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Las máquinas CNC agilizan y simplifican la tarea del relojero

Sinclair Harding confía en las máquinas de Haas para fabricar sus relojes

Redacción MU09/09/2008
A finales del siglo XVIII, el científico e ingeniero inglés John Harrison recibió el premio Longitude Prize otorgado por el gobierno británico por su diseño y fabricación de un reloj capaz de funcionar a bordo de un barco, un proyecto al que dedicó la mayor parte de su vida profesional. Por primera vez en la historia, los navegantes podían calcular cuál era su posición Este-Oeste comparando con precisión la Hora del Meridiano de Greenwich (la que marcaba el reloj) con la hora local, que se podía deducir por el sol. La creación original de Harrison se conserva aún en el Museo Marítimo de Greenwich, lugar donde Robert Bray, propietario y director general de la empresa relojera de Yorkshire Sinclair Harding, se pasó tres horas estudiando sus movimientos, antes de fabricar su propia réplica homenaje al genio de Harrison.

“Nuestra versión del reloj de Harrison es el Sinclair Harding H1”, comenta el señor Bray, “una representación a escala de un tamaño de 3/4 del original, que se comenzó en 1999 y cuyo desarrollo y finalización llevó cinco años. Primero fuimos a ver el original. Los encargados del museo no permitían realizar fotografías, así que la única forma de reproducir el mecanismo del original era memorizándolo el tiempo suficiente como para ser capaz de realizar un boceto”.

Sinclair Harding también fabrica a mano relojes esqueleto con complicados mecanismos, relojes solares y lunares con bonita decoración, sorprendentes relojes Congreve (accionados por bolas), relojes con péndulo de pie y de pared y relojes de sobremesa (menos conocidos, pero enigmáticamente denominados en inglés table regulators).

“La compañía fue fundada en 1967 por Mike Harding y fijó su sede, inicialmente, en Cheltenham”, comenta Robert Bray. “Mi tío, Brian Kitson, era un gran aficionado a los relojes y se entrevistó con Harding dos semanas antes de que la compañía cerrara sus puertas”. Kitson adquirió lo que quedaba de la compañía, entre lo que se incluía su activo más preciado: su reputación, y poco más.

Sólo una década más tarde, el personal del resucitado Sinclair Harding había dado forma y pulido aquella reputación y la había convertido en algo tan valioso como una de sus creaciones.

“Todos los años participamos en la importante feria de exposiciones de relojería de Basilea (Suiza) y siempre volvemos con trabajo suficiente para los próximos 12 meses".

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Reloj Sinclair.
En la unidad industrial donde Sinclair Harding tiene su centro de operaciones hay instalada una amplia variedad de máquinas herramienta, algunas antiguas y muy utilizadas y otras que conservan todavía el brillo del primer día, como la Mini Mill de Haas y el torno OL-1 Office de Haas.

Los relojes más antiguos son los relojes solares, utilizados por primera vez, según cálculos, hace 5.500 años. No obstante, los relojes solares no son sólo el método más antiguo para expresar la hora sino también el más fiable, ya que se guían por la estela predecible del Sol por la Tierra. Sin embargo, tienen dos fallos importantes. En primer lugar, sólo funcionan de manera fiable si el Sol brilla lo suficiente como para hacer sombra. Y, en segundo lugar, aún cuando su funcionamiento es fiable, no son precisos. En búsqueda de esta precisión en el campo de la relojería, el hombre no ha dudado en aplicar los avances tecnológicos logrados.

“Utilizamos métodos tradicionales para fabricar nuestros relojes”, comenta Robert Bray, “pero también utilizamos la mejor tecnología disponible para producir las piezas de los componentes”.

En la laberíntica unidad industrial donde Sinclair Harding tiene su centro de operaciones hay instalada una amplia variedad de máquinas herramienta, algunas antiguas y muy utilizadas y otras que conservan todavía el brillo impoluto del primer día, como la Mini Mill de Haas y el torno OL-1 Office de Haas.

“Antes de comprar las máquinas de Haas hicimos una lista con las funciones que deseábamos que tuviera nuestra maquinaria”, recuerda Robert Bray, “pero la verdad es que no pensábamos que íbamos a obtener todo lo que queríamos con el presupuesto que contábamos.”

Después de que fracasara la búsqueda de una nueva ubicación para la compañía, parecía algo ridículo seguir amontonando aún más equipamiento en sus instalaciones. No obstante, no fue sólo el tamaño de las máquinas de Haas lo que persuadió a Robert Bray de que había encontrado lo que estaba buscando. “Fue necesario únicamente utilizar el control de Haas durante 5 minutos para acabar de convencerme”, comenta. “Era muy intuitivo y fácil de usar. En cuanto se instalaron las máquinas empezamos a transferir programas de piezas. Entonces pensamos que las máquinas estarían en funcionamiento al menos 2 días a la semana. ¡Lo que no podíamos imaginarnos en aquel momento era que no dejarían de funcionar hasta el día de hoy!”.

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“Fue necesario únicamente utilizar el control de Haas durante 5 minutos para acabar de convencerme. Era muy intuitivo y fácil de usar”

Robert Bray adquirió el torno para oficinas de Haas como máquina secundaria de soporte para su torno principal. “Puesto que disponemos de poco espacio en el taller, tiene el tamaño perfecto”, añade. “Al tener el mismo control que la Mini Mill, nos resultó muy fácil y rápido aprender a utilizarlo y el código editable QuickCode nos permitió crear rápidamente una serie de programas”.

Según los criterios modernos, Harrison trabajó en un taller increíblemente primitivo, con pocas herramientas mecánicas junto a moldes y cepilladoras metálicas básicas. Aún así, fue capaz de crear un reloj que cambió el mundo y contribuyó a que se produjera la migración humana más importante de la historia, ya que los europeos se lanzaron a navegar por los océanos en búsqueda de nuevas tierras que conquistar y nuevas oportunidades.

Las máquinas CNC han agilizado y simplificado la tarea del relojero, pero el trabajo artesanal tradicional, no muy diferente de los métodos utilizados por Harrison hace 300 años, sigue constituyendo aproximadamente un 50 por ciento del tiempo que lleva fabricar un reloj Sinclair Harding.

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Robert Bray delante de la máquina de CNC de Haas.

Sinclair Harding también fabrica movimientos para otros fabricantes famosos: principalmente relojes que cuentan el paso de los segundos para espectadores en campos de críquet, pasajeros de las estaciones de tren y viandantes de espacios públicos en todo el Reino Unido. “Este es un aspecto importante de nuestro negocio”, comenta, “pero normalmente no solemos hablar de ello por motivos de confidencialidad”.

Robert Bray puede revelar, no obstante, que fue él quien, personalmente, diseñó y fabricó el reloj que se presentó a la reina de Inglaterra en la inauguración de la renovada estación de tren de St. Pancras de Londres en noviembre de 2007. La forma del reloj reflejaba la arquitectura del famoso depósito ferroviario y la esfera era una copia fiel del reloj grande de la estación, que, a su vez, es una réplica del reloj fabricado cuando se inauguró la estación por primera vez en el siglo XIX. Robert Bray realizó los diseños a partir de una fotografía de la esfera del reloj original y utilizó HaasCAM de OneCNC para crear el primer programa. Uno de los retos fue el mecanizado de la filigrana tridimensional del exterior de la esfera.

El ciclo de mecanizado original llevó todo un día, pero la compañía recibió el mismo pedido varias veces, y con la práctica, Robert Bray logró reducir la duración del ciclo hasta aproximadamente 1 hora y 10 minutos. “No te creas”, dice, “la duración de los ciclos no es tan importante: siempre hay mucho trabajo de acabado manual mientras la Mini Mill está en marcha”.

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