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Desafío vertical

Las grúas de cable aéreo de Wyseen eligen a Hass para continuar con el legado familiar

Matt Bailey10/09/2013

La gente de la montaña es innovadora. No les queda más remedio. Y la familia Wyssen, en el pintoresco cantón suiza de Berna, son más innovadores que la mayoría. Hace ochenta y cinco años, Jakob Wyssen desarrolló una grúa de cable aéreo que se ha convertido en el estándar del sector para el transporte de madera y, cada vez más, para la construcción de puentes. Tres generaciones después, sus tres nietos utilizan máquinas herramienta CNC de Haas Automation para continuar la tradición inventiva de la familia.

A mediados de la década de 1920, Jakob Wyssen compró unos terrenos en las montañas cercanas a su casa de Reichenbach (Suiza), a unas dos horas de Zurich. En las tierras había árboles... ¡muchos árboles! Como les ocurría a la mayoría de contemporáneos y vecinos de Jakob por entonces, la única manera de bajar toda esa madera de la montaña hasta su aserradero era a mano: un trabajo muy duro.
En 1928, Jakob inventó una grúa que corría a través de un cable aéreo que iba desde la cima de la montaña hasta la falda. A lo largo del cable, iba suspendido un carro con ruedas equipado con la grúa para cargar.

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Herramientas CNC de Haas.

La primera grúa con cable aéreo funcionaba de forma manual. El carro se arrastraba hasta la cima de la montaña, donde el gancho se podía bajar. A continuación se enganchaba la carga y esta descendía por el cable por la acción de la gravedad. Era un invento simple pero efectivo que ahorraba mucho trabajo y que enseguida llamó la atención de silvicultores de todas partes.

En 1940, Jakob cerró el aserradero y fundó Wyssen Skyline Cranes para dedicarse de pleno a fabricar grúas de cable aéreo. En 1944, desarrolló un carro semiautomático. Diez años más tarde, empezó a fabricar una versión totalmente automática del sistema, en la que el carro podía detenerse en cualquier punto del recorrido del cable y el gancho del mismo podía bajarse, para luego enganchar la carga, que podía desplazarse cable arriba o abajo.
Más de ochenta y cinco años después, la familia Wyssen todavía es la propietaria de la empresa que fundó Jakob y que ahora dirigen sus nietos: Jürg, Jakob (‘Köbi’) y Christian. Un primo de ellos, Sam, también trabaja codo con codo con los hermanos.

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Los nietos de Jakob Wyseen, fundador de Wyseen Skyline Cranes.

En la actualidad, Wyssen Seilbahnen AG tiene una plantilla de treinta y seis trabajadores, de los cuales cuatro son aprendices. Como les sucede a todas las empresas de ingeniería mecánica del mundo, es difícil encontrar a nuevos profesionales, pero, gracias al ingenio de Jakob, la familia ha podido dedicarse a un trabajo estimulante y gratificante.
La empresa tiene dos divisiones: una de grúas de cable aéreo y otra de sistemas de prevención contra aludes. Wyssen fabrica y envía grúas a clientes de todo el mundo, sobre todo a gobiernos y a empresas privadas que gestionan madera y realizan trabajos de ingeniería forestal.
“Las grúas de cable aéreo son una tecnología muy respetuosa con el entorno”, dice Jürg, director de ingeniería. “Gracias a ellas, no es necesario construir ni ensanchar carreteras para bajar la madera de la montaña. Las torres ocupan muy poco espacio y la carga –la madera– se transporta por encima del terreno y de cualquier obstáculo”.

La división de prevención contra aludes de Wyssen comercializa una tecnología también muy innovadora que supone un porcentaje cada vez mayor de los ingresos de la empresa. Esta parte del negocio la dirigen el hermano menor Christian, y Sam, su primo.
El sistema Wyssen consta de unas grandes torres de acero situadas de forma permanente en laderas de montañas proclives a los aludes, como en toda la región de la empresa o en cordilleras de Austria y el norte de Escandinavia, por ejemplo.
La parte superior de la torre es un contenedor circular, parecido a una cuba. El contenedor tiene varias cargas de dinamita —doce normalmente— que pueden detonarse a distancia para provocar un alud preventivo. Cuando el operario pulsa el botón de detonación, una carga de 5 kg desciende a través de un cable hasta situarse justo por encima de la nieve, momento en el que se detona la explosión. La onda expansiva se disipa por la superficie de la nieve y provoca el alud sin dañar la roca subyacente.

“Las explosiones controladas para prevenir aludes suelen realizarse desde helicópteros o de forma manual, sobre el terreno”, explica Jürg. “El primer método es caro, y el segundo es peligroso, evidentemente. Con el sistema Wyssen, no es necesario esperar a que las condiciones climatológicas sean favorables, lo que significa que el alud puede provocarse en el momento más adecuado después de una gran nevada, normalmente antes de que los esquiadores, excursionistas o escaladores vuelvan a llegar a la zona en cuestión.” Wyssen vende sus sistemas a gobiernos y estaciones de esquí del mundo entero.
Además de para transportar madera y otras tareas de ingeniería forestal, las grúas de cable aérea se emplean cada vez más en proyectos de construcción, de centrales hidroeléctricas y de puentes suspendidos o de arco grande, por ejemplo. El vestíbulo de la empresa está adornado con fotografías del proceso de construcción de diversas estructuras, algunas muy famosas como el Millennium Bridge de Norman Foster sobre el río Támesis, en el centro de Londres, y otras más desconocidas como el puente suspendido de Storebælt, en Dinamarca, uno de los más largos del mundo.

Wyssen fabrica y entrega sistemas de grúa completos, que incluyen el carro, el cable, las torres y cabestrante, con o sin instalación.
“Algunos carros tienen un motor para levantar cargas muy pesadas, ¡de hasta veinte toneladas!”, apunta Jürg. “Pero, para bajar, la gravedad hace gran parte del trabajo. Son sistemas muy eficientes desde el punto de vista energético”.

Haas: por mil razones

Wyssen adquirió su primera máquina herramienta CNC de Haas, un centro de mecanizado vertical VF-4, hace seis o siete años. Más o menos un año después, compró una fresadora Super Mini-Mill y otra TM-1 Toolroom. Otro año más tarde, se hizo con un centro de torneado CNC SL-20 y otra Super Mini-Mill. Desde entonces, han seguido invirtiendo en Haas y hoy en día fabrican ellos mismos la mayoría de piezas de sus grúas y sistemas de prevención de aludes.
“Tenemos la mayoría de piezas en stock”, dice Jürg, “incluso de máquinas construidas hace hasta sesenta años. Los productos Wyssen están hechos para durar”. “Los engranajes los subcontratamos”, añade”, igual que algunos de los acabados especiales, como el anodizado, el rectificado, el niquelado, el endurecimiento o el cromado; todo eso se hace fuera”.
No obstante, cada grúa de cable aéreo Wyssen está formada por unas mil piezas, así que las máquinas herramienta Haas de la empresa no se quedan sin trabajo.“Todas las piezas Wyssen se diseñan en SolidWorks. Los programas se crean en Esprit CAM y se descargan directamente en las máquinas. Los lotes de piezas que manejamos suelen ser de treinta unidades, así que el tiempo de amarre es fundamental.” El objetivo de Jürg es intentar mecanizar el máximo número de piezas “de una tirada”.
“La mesa rotativa y el sistema de cuarto eje de conexión inmediata fueron otro de los motivos por los que decidimos apostar por Haas. El hecho de que Haas integre el cuarto eje fue uno de los factores importantes. Facilita mucho las cosas en el amarre de las piezas. Además, nunca tenemos ningún problema con la conexión entre la máquina y la mesa rotativa”.

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Trabajadores de Wysseen Seilbahnen AG.

El Haas TL-25 tiene eje C completo, herramientas motorizadas y sub–husillo, lo que quiere decir que es posible mecanizar las piezas por la cara posterior, con lo que no es necesario moverlas a una máquina vertical para realizar segundas o terceras operaciones.
El colector de cilindros hidráulicos anodizado se mecaniza en el Haas VF-4 en dos amarres, siempre con la mesa rotativa de cuarto eje de Haas. Los lotes, normalmente de treinta piezas, se mecanizan en una hora más o menos.

En el caso de algunas piezas, cambiar de una máquina a otra es inevitable. La empresa tornea un componente de acero muy pesado, de unos 30 cm de largo, en lotes de cincuenta unidades en el SL-20 o el TL-25, y a continuación se mecaniza un orificio transversal a cada pieza en el VF-4. Para terminar, se practica un surco, que también se realiza en el TL-25.
Las herramientas motorizadas y el sub-husillo del TL-25 se usan, por ejemplo, para taladrar pasadores partidos y fresar espárragos y tornillos especiales.“Desde el punto de vista técnico, la pieza más complicada que fabricamos en las máquinas Haas es la braga”, dice Jürg, “que tiene unas geometrías difíciles, tolerancias bajas y está hecha de acero de alta resistencia. La fresamos en el VF-4, en dos amarres también, e igualmente usamos el sistema de cuarto eje”.
La tienda de la fábrica Haas (HFO) de Urma AG, un reputado fabricante de herramientas para cortar metal y portaherramientas, se encarga de la distribución y el servicio técnico de las máquinas Haas en Suiza. Jürg y sus hermanos vieron las máquinas Haas por primera vez en la feria Prodex de Basilea.

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Plano de las piezas.

“El responsable del taller de entonces era un incondicional de otra marca de máquinas herramienta, estadounidense también. Pero, justo antes de comprar, me puse en contacto con Urma para preguntarles por las máquinas que había visto en Basilea. Entonces supe que una máquina Haas con las mismas especificaciones que las de la marca que quería nuestro responsable del taller costaba la mitad.”

Otro miembro de la familia que tiene un taller de mecanizado cerca ya usaba una máquina Haas. Jürg habló con él para conocer su experiencia. “Me dijo que en los siete años que llevaba usando la máquina a diario no había tenido ni un solo problema. Aquello me convenció.”

Las grúas de cable aéreo, el negocio original de la empresa fundada por Jakob Wyssen, todavía representan el 65% de los ingresos de la compañía, y así seguirá siendo durante unos años más gracias al empuje de mercados emergentes como Chile y Europa del Este. No obstante, con los tres hermanos y su primo al mando del negocio y un taller lleno de máquinas Haas, innovaciones como el sistema de prevención contra aludes desempeñarán un papel cada vez más importante en el futuro de la empresa. El tocayo y nieto del fundador de Wyssen, Jakob júnior (“Köbi”) es el encargado de dar el veredicto sobre las máquinas Haas: “Nos permiten producir las piezas muy rápidamente. Como son equipos muy parecidos, que usan controles similares, necesitamos a pocos operarios para manejarlas. En esta zona nos es difícil encontrar a buenos maquinistas, así que eso es una ventaja considerable. Así podemos hacerlo todo internamente, con máquinas fiables y fáciles de usar, y el buen servicio técnico que nos proporciona Urma, la tienda local de la fábrica Haas. Creo que mi abuelo también habría elegido Haas”.

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Detalle de una pieza.

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Haas Automation Europe

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