Confianza en Haas

Más que un taller de mecanizado: diseño propio

Texto y fotos: Matt Bailey13/02/2012

13 de febrero de 2012

DesignWerkes empezó su andadura como una consultoría de ingeniería de diseño en la que únicamente trabajaba como ingeniero autónomo Steven M. Kille, ahora presidente y consejero delegado de la empresa. Con el tiempo, comenzó a fabricar los equipos de prueba que utilizaban sus clientes para evaluar la resistencia de los componentes de vehículos y que él y otros proveedores diseñaban. Más tarde, se vio diseñando, desarrollando y montando complejos subsistemas electromecánicos para, por ejemplo, vehículos de transporte público híbridos. Es un hombre que pone su empeño en perfeccionar ‘el proceso’, lo que, en su opinión, es la única manera de que las empresas de fabricación puedan seguir produciendo en los Estados Unidos a largo plazo.
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Por fuera, DesignWerkes parece una empresa cualquiera de mecanizado especializada en subcontratas, como tantos otros talleres equipados con máquinas Haas que hay en EE UU. Sin embargo, lo que diferencia a DesignWerkes es que el 95% de lo que fabrican también lo han diseñado ellos.

“No somos el típico taller de mecanizado”, deja claro el fundador y propietario Steven Kille. “Antes de comprar mi primera Haas VF-3 en 2002, no había fabricado nada. Yo me dedicaba a diseñar productos mecánicos”. En concreto, diseñaba sistemas electromecánicos para el sector del automóvil, como por ejemplo conjuntos conmutadores, que están sujetos a rigurosas comprobaciones. Si un fabricante de coches se ve obligado a retirar un producto porque este tiene un fallo, los costes pueden ser muy elevados. “Como yo era quien había diseñado el producto, tenía que explicar a los talleres cómo fabricar el equipo necesario para las comprobaciones. Entonces un día me di cuenta de que eso era una tontería: somos una empresa de diseño mecánico y estamos dando el diseño a otras personas para que fabriquen los productos y los equipos de prueba”. A Steven Kille se le ocurrió que podría dar un valor añadido considerable a los clientes si en vez de limitarse a diseñar el producto, también fabricaba los equipos de prueba y “certificaba” el producto final.

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La parte del taller donde están las máquinas Haas de alta velocidad se puede considerar el corazón de DesignWerkes. Constituye una unidad de producción integrada y optimizada de la que Steven Kille está especialmente orgulloso.

Durante y después de su larga trayectoria en GE, Steven Kille había trabajado como encargado de grandes talleres de mecanizado CNC, así que no le faltaba experiencia práctica. “Cuando tomamos la decisión de fabricar, nos pusimos a buscar máquinas y enseguida vimos que, sin duda, Haas ofrecía la mejor relación calidad-precio. Empecé a mirar equipos nuevos y de segunda mano y me di cuenta de que las máquinas Haas no perdían valor, así que me puse en contacto con la tienda de la fábrica Haas de New Hampshire y fui a ver varios modelos. Un día después del trabajo nos hicieron una demostración. Me llevé a todos los empleados que trabajaban aquí entonces y nos pusimos de acuerdo: compraríamos un VF-3.”

Un año más tarde, Kille adquirió un VF-2 y un centro de torneado SL-10. “Luego compré otro VF-3, pero entonces la actividad económica se frenó, así que bajamos un poco el ritmo. Cuando la situación comenzó a mejorar, nos hicimos con un SL-20 y con un VF-5, después otro VF-3. Hace dos años, compré un VF-6 y mi primer VF-5SS. Finalmente, en diciembre compré otro VF-5SS. Steven Kille afirma que las máquinas Haas de alta velocidad –los modelos SS– han marcado un antes y un después. “No creo que vayamos a comprar nada que no sean máquinas Haas Super Speed a partir de ahora”, dice. “Hemos experimentado una mejora de productividad de alrededor del 20% respecto a las máquinas de velocidad estándar. Además, el 90% de lo que fabricamos es aluminio, así que el husillo de 1.200 rpm es fundamental para nosotros”.

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Kille explica que “nosotros fabricamos componentes que se montan y se entregan al cabo de dos semanas, así que sencillamente no podemos retrasarnos”.

La parte del taller donde están las máquinas Haas de alta velocidad se puede considerar el corazón de DesignWerkes. Constituye una unidad de producción integrada y optimizada de la que Steven Kille está especialmente orgulloso. “Realizamos diecinueve operaciones en cuatro piezas en esta unidad”, apunta. “Es una configuración fija, así que la producción está extremadamente ajustada”.

“He integrado los suministros en el plan de producción para poder realizar cinco procesos al día en esta unidad. El proveedor nos trae el material todos los martes y jueves, y cada mañana viene la empresa de revestimiento, se lleva cinco juegos de piezas y nos las devuelve al día siguiente. Al organizarnos de esta manera, podemos funcionar con unos gastos fijos bajos”.

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Las máquinas Haas de DesignWerkes trabajan en dos turnos al día, un total de veinte horas.
Kille cree firmemente que conseguir un mecanizado CNC rentable no depende de que la empresa esté situada en un país o en otro, sino de que el negocio tenga unos costes de personal reducidos. “Evidentemente, hay cosas que ya no se pueden fabricar en EE UU, como placas de circuitos. Pero para mecanizar piezas en una máquina CNC, es igual donde estés situado. La clave está en reducir los costes de mano de obra. No puedes gastarte millones en automatización porque no es suficientemente rentable. Pero, si compras la maquinaria adecuada y tienes una infraestructura ligera, producir en India o China no da ninguna ventaja. Si consigues que el coste de producción sea comparable al de aquí, hay que sumarle los costes del transporte desde esos países. Además, el tiempo es oro en el sector de la automoción. Nadie se puede permitir que las piezas queden retenidas durante la exportación. Nosotros fabricamos componentes que se montan y se entregan al cabo de dos semanas, así que sencillamente no podemos retrasarnos”.
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“No puedes gastarte millones en automatización porque no es suficientemente rentable. Pero, si compras la maquinaria adecuada y tienes una infraestructura ligera, producir en India o China no da ninguna ventaja”.

Las máquinas Haas de DesignWerkes trabajan en dos turnos al día, un total de veinte horas. “En noviembre y diciembre del año pasado, trabajamos las 24 horas del día para cumplir los plazos de los clientes. ¡Estuvimos ocho semanas sin parar!”

Steven Kille siempre cuenta por qué su empresa no es un taller de mecanizado cualquiera

“Ninguna de las grandes empresas de diseño de Boston hace lo que hacemos nosotros”, asegura. “Diseñamos piezas como ellas, pero también conocemos todos los procesos de ingeniería, como el moldeado por inyección de plástico, por ejemplo. Así que podemos diseñar, crear prototipos, producir los componentes y probar los productos que fabricamos. No puedes ser un buen ingeniero de diseño si no sabes cómo se combinan los productos. Si, por ejemplo, tenemos un fallo en la fase de prueba, lo analizamos para ver dónde está el problema y lo corregimos junto con el cliente. De verdad, somos una ‘superconsultoría’. Y lo que antes era un 60% de diseño y un 40% de fabricación ahora se ha invertido”.

Kille afirma que la próxima gran oportunidad para su negocio es la tecnología ecológica. Puede que el producto final sea nuevo, pero el reto siempre es el mismo. “El transformador que estamos fabricando es de un sistema de transporte híbrido para autobuses urbanos. El cliente me contrató como consultor porque tenían varios problemas. Examiné sus diseños y detecté tres problemas importantes, que por suerte ellos también habían observado. Eso me hizo ganar mucha credibilidad. También les llamé la atención sobre otros tres problemas que no habían visto y les dije que provocarían complicaciones si no se corregían. El asunto quedó un poco parado, pero luego, dos semanas más tarde, me llamaron para preguntarme qué haría si tuviera que diseñar el sistema desde cero. Entonces creamos varios prototipos del sistema para ver cómo respondían a las pruebas en comparación con su diseño. Solucionamos todos los problemas con un prototipo mucho más barato; tanto que decidieron pagar nuestro diseño con el dinero que se habían ahorrado”. Este encargo convenció a DesignWerkes de que valía la pena invertir en una unidad formada por máquinas Haas Super Speed.

“Me abstendré de dar cifras de producción, pero el año pasado fabricamos centenares de sistemas para ese mismo cliente. Este año teníamos previsto duplicar la producción, pero en realidad vamos a triplicarla. Pensando ya en el volumen de trabajo que tendremos el próximo año, acabo de comprar dos máquinas Haas VF-2SS más. Nuestra idea es añadir también un VF-6 y un VF-3SS, lo que supondría tener un total de catorce máquinas a finales de año”.

Según Kille, el planteamiento económico es muy sencillo. “Al invertir en una máquina Haas, tengo una ventaja competitiva enorme respecto a alguien que compra una máquina cuyo rendimiento es similar pero cuyo precio es 50.000 dólares más caro.” Si alguien quiere hacerle cambiar de opinión, le deseamos buena suerte.

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En DesignWerkes pueden diseñar, crear prototipos, producir los componentes y probar los productos fabricados. “No puedes ser un buen ingeniero de diseño si no sabes cómo se combinan los productos”, añade Kille.

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