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La fabricación tradicional de instrumentos musicales no está reñida con los equipos CNC Haas de última generación

Afinando la producción

Redacción Interempresas08/09/2011

8 de septiembre de 2011

Del esplendor del Réquiem de Mozart al estallido del jazz moderno, el trombón ha enriquecido el mundo de la música con la belleza, la fuerza y los matices sutiles de su sonido. Al mismo tiempo, el instrumento ha evolucionado para atender la demanda, por parte de compositores e intérpretes, de un rango tonal y dinámico aún más amplio. Esta evolución ha sido posible gracias a la dedicación de personas como Steve Shires, quien fundó S.E Shires en 1995 para hacer realidad su sueño de fabricar trombones y otros instrumentos de metal personalizados y de calidad.
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Steve Shires, trombonista experimentado además de técnico instrumentista.

Cuando uno quiere fabricar algunos de los mejores instrumentos musicales del mundo, no entra en su ecuación rebajar el listón de calidad. Por eso Steve Shires insiste en producir sus trombones con métodos tradicionales, y así pues martillan y hacen girar a mano los pabellones de los instrumentos de metal que crean el sonido que ha dado prestigio a la empresa. “Si se cambia la aleación de un pabellón en un 5%, se nota”, dice. “Y si se varía el grosor de un pabellón en una milésima parte de un centímetro, la diferencia se oye. Así que, para garantizar la uniformidad y la calidad del sonido, seguimos usando materiales y métodos tradicionales. Pero eso no quita que, para fabricar componentes que necesitan la máxima precisión, como las válvulas y las varas, usemos máquinas-herramienta CNC modernas, ya que su velocidad, exactitud y eficacia garantizan un producto final de calidad”.

Steve, trombonista experimentado además de técnico instrumentista, empezó a reparar y adaptar trombones con máquinas manuales en 1986, mientras estaba en la universidad. Su minuciosidad a la hora de abordar los aspectos mecánicos y estéticos de los instrumentos es conocida en el sector. “Hacemos los todos los pabellones, caramillos y válvulas dentro de la empresa”, dice. “De hecho, el equipo de artesanos se encarga del 95% del trabajo; sólo subcontratamos cosas como el baño —que debe cumplir una serie de normas medioambientales— y la fundición, que externalizamos a empresas de la zona. Así sabemos exactamente cómo se ha hecho cada instrumento”.

La pasión y la dedicación de Shires tuvieron mucho peso en su decisión de invertir en máquinas herramienta Haas: una moldeadora VM-2, un torno SL-30 con alimentador de barras y un torno Toolroom TL-1. “También tuvimos una máquina CNC de otra marca”, recuerda, “pero al cabo de unos años dejaron de fabricarla y de dar servicio técnico. Así que, en 2008, cuando decidimos comprar máquinas nuevas, queríamos estar seguros de que el fabricante seguiría estando durante toda la vida útil del producto. Cuando empiezas a mirar máquinas CNC, enseguida te fijas en las Haas. La preocupación de la empresa por los detalles salta a la vista, desde el diseño hasta los controles, pasando por la facilidad de uso. Además, la tienda de la fábrica Haas de Massachusetts da un servicio excelente, los técnicos de reparación acuden enseguida cuando se les llama; aunque eso no ocurre a menudo porque las máquinas no fallan casi nunca”.

Después de trabajar para varios fabricantes de instrumentos de metal, como Osmun Brass, donde desarrolló una gama de pabellones de trombón muy admirada por los expertos, en 1995 Steve decidió montar su propia empresa en Hopedale, cerca de Boston. Desde entonces, sus instrumentos se han convertido en piezas muy cotizadas por músicos profesionales de todo el mundo, como Daniele Morandini (trombón principal de la Orquesta Filarmónica de Israel) y Bruno De Busschere (trombón solista de la Orquesta Sinfónica de Flandes), aparte de por muchos aficionados. “Los clientes nos dicen que nuestros instrumentos son más fáciles de tocar, más suaves y más uniformes en cuanto al mecanismo y al tono, y que hasta el público afirma que suenan mejor”, afirma Shires. “Cuando otros se dan cuenta de la diferencia y alaban al músico, entonces sabemos que estamos haciendo bien las cosas”.

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El equipo de artesanos de Shires son en su mayoría trombonistas y trompetistas.

El equipo de artesanos de Shires, la mayoría de los cuales son trombonistas y trompetistas, trabaja con tres tipos de metales para fabricar los pabellones: rojo (90% de cobre y 10% de zinc), amarillo (70% de cobre y 30% de zinc) y dorado (85% de cobre y 15% de zinc). “El metal amarillo tiene un sonido más claro”, explica Steve, “mientras que el rojo es más cálido y el dorado añade profundidad y complejidad. Por supuesto, se pueden usar las varas para afinar el trombón, pero nuestros instrumentos están afinados de forma natural —todos los armónicos alineados—, algo que depende del diseño y de la habilidad del fabricante”.

A la hora de fabricar las varas y válvulas complejas que dan a los trombones de Shires su característica sensibilidad —así como los pistones de la nueva gama de trompetas de la marca— es cuando la fresadora CNC VM-2 de Haas se luce. “Ofrecemos la posibilidad de elegir entre tres válvulas: TrueBore, Rotary y Axial Flow, ya que cada músico tiene sus necesidades y preferencias. Las válvulas tienen que ser extraordinariamente precisas: cuanto más lo son, más uniforme suena el instrumento, y mejor afinado está. Por ejemplo, los pistones tienen que caber en una cubierta que tiene una holgura de 0,0127 milímetros y deben tener una tolerancia de rectitud de 0,00254 milímetros. Después de tornearlos, los pulimos para obtener el acabado y la precisión ideales”. Cualquier desalineación puede afectar de forma muy negativa al sonido del instrumento; de ahí que un juego de válvulas pueda llegar a costar 600 dólares si se compran por separado.

“Nosotros usamos monel para los pistones —una aleación de níquel muy dura que se usa en aplicaciones aerospaciales— porque es resistente a la corrosión, pero no es fácil manejarla. Es como más ‘elástico’ que el acero inoxidable. Con las herramientas, y la habilidad del operario, nuestras máquinas CNC Haas nos dan la precisión que necesitamos. Con todo, seguimos afinando y puliendo las válvulas a mano para que queden lo más encajadas y comprimidas posible. Que nosotros sepamos, eso no lo hacen los grandes fabricantes”.

Steve sólo tiene palabras elogiosas para sus máquinas Haas y dice que espera poder comprar más modelos en el futuro. “Con la mesa divisora en la VM-2, podemos mecanizar piezas mientras giramos la guía. Un CMV de 5 ejes capaz de hacer lo mismo probablemente costaría más de 150.000 dólares. Mi idea es algún día comprar un torno Haas con un subhusillo y quizá un par de tornos más pequeños y otra fresadora para poder montar células de producción, lo que nos permitiría aumentar la producción justo a tiempo. Sobre todo nos gustaría fabricar más trompetas porque es un mercado más grande que el de los trombones y las márgenes son mayores. Pero lo que nunca haremos es bajar nuestro estándar de calidad”, concluye. “Siempre buscamos combinar el respeto por la tradición y el amor por el progreso y la innovación”.

Los clientes de Shires parecen compartir su enfoque. “Lo que busco en un instrumento es que me dé todo un abanico de expresión musical”, dice Marvin Stamm, prestigioso trompetista de jazz. “Y eso es lo que hace mi trompeta Shires, tanto si estoy tocando con Inventions Trio, un grupo de clásica y jazz en el que estoy, como con mi cuarteto de jazz, como si hago un solo delante de un conjunto más numeroso. He usado muchos instrumentos a lo largo de mi carrera, algunos diseñados por mí, y sin duda éste es el mejor que he tocado”.

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La fresadora CNC VM-2 de Haas es la responsable de fabricar las varas y las válvulas complejas de los trombones Shires.

“Tienen el mejor diseño y acabado que se puede encontrar, y las varas van perfectas”, dice Steve Ferguson, trombonista profesional y director creativo de The Horn Guys, distribuidor de Shires afincado en el sur de California. “No hacen nada de ruido, no se encallan, no dan ningún problema. Son silenciosas y rápidas. No he visto varas que funcionen mejor. Las válvulas, con diseño exclusivo de la marca, también son las más rápidas del mercado. Ningún instrumento por sí solo conquista a una audiencia, pero los trombones Shires consiguen que uno sea mejor músico porque tocarlos es divertido. Me entran ganas de hacer música cuando tengo un trombón Shires entre las manos”.

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