de la Comisión Europea y de Banco Europeo de Inversiones.

Todos los intervinientes coincidieron en la necesidad de que la legislación española sobre Contratación Pública reconozca, como propone la nueva Directiva Europea, las importantes diferencias entre los servicios intelectuales (o basados en el conocimiento) y los que no lo son. Así, el suministro de equipos cuyas características técnicas están perfectamente definidas en las bases de la licitación, o la ejecución de una obra definida con detalle en un Proyecto, pueden ser contratadas en base fundamentalmente al precio ofertado por el licitador; pero la labor de selección de la mejor solución para una determinada necesidad social y la definición detallada de esta solución en un proyecto son labores de alto contenido intelectual, y de cuya calidad dependerá el acierto o fracaso de la inversión.

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Una visión tremendamente cortoplacista ha llevado durante décadas a las Administraciones Públicas españolas a infravalorar las inversiones en las fases iniciales del proceso creador de nuevas infraestructuras, reduciendo a valores mínimos la inversión en ingeniería de planificación y proyecto. Todos los participantes en la Jornada coincidieron en que estas fases iniciales deben ser desarrolladas por el equipo más capacitado para encontrar y desarrollar la mejor solución, y no por el que más barato lo haga. Así ocurre en los países más desarrollados, y así lo propone la propia Comisión Europea para las acciones exteriores de la UE: mientras que adjudica la mayor parte de sus contratos mediante subasta (atendiendo exclusivamente al precio), los trabajos de ingeniería los adjudica valorando la calidad del ofertante con un peso del 80% y la oferta económica con un peso del 20%.

El representante del BEI (Banco Europeo de Inversiones) confirmó en su intervención que el BEI utiliza siempre ese mismo criterio. En los países más avanzados (Alemania, Suiza, Austria, …), estos servicios se contratan a precio fijo, determinado por tarifas, de forma que la selección del adjudicatario se produce siempre por criterios de idoneidad del ofertante de calidad de la oferta. En los Estados Unidos, el Departamento del Transporte del Gobierno Federal ha llegado incluso a prohibir su adjudicación por criterios en los que influya el precio, decisión a la que se llegó tras realizar un estudio, conjuntamente con las compañías aseguradoras, y comprobar que las obras cuyos proyectos se contrataron teniendo en cuenta el precio generaron más problemas y sobrecostes durante su ejecución, perjuicios que suponían un daño infinitamente superior al posible ahorro en la contratación de los servicios de ingeniería.

Pues bien, esta unanimidad entre los sectores públicos y privados presentes fue rota por el presidente de Adif, Gonzalo Ferre, que afirmó sin ambages que cualquier contrato público debe adjudicarse sin considerar otro criterio que el precio, ya que es el único criterio que ofrece total transparencia. Esta afirmación supone una nueva muestra de la visión extremadamente cortoplacista de algunos de los máximos responsables de la Administraciones españolas con competencias en obras públicas, y lleva a Fidex a hacer las siguientes reflexiones:

  • Nadie se somete a una importante y costosa intervención quirúrgica basándose exclusivamente en un diagnóstico hecho “por el médico más barato”. ¿Por qué el presidente de Adif quiere gastar cientos de millones de euros en obras que han sido planificadas y diseñadas por “el ingeniero más barato”? ¿Quizás porque el dinero público “no es de nadie” y no es necesario optimizar las inversiones a largo plazo?
  • Una ingeniería barata y de baja calidad dará continuidad a la histórica política española de los “modificados de obra”, porque los errores de proyecto harán imposible la ejecución de las obras de acuerdo con lo previsto. Pese a ser España una de las grandes economías de Europa, seguiremos siendo los grandes incumplidores de plazos y presupuestos en el Viejo Continente.
  • Además del precio, existen multitud de criterios de calidad que son completamente objetivos y transparentes. Los grandes concursos internacionales de ingeniería valoran estos criterios (experiencia, equipos profesionales, disponibilidad, …), y después hacen intervenir al factor precio en la selección de la ingeniería.
  • El Tribunal de Cuentas, al investigar las obras de la línea Madrid-Barcelona en mayo de 2013, le pidió expresamente a Adif “que ponga en marcha las medidas y procedimientos que le permitan efectuar una previsión más realista de costes y plazos de ejecución de las obras, destinando más recursos a las labores previas de redacción de proyectos para evitar la utilización generalizada de las modificaciones de contratos”. El presidente de Adif hace caso omiso de tal petición.
  • Pese a la defensa de la transparencia que hace su presidente, Adif sigue haciendo un uso indiscriminado y abusivo de la figura de las “encomiendas de gestión” a favor de la ingeniería pública Ineco, desfigurando de manera interesada la verdadera función de esta forma de contratación. Así, una enorme proporción de los trabajos de ingeniería contratados por Adif se adjudican de manera directa, opaca, y sin concurso público a esta empresa, a costes muy superiores a los que se alcanzan mediante concursos públicos con empresas privadas. La transparencia y el ahorro, parece ser, no son imprescindibles en determinados casos.

Desde Fidex insistimos en nuestro mensaje: Tenemos las mejores ingenierías del mundo y no las aprovechamos. En todo el mundo se valora y se busca ingeniería española de excelencia, pero el principal inversor español solo busca ingeniería barata. Utilicemos más la ingeniería de calidad. Podemos invertir menos, pero invertir mejor. Pensemos bien para evitar gastar mal.

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