Un fabricante de máquina-herramienta como Haas, se implica con este deporte

El Tao de las carreras de aceleración

Matt Bailey30/04/2008
He aquí un objetivo comercial interesante, uno que en muchos aspectos parece obstinado en estar en contraposición con el resto de la humanidad, la cual se encuentra cada vez más preocupada con la posibilidad de su propia autoaniquilación: construir el vehículo más despiadado y de uso exclusivo que pueda imaginarse para recorrer la carrera del cuarto de milla de A a B lo más rápido como humana y mecánicamente sea posible. Repítalo. Indefinidamente.
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En lo que a objetivos de negocio se refiere, no parece tener demasiado sentido comercial. En primer lugar, supone un despilfarro de dinero ligeramente menos eficaz que si junta un fajo de billetes y le arrima una cerilla. Se ha dicho en innumerables ocasiones que si desea acumular una pequeña fortuna en el mundo del automovilismo deportivo, comience por invertir una suma grande; lo cual es especialmente cierto en lo que se refiere a carreras de aceleración (la rentabilidad es lo único en este deporte que transita a paso de tortuga).

En segundo lugar, ¿cuál es exactamente el objetivo por el que se arriesgan vidas humanas? Seguro que, a medida que nuestro momento de ajustar cuentas con el medio ambiente se hace cada vez más inminente, tenemos cosas más importantes en las que emplear nuestro tiempo y creatividad mecánica automotriz. ¿Sería posible justificar las carreras de aceleración (o cualquier deporte del motor) dados los desafíos medioambientales a los que tenemos que hacer frente como especie? Bien, la respuesta es sí, probablemente podría justificarse.

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Podría ser tema de debate el hecho de que los seres humanos aprenden en gran parte sobre sí mismos de los juegos en los que participan. Negocios de todo tipo, tamaño y propósito buscan en muchos deportes la inspiración que necesitan para alcanzar sus metas particulares: algunos lo hacen de una manera más prosaica y otros de forma más profunda (mientras escribo este artículo en el aeropuerto de Ámsterdam, me siento supervisado por la imagen atenta de cierto golfista bastante famoso y bajo contrato con una empresa de consultores que me implora que descubra al tigre que se esconden en mi interior). Las carreras de aceleración proporcionan un modelo donde encontrar focalización, determinación y coraje; exactamente las mismas cualidades que propietarios y directores de negocios necesitan para tener éxito en sus propias actividades, cualquiera que sean sus metas.

Y ésta es otra razón por la que, como ingenieros y tecnólogos, podemos encontrar inspiración en las carreras de aceleración: unos “coches divertidos” que escupen fuego y que cuentan con una potencia de 3.000 CV de un tipo parecido al fabricado y desarrollado por la empresa familiar patrocinada por Haas conocida como “Leanders Brothers Racing”; campeones europeos de la FIA de 2006 celebrada en Suecia, y que funcionan con metanol: un alcohol destilado a partir de pulpa de madera que es renovable y que puede extraerse de bosques sostenibles. ¿Qué tenéis que decir a esto, conductores de Toyota Prius?

Un flamante centro de mecanizado horizontal EC400 de Haas

En la mayoría de los entornos competitivos, los embragues se fabrican en aluminio para que sean lo más pequeños y ligeros posible. Por ejemplo, en un automóvil de fórmula uno, los embragues están diseñados para durar lo suficiente como para que el vehículo aguante hasta el final de la carrera: los pilotos tienen a menudo que mimar el embrague en caso de que sea necesario reanudar la carrera o si el vehículo permanece estacionario durante más tiempo del normal. Unos segmentos de acero atornillados ayudan a disipar el calor, pero se doblan, se deforman y pueden fallar al cabo de poco tiempo. En las carreras de aceleración, el embrague tiene que estar fabricado de manera que pueda transferir un enorme y repentino aumento de potencia, así que el aluminio se sustituye por titanio, que es un metal más resistente aunque más pesado.

El embrague de los hermanos Leanders utiliza un sistema de placa flotante en lugar de segmentos atornillados. Esto mejora la disipación térmica y facilita su montaje y desmontaje después de cada carrera.

En la esquina del taller de los Leanders, rodeado de piezas de fibra de vidrio pertenecientes a la carrocería del vehículo y de neumáticos tipo globo medio gastados, se alza un flamante centro de mecanizado horizontal EC400 de Haas prestado a Leanders Brothers Racing como parte del contrato de patrocinio. Atornillado al bloque de fijación de la mesa encontramos la base de aluminio de un embrague a medio terminar.

“Mecanizamos casi todas las piezas del embrague, a excepción de los tornillos y de algunos ejes pequeños que sujetan las patillas y los tornillos de ajuste”, nos comenta Jörgen. “El aluminio que utilizamos es Alumec”, añade, “un tipo de aluminio para herramientas relativamente resistente al desgaste que posee buenas características de mecanizado y bajo peso”.

También mecanizan bastantes cantidades de titanio anodizado, así como de acero de tipo herramienta para las patillas. Las superficies de contacto y los flotadores se fabrican con acero al carbón estándar.

El embrague de los Leanders es un nuevo proyecto; uno que el equipo espera que les proporcione esa ventaja de medio segundo que necesitan para conservar su título en 2008. Jörgen, con su típico carácter optimista, no se ve desalentado por el desafío mecánico que supone diseñar y fabricar piezas, así como aprender a utilizar una máquina herramienta CNC.

“La Haas es muy fácil de utilizar”, nos dice. “Yo estaba ya mecanizando piezas un día después de ser instalada”.

“Actualmente tenemos funcionando la Haas sólo durante unas 100 horas al mes, pero si el Departamento de certificación de San Diego homologa el embrague, la utilizaremos mucho más a menudo e incluso, en última instancia, quizá vendamos nuestros productos a otros equipos”.

¡Vale, se aprueba la moción! El coche de los hermanos Leanders apenas ofrece eficiencia de combustible: normalmente consume 20 litros para proporcionar un rendimiento que dura menos de 6 segundos, pero eso incluye el quemado de neumáticos, en el que el conductor calienta los neumáticos haciendo patinar las ruedas traseras hasta que están a punto de incendiarse. El metanol proporciona una combustión más limpia que la gasolina, lo cual ayuda por lo menos a compensar algunos de los gases nocivos producidos por la incineración desenfadada del caucho de los neumáticos.

El metanol es un pariente cercano del etanol, ambos poseen un índice de octanos aproximadamente 30 veces superior al de la gasolina normal. Lo que hace que el metanol sea el combustible preferido para aquellos que comparten la afición de los hermanos Leanders es su idoneidad para motores con una alta relación de compresión. Esto significa que es ideal para monstruos con motor V8 capaces de alcanzar regímenes de 10.000 rpm. Todo esto se suma al hecho de que puede utilizar agua para extinguir el fuego cuando salga ardiendo.

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¡Pero, espere un momento! Volvamos un par de párrafos hacia atrás. ¿Dos hermanos que trabajan solos en el granero de una granja en la zona centro-septentrional de Suecia? ¿Campeones europeos de la FIA de 2006? ¿Cómo ha sido posible?

“Todos los vehículos de la competición están fabricados utilizando piezas aprobadas por la NHRA o FIA”, nos explica Ulf Leanders, el benjamín de los hermanos y el piloto oficial del equipo, “así que el material utilizado por todos es similar. De esta manera, aquellos individuos que cuentan con una buena financiación no pueden simplemente infiltrarse en el deporte y barrer de la escena a todo el mundo por el hecho de ir gastando dinero a manos llenas”.

“Los acaudalados recién llegados se dan cuenta rápidamente de que éste no es un deporte que permite conseguir el éxito de la noche al día. Al final se aburren y se van”, nos cuenta Ulf. “Es un terreno de juego muy uniforme”.

“De este modo se consigue mantener a raya a los competidores acaudalados. Y así sólo quedamos los cuerdos”.

Zapatillas de terciopelo

A menos que sea piloto de una lanzadera espacial (o un compañero piloto de carreras de aceleración), es posible que no pueda imaginarse el hecho de ser capaz de acelerar de 0 a 95 km/hora en menos de 1 segundo o, más bien, de 0 a 400 km/hora en menos de 6 segundos.

“Se tarda un año o dos en acostumbrarse a la violencia del primer par de segundos”, nos comenta Ulf. “Durante ese tiempo, en realidad no está conduciendo, tan sólo está aguantando y manteniendo el pedal del acelerador pisado a fondo”. Esto lo facilita el hecho de que hay un estribo del metal instalado sobre el pedal. Eso de decir “mi pie resbaló” no es una excusa digna de ningún campeón europeo.

“Al principio, estamos soportando una aceleración de aproximadamente 4G (4 veces la fuerza de la gravedad)”, nos dice Ulf.

Nota: si posee un cerebro de tamaño medio, en ese momento pesaría unos 1.600 gramos y, probablemente cubriría la parte posterior del interior de su cráneo como si fuera papel pintado.

No estoy seguro si los pilotos de carreras de aceleración poseen unos cerebros más grandes o pequeños de lo normal, pero este tipo de fuerzas no puede ser muy sano a largo plazo para las funciones cognoscitivas de nadie, de ahí que probablemente sea Jörgen Leanders (el hermano que no pilota) el responsable de toda la ingeniería inteligente integrada en el vehículo, incluyendo el súper importante embrague.

No importa lo experimentado que sea el piloto, el mayor desafío está en conseguir reducir la potencia. Puesto que los controles de lanzamiento electrónico están prohibidos (otra manera de asegurar que los equipos acaudalados no puedan simplemente arrasar a aquellos con presupuestos más módicos), la solución está en un embrague antirrebote (similar en concepto a los utilizados para reducir el efecto de freno motor en las motocicletas) que permita una transferencia de potencia rápida y suave.

“Un embrague antirrebote desacopla parcialmente la transmisión para regular la cantidad de potencia del motor proporcionada a las ruedas”, nos explica Jörgen. “Sin embargo, debido a que el embrague utiliza fricción para realizar su función, las guarniciones son propensas a desgastes severos. Por lo tanto, tenemos que ser capaces de poder desmontar y volver a montar rápidamente el embrague, a menudo entre carreras”.

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¿Que hace Haas con Leanders Brothers Racing?

Para alguna gente, algunos negocios pueden parecer absurdos. Sin embargo, pueden tener mucho sentido para otros: como por ejemplo; sus clientes. En la típica concentración que precede a una carrera de aceleración se alinean centenares de entusiastas a lo largo del cuarto de milla de asfalto de la pista de competición, muchos de los cuales son ingenieros. No estamos hablando necesariamente de los tipos de frente ancha que trabajan para la NASA o IBM (aunque dicho de paso, no creo que tengan prohibido participar), sino de aquellos tipos duros; a menudo autodidactas, que trabajan en talleres de mecanizado fabricando cosas inteligentes con trozos de metal y máquinas herramienta, lo cual es una de las razones por la que Haas Automation se implicó en un principio con Leanders Brothers Racing.

Además de ofrecer una diversión ensordecedora a un grupo minoritario de seguidores (las muchedumbres atraídas por las carreras de aceleración guardan una sorprendente semejanza con los seguidores de música de tipo 'Heavy Metal'), ¿qué más podrían enseñar las carreras de aceleración al mundo de los negocios además de ingeniería inteligente? En su libro más vendido titulado “Mastery” (Maestría), el escritor George Leonard utiliza la filosofía Zen y el deporte Aikido para ilustrar cómo el éxito y la satisfacción a largo plazo se consiguen únicamente mediante una dedicación continua en lo que se hace. Leonard acusa al mundo comercial e industrial occidental de ser especialmente culpable de hacerlo todo a “corto plazo”, una característica que él considera como enemiga de la maestría.

Leonard urge a lectores a practicar eternamente lo que hacen e incluso a “amar los niveles alcanzados”, abrazándolos como oportunidades de aprendizaje, en vez de estar siempre buscando satisfacción inmediata. La única manera de ganar en una carrera de aceleración, tal como lo define la misma naturaleza del deporte, es perseverando repetidamente en lo mismo, llegando a estar obsesionado por el detalle hasta que se progresa. Aunque pueda parecer extraño, las carreras de aceleración podrían considerarse como una disciplina Zen, aunque sea una muy ruidosa.

Los filósofos como Leonard nos enseñan que independientemente de lo que se haga, lo importante es perseverar hasta conseguir hacerlo increíblemente bien. Concéntrese. No se desvíe y haga algo estúpido tal como montar un negocio de diseño y decoración de interiores (aunque en realidad él no menciona nada sobre diseño ni decoración de interiores) cuando realmente su fortaleza estriba en otra cosa. ¡Persevera en lo que haces! nos enseñan los maestros de la filosofía Zen, el éxito sólo es cuestión de tiempo.

Podrá ser únicamente un pequeño equipo de carreras de aceleración integrado por dos personas perdido en los hielos del norte de Escandinavia, pero con las herramientas adecuadas, unos inviernos largos y; podemos suponer, una televisión nacional pésima, cualquier cosa es posible.

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