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Las fábricas españolas se mantienen entre las mejores en índices de productividad

El sector del automóvil lidera la industria española

Fuente: PricewaterhouseCooper (PWC)02/01/2014
La industria del automóvil en España es una de las más dinámicas del mundo, tanto por su flexibilidad como por su competitividad. A pesar de los innegables éxitos alcanzados, en un sector tan competitivo como este es imprescindible hacer una reflexión con el fin de afrontar los cambios que garanticen el futuro. Los desafíos que la industria tiene ante sí son de gran calado y exigen que se afronten desde una óptica integradora, así como con una perspectiva a largo plazo. Dadas las características del sector, sus necesidades y su impacto, es necesario involucrar a todos los agentes de la cadena de valor así como a las administraciones públicas y a la sociedad en su conjunto. Por ello desde la consultora PWC se plantearon analizar este sector desde diversos puntos de vista (logístico, innovación, recursos humanos…) cuyos resultados agruparon en su informe ‘Temas candentes de la industria del automóvil en España Acelerar el cambio para garantizar el futuro’.
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10 de las plantas automovilísticas situadas en España se posicionan entre las más productivas de Europa, siendo el segundo productor de vehículos en la Unión Europea y el undécimo en el ranking mundial. Foto: Seat.

La industria del automóvil en España es un pilar estratégico, no sólo por su aportación a la economía y al empleo sino porque es uno de los principales propulsores de inversión y desarrollo en términos de innovación, seguridad y protección del medio ambiente. Además, el automovilístico es uno de los sectores más relevantes por ser el facilitador de la movilidad y tractor del resto de industrias.

Sin embargo, no siempre se acaba de entender la importancia del sector y su condición de palanca para la industrialización del conjunto del país.

Según datos oficiales, así como de las principales asociaciones del sector, el mundo del motor contribuye de manera significativa al desarrollo del país. Algunos de los datos más relevantes son:

  • 10% de contribución al PIB español.
  • 9% de la población activa, tanto empleo directo como indirecto.
  • 12% de la inversión española en I+D, siendo el segundo sector después del químico.
  • 5.000 M€ de inversión en los últimos años.

La industria apuesta por España

Desde el punto de visto industrial, las fábricas españolas se mantienen entre las mejores en índices de productividad. Cabe destacar que 10 de las plantas situadas en España se posicionan entre las más productivas de Europa, siendo el segundo productor de vehículos en la Unión Europea y el undécimo en el ámbito mundial con un volumen de 1,98 millones de vehículos en 2012, de los que se exportó el 87,4%, aunque las previsiones para este 2013 son más altas y estaríamos cerca de los 2,3 millones de vehículos fabricados.

La industria del automóvil está comprometida con la creación de empleo. En este sentido, cabe recordar que la gran mayoría de las marcas implantadas en España han anunciado recientemente nuevos proyectos, contratos o ampliaciones en sus líneas de producción. España es uno de los pocos países del mundo que tiene prácticamente todas las multinacionales del sector instaladas porque es muy competitivo en la fabricación, con una clara ventaja frente a nuestros competidores, tal y como demuestran estas últimas decisiones de inversión de las grandes multinacionales, así como en la industria de componentes, industria muy potente, competitiva y flexible, lo que proporciona un elevado valor añadido a estas multinacionales. Adicionalmente el sector cuenta con una tradición industrial que se refleja en el hecho de haber fabricado más de 61 millones de vehículos en los últimos 25 años.

Este volumen ha provocado que España tenga una de las industrias de componentes del sector más desarrolladas del mundo. De hecho, algunas compañías españolas son líderes a nivel mundial tanto en ventas como en innovación y calidad. El sector de componentes incluye unas 1.000 empresas, cuya facturación en 2012 superó los 27.000 millones de euros, de los cuales más del 60% corresponde a mercados exteriores.

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España es uno de los pocos países del mundo que tiene prácticamente todas las multinacionales del sector instaladas. Foto: Renault.

Un salto en materia de innovación

Aunque la industria del automóvil es uno de los pilares de la innovación en España, es necesario dar un paso más en I+D+i. De hecho, el 12% de la inversión total en esta materia corresponde al sector, lo que supone una inversión de 1.600 millones de euros y el segundo puesto en el ranking de la industria española.

No obstante, será difícil que el sector ocupe una posición destacada a nivel internacional o que las plantas españolas sigan consiguiendo proyectos relevantes si no se da un salto en innovación. Todo apunta a que el modelo actual puede mantener la carga de trabajo prevista para los próximos años, pero cabe preguntarse si es sostenible a medio y largo plazo. En este sentido, la preparación de los profesionales, las condiciones laborales, el desarrollo de la industria de componentes o la capacidad para desarrollar e implantar procesos industriales avanzados juegan un papel fundamental para mantenerse en las primeras posiciones en este campo.

Por otra parte, a la hora de analizar el papel y el potencial de la innovación en la industria automovilística hay que considerar las diferencias entre fabricantes de automóviles y de componentes. Con respecto a los primeros, España está considerada como un país de primer orden en el campo del ensamblaje, sobre todo gracias a su fortaleza en materia de procesos productivos. En cuanto a los segundos, cabe señalar que sí existen grandes empresas de primer nivel que tienen aquí sus centros de investigación y desarrollo. Este know-how de las plantas españolas es una de sus principales bazas cuando compiten por nuevos proyectos dentro de sus propios grupos multinacionales. A pesar de este reconocimiento en fabricación, si hablamos de producto lo cierto es que España no es una potencia en términos de I+D+i.

Es preciso ser conscientes de que, en general, los centros de investigación de cualquier tipo de compañía suelen estar radicados allí donde se encuentra el centro de decisión o la mayoría de la propiedad. Se trata de un hecho común, pero que sería posible cambiar siempre que los emplazamientos ‘periféricos’ sean lo suficientemente atractivos.

Aunque España reúne condiciones favorables, la ‘investigación’, no tanto el ‘desarrollo’, sigue siendo una asignatura pendiente que es preciso potenciar y cuya atracción debería ser una prioridad para las marcas radicadas en España.

No ocurre lo mismo en el campo de los componentes, donde varias empresas de primer orden a nivel mundial son de capital mayoritariamente español y tienen aquí sus principales centros de investigación. A pesar de estar presentes en todo el mundo y de su clara vocación internacional, estas compañías basan en España sus centros más avanzados, lo que supone un activo seguro para fortalecer la industria en su conjunto. En todo caso, y dada la competencia en un mercado tan dinámico y globalizado, cabe preguntarse si esta situación es sostenible. Como país, España es ‘un excelente taller de montaje’ sin prácticamente centros de I+D+i de los fabricantes de automóviles, pero con un sector de componentes muy dinámico en esta materia. Es necesario reflexionar acerca de si esta situación es suficiente para apuntalar el futuro de la industria en su conjunto, si se puede ir más allá y si es posible sumar esfuerzos para que todo el país mejore en el campo de la innovación.

La situación a día de hoy

Con la llegada a España de los grandes fabricantes en los setenta, y especialmente con el aterrizaje de nuevas marcas en los ochenta, comenzó a desarrollarse una industria del automóvil que hoy es una de las más relevantes del mundo en términos de producción, calidad y productividad. La implantación de grandes plantas propició la aparición del sector de componentes que, hoy día, es uno de los más pujantes, gracias a la solidez de grandes compañías de capital español y a las de capital extranjero pero con una larga tradición industrial en España. Como consecuencia de esta tradición industrial y de las sinergias generadas entre fabricantes de vehículos y de componentes, España ocupa el primer puesto en fabricación de vehículos comerciales en Europa y el segundo en producción total de vehículos. Además, España es el undécimo en el ranking de productores a nivel mundial y fabrica para diferentes marcas de todo el mundo, así como todo tipo de vehículos (turismos, comerciales, todoterrenos, furgonetas, camiones o autobuses). El resultado es que, en los últimos 25 años, se han producido 61 millones de unidades.

En lo relativo al tejido económico español, el liderazgo del automóvil en el campo de la innovación es indiscutible, sobre todo en áreas como la seguridad, la energía o los procesos industriales, entre otras variables. El tejido de centros de innovación que las compañías han desarrollado se complementa con una red de instituciones y equipos de investigación de primer nivel. Los datos hablan por sí mismos: más de 1.000 empresas fabricantes de equipos y componentes; más de 20 centros tecnológicos con proyectos específicos para el sector y más de 10 grupos de investigación universitarios relevantes (Fuente: Anfac).

Es relevante destacar el papel que el sector automovilístico juega en la I+D+i española. De hecho, el 12% de la inversión total en este campo corresponde al sector, lo que supone una inversión total de 1.600 millones de euros anuales y el segundo puesto en el ranking español.

A la luz de estos datos, es evidente que a nivel interno el sector en su conjunto es uno de los más importantes en términos de I+D+i; pero esta superioridad no es la misma si comparamos los datos con otros países del entorno o con aquellos con los que es preciso competir para mantenerse en los primeros puestos en producción. En este sentido, desde PWC se apuesta por una urgente reflexión sobre las carencias, las mejoras y el modelo de I+D al que hay que apuntar en los próximos años.

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Con la llegada a España de los grandes fabricantes en los setenta, y especialmente con el aterrizaje de nuevas marcas en los ochenta, comenzó a desarrollarse una industria del automóvil que hoy es una de las más relevantes del mundo en términos de producción, calidad y productividad. Foto: Ford.

¿Cómo dar el salto en I+D+i?

Reforzar la posición de la industria del automóvil pasa irremediablemente por un esfuerzo decidido en materia de I+D+i, tanto por parte de los fabricantes como de las Administraciones Públicas. Cómo materializar esta apuesta y lograr que el sector sea reconocido y pueda garantizar su condición de liderazgo no es fácil de identificar. En todo caso, creemos que hay algunas palancas que es preciso activar de manera planificada:

  • Incremento y refuerzo de los incentivos públicos a la I+D+i, ya sea en forma de ayudas y subvenciones o bien con planes específicos como los que ya están desarrollando varias instituciones con responsabilidad en este campo, como el CDTI, IDAE, etc. En un momento como el actual, es necesario contar con apoyo público y entornos favorables con el fin de avanzar pero también de evitar retrocesos.
  • Incentivos fiscales específicos y más ventajosos para actividades relacionadas con I+D+i. Cabe señalar que el sistema actual es mejorable dado que está basado en pequeñas subvenciones, créditos blandos y el apoyo más destacado es la deducción del impuesto de sociedades.
  • Refuerzo de la colaboración y el trabajo conjunto de los fabricantes de automóviles y componentes. Tanto desde el punto de vista de la unidad de acción a la hora de dirigirse a las Administraciones Públicas como en lo relativo a la participación en proyectos, avanzando juntos para generar sinergias y complementar los esfuerzos.
  • Involucración activa de los directivos españoles de las grandes compañías para solicitar un papel más destacado de las plantas españolas en materia de I+D+i.

La industria automovilística española no puede ser sólo ‘un gran taller’ sino que debe consolidarse como un centro de excelencia que aporte valor tanto por su capacidad para generar I+D+i como por su productividad en montaje

Atraer centros de investigación y desarrollo de alto nivel, así como fomentar la innovación en todos los ámbitos de la cadena de valor, permitirá reforzar el posicionamiento de España como lugar idóneo para fabricar. De igual forma, se reforzaría el de las plantas de fabricación dentro de sus compañías, que es donde se libra la batalla de la competitividad y, por ende, de la puesta en marcha de nuevos proyectos.

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