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Turbocam apuesta por los equipos CNC de Haas para mecanizar componentes de producción con hojas para turbomaquinaria

Una filial india muestra el camino a la empresa madre estadounidense

Redacción Interempresas16/04/2012

16 de abril de 2012

A principios de la década de los noventa, un cliente indio de la empresa estadounidense de ingeniería de precisión Turbocam Inc. animó a ésta a aprovechar la entrada en vigor de una nueva legislación más flexible en materia de inversión extranjera para abrir una fábrica en la India. De esta forma, la empresa india tendría acceso a las piezas de alta calidad que necesitaba sin tener que pagar por ellas en divisa extranjera. A cambio, Turbocam podría introducirse en una de las economías con mayor proyección del mundo. Era una inversión a largo que implicaba cierto riesgo, pero el cliente dio garantías a Turbocam de que le daría suficientes encargos para mantener la fábrica nueva ocupada.

Las filiales suelen crearse a imagen y semejanza de la empresa matriz. Turbocam Inc., una empresa que disfruta de un gran éxito y prestigio en la industria, vende sus componentes de producción con hojas para turbomaquinaria a algunas de las compañías más importantes de los sectores aeronáutico, industrial, naval y de automoción. Cuando la empresa creó la filial Turbocam Pvt., equipó la fábrica con máquinas-herramienta CNC de una marca de confianza para la dirección del grupo.

“Al principio, nos guiábamos bastante por la sede central de EE UU”, dice Savio Carvalho, director de Turbocam India Pvt. Ltd, afincada en Goa. “También en lo referente a la elección de las máquinas. Pero en 2001 tuvimos un punto de inflexión: recibimos un encargo enorme a través de Turbocam Europe para fabricar segmentos de aislante de cinco ejes para el gran colisionador de hadrones del CERN, en Suiza. Acabamos produciendo unas sesenta mil piezas, y eso nos hizo ‘crecer’ a ojos de la sede central de Estados Unidos. Se dieron cuenta del potencial que teníamos aquí”.

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El encargo del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) tenía un presupuesto de más de un millón de dólares. Tras completar y entregar el pedido, la filial india obtuvo recursos suficientes para adquirir máquinas CNC más nuevas y potentes.

“Ya conocíamos al distribuidor local de Haas, que nos habló de una empresa de aquí que usaba una máquina Haas, un VF-3”, cuenta Carvalho. “Así que fuimos a verla. Le preguntamos por la máquina al dueño de la empresa y estaba entusiasmado. Personalmente, quedé impresionado por la potencia del husillo y el control. Comparé el VF-3 con otras máquinas, hablé con más gente del sector y me pareció que la máquina Haas tenía un precio muy competitivo para un equipo de sus características”.

En 2004, Turbocam India adquirió un VF-2SS, la primera de las muchas máquinas-herramienta CNC de Haas que ha acabado teniendo la empresa. Aunque Carvalho recuerda que el primer año casi no usaron aquella máquina Haas: “La mayoría del trabajo que hacíamos por entonces era de cinco ejes. Prácticamente no teníamos encargos para la Haas de cuatro ejes”, rememora, “pero aprovechamos bien el tiempo aprendiendo a fondo cómo funcionaba la máquina”.

Pero en poco tiempo Turbocam Pvt. empezó a usar la máquina Haas para desbastar hojas de turbinas, que luego terminaba en las máquinas de cinco ejes. “Usábamos la Haas para desbastar con dos operaciones de amarre”, dice Carvalho, “así pudimos acortar considerablemente el proceso de desbaste. La máquina pasó la prueba: era rápida y fiable. Pero necesitábamos comenzar a usarla para el acabado de las hojas”.

Por casualidad, en aquel momento la empresa recibió algunos encargos de hojas de turbinas menos complejas que podían mecanizarse usando solo cuatro ejes. A partir de entonces, la Haas de cuatro ejes empezó a producir a toda máquina. “En 2005 mecanizamos algunas piezas de prueba para Cummings”, continúa Carvalho. “Un poco más tarde, nos dieron luz verde. Nos dijeron: ‘Tenemos previsto empezar a producir dentro de un año, y queremos que nos hagáis diez mil piezas al mes’. Necesitábamos prepararnos, comprar algunas máquinas más enseguida. Pero, para ser sincero, entonces no todo el mundo apostaba por Haas”.

A principios de 2006, la empresa todavía no había decidido qué máquina-herramienta comprar. Turbocam India estaba decidida a invertir en equipos Haas, pero en la sede central de EE UU no lo veían tan claro. Para convencerlos, Carvalho viajó con Onno Weststrate, de Turbocam Netherlands, a Hannover para visitar el stand de Haas Automation Europe en la feria EMO, el salón europeo de la fabricación que se celebra cada dos años. Desde allí, volaron hasta la sede central de Turbocam, en el estado de New Hampshire, donde se reunieron con la dirección para demostrarles que valía la pena invertir en las máquinas Haas. Aun así, la propuesta no acabó de convencer a la dirección de EE UU.

“Le dije a Terrence Miranda, director general de Haas India, que era él quien tenía que convencer a los estadounidenses de comprar las máquinas Haas”, añade Carvalho. “Junto con Haas Inc., Miranda organizó una visita de nuestro director técnico, Elliot Wilkins, y de nuestro jefe de maquinistas, Keith Bainbridge, a la fábrica de Haas en Oxnard, California”. Aquella visita los hizo cambiar de idea. Los ejecutivos regresaron a Hampshire con un punto de vista muy diferente.

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“La organización de la fábrica los dejó impresionados. Vieron la cantidad de máquinas Haas que la empresa usa para fabricar sus propios equipos y se quedaron asombrados con el sistema de recambios e inventario, así como con la filosofía general de Haas. Luego volvimos a enviar nuestra propuesta a la sede central y finalmente la aprobaron. A continuación, hicimos un pedido de ocho máquinas Haas: dos tornos y seis fresadoras. Y lo más sorprendente fue que, al cabo de poco, la sede de EE UU también compró ocho máquinas Haas”.

Transcurridos unos años, Turbocam ya tenía dieciséis fresadoras y cuatro tornos Haas funcionando a pleno rendimiento para producir catorce mil piezas de turbinas al mes para Cummings.

“En un principio, torneábamos las piezas a partir de una barra”, cuenta Savio Carvalho. “Pero no era muy rentable, y generaba muchos residuos. Ahora le pedimos al cliente que produzca los forjados y nos envíe los componentes una vez desbastados. Así nosotros nos encargamos del torneado final. Comprobamos todos y cada uno de los componentes, –los torneros se encargan– antes de que entren en las fresadoras. Por último, verificamos rigurosamente uno de cada once componentes terminados en la sala de máquinas de medición por coordenadas, que tiene aire condicionado”.

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El control de calidad es básico. Entre los clientes de Turbocam, se encuentran importantes marcas del sector de la automoción, como Chrysler y Volvo, entre otras. “Estas empresas quieren estar seguras de que todas las piezas puedan ir directamente a la cadena de producción”, prosigue Carvalho, “así que nuestros procesos de mecanizado deben ser fiables y mantenerse dentro de los índices de capacidad, los parámetros de control”.

En el momento de escribir esta nota de prensa, la empresa ya espera otra partida de Haas India. La previsión es que Turbocam tuviera veintitrés fresadoras Haas en abril de 2011: veintidós VF-2SS y un VF-3SS. Además de los cinco tornos Haas, por supuesto. En una semana normal de trabajo, las máquinas se encienden a las seis y media de la mañana del lunes y se apagan a las diez y media de la noche del sábado. Los domingos se reservan para las tareas de mantenimiento preventivo y para el merecido descanso de los 105 empleados de la empresa.

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