"El monte y el entorno forestal del que procede la madera proporcionan múltiples e importantes beneficios"

Entrevista a Miguel Esteban Herrero, Doctor Ingeniero de Montes, profesor de Estructuras de la Universidad Politécnica de Madrid

Anna Pueyo15/06/2008
El pasado mes de abril, Miguel Esteban Herrero introdujo unas jornadas organizadas por el Institut Català de la Fusta (Incafust) y la asociación de la madera austriaca proHolz, en las que habló sobre las 'Nuevas Tecnologías de Construcción con Madera: Productos innovadores aplicados a la arquitectura, avances en prefabricación y eficiencia energética de la edificación', veamos que más nos cuenta.
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Miguel Esteban en las jornadas de Valladolid, celebrada dos días después a la de Barcelona.

Por qué cree que se ha perdido la tradición de construir con madera?

No soy experto en historia de la arquitectura pero puedo constatar el hecho de que en España llegó un momento del siglo XX en el que se había abandonado casi por completo la construcción con madera. La construcción, al igual que toda la sociedad en España, ha pasado por un extraordinario proceso de modernización que ha afectado a las tendencias arquitectónicas y a las técnicas constructivas. Los materiales y las técnicas tradicionales dieron paso de forma masiva al hormigón y al acero. Tan sólo como relictos del patrimonio histórico más singular las construcciones y estructuras antiguas han sido objeto de estudio y preocupación para garantizar su conservación.

Seguramente son muchos y muy variados los motivos de esta transformación y no me veo capaz de abordarlos en profundidad, aunque sí creo posible algunas reflexiones. Por una parte ha influido la gran cantidad de obra civil y de edificación llevada a cabo durante la mayor parte del siglo XX, lo que ha llevado a la implantación masiva del hormigón y el acero como materiales básicos, funcionales y extraordinariamente resolutivos. Esta implantación ha sido a la vez el motor y la consecuencia de un importante desarrollo industrial, muy necesario para la creación y conservación de puestos de trabajo, que hoy ejerce una gran influencia.

De este modo las estructuras de madera quedaron bastante limitadas al ámbito de la restauración y su tratamiento se redujo hasta el extremo de que, si no se trataba de un artesonado de valor histórico y artístico, tan sólo se planteaba su sustitución por otros materiales modernos. Esta paradoja se ha materializado de manera casi cómica cuando con motivo del Seguro Decenal las estructuras de madera han sido calificadas de no tradicionales.

Las consecuencias de este abandono de la madera se han venido reflejando hasta hace pocos años por su desaparición de los planes de estudio de las titulaciones técnicas (salvo honrosas excepciones) y escuelas de capacitación profesional, por su falta de tratamiento en la normativa española, por el alejamiento y la desaparición de empresas y profesionales especializados, etc. Hoy en día, sin embargo, podemos constatar la completa inversión de esta tendencia y asistimos a una importante recuperación de la construcción con madera a todos los niveles.

Por otro lado, a todo ello se une que España no es un país demasiado productor de madera, lo que ha convertido a este material en un producto casi exótico reservado para obras muy particulares. La contradicción es tremenda cuando frente a una imagen de la madera como material problemático a sustituir, surge la del material exclusivo asociado a la construcción de lujo. Cualquiera de las dos percepciones es tremendamente injusta.

La utilización de madera es un buen sistema para fijar dióxido de carbono, que como todos sabemos, es uno de los principales gases de efecto invernadero

Nos encontramos en un momento en el que se están desarrollando nuevas técnicas de construcción sostenible a consecuencia del cambio climático, ¿Cree que por esta razón podría resurgir la aplicación de la madera en la construcción? ¿Cuál es su pronóstico?

Sin duda, los beneficios medioambientales del uso de la madera son uno de sus principales credenciales. El concepto de construcción sostenible se añade al elenco de denominaciones con los que la sociedad actual refleja su preocupación por el medio ambiente. El desarrollo industrial y la sociedad de consumo nos han llevado a una encrucijada que no nos puede dejar indiferentes, muy pocos son los que se atreven a discutir la relación causa efecto entre un uso abusivo de los recursos y sus consecuencias sobre el planeta. El equilibrio de la Creación majestuosa y maravillosa que hemos heredado después de millones de años está en nuestras manos, y eso, a la vista de lo que el hombre ha sido capaz de hacer en la historia, es poco menos que preocupante. Cada uno expresa esta preocupación de muy diversa forma.

En este sentido, la construcción pasa por ser una de las actividades más conflictivas y, por tanto, más necesitadas de un nuevo enfoque en el que la madera puede contribuir de manera importante.

La utilización de madera es un buen sistema para fijar dióxido de carbono, que como todos sabemos, es uno de los principales gases de efecto invernadero.

El monte y el entorno forestal del que procede la madera proporcionan múltiples e importantísimos beneficios, muchos de ellos intangibles, como garantizar el suministro y la calidad del agua, prevenir la desertificación, reserva de biodiversidad, recreo y esparcimiento para la población, actividades deportivas, producción de biomasa, corcho, resina, miel, plantas aromáticas, setas, caza, pesca, … a menudo se nos olvida la riqueza que encierra el monte. No en vano, desde hace más de 150 años, los Ingenieros de Montes ya veníamos trabajando desde la premisa de "aprovechar conservando" y que hoy se ha dado en llamar "aprovechamiento sostenible".

Sin embargo, siendo el beneficio medioambiental uno de sus principales argumentos de venta de cara al gran publico, creo que otras ventajas también deben ser tenidas en cuenta. La madera ofrece unas prestaciones mecánicas muy buenas si las comparamos con su bajo peso, lo que la convierte en competitiva no sólo desde el punto de vista mecánico para determinados usos estructurales, también en términos de costes económicos y medioambientales debidos al transporte, al montaje, etc. La tendencia creciente actual hacia la construcción con madera ha permitido la entrada de empresas, profesionales y tecnología que la hacen competitiva también en precio, especialmente en algunos usos como pequeñas cubiertas de edificación residencial, grandes luces de madera laminada en espacios públicos, pasarelas peatonales y otras obras de paso o la construcción de casas de madera.

¿Cuáles son los nuevos productos de madera técnica en la construcción y de qué manera estos influyen en el medio ambiente? ¿Qué productos se utilizan más y cuáles cree que van a durar más en el mercado?

La industria ha evolucionado mucho y la gama de productos es muy amplia y seguirá creciendo. La industria química de los adhesivos ha facilitado mucho esta evolución porque ha permitido la aparición de productos basados en la recomposición de la madera para aprovechar mejor sus cualidades.

La madera aserrada, tal y como se conoce desde hace cientos de años, puede y debe seguir siendo el material básico. Se encuentra limitada en sus dimensiones pero si se ofrece bajo sistemas de clasificación y controles de calidad adecuados puede cumplir perfectamente cualquier exigencia de la normativa y legislación actual.

La madera laminada encolada, muy implantada y aceptada en el mercado desde hace décadas, ofrece posibilidades increíbles de diseño, formas y dimensiones, muy valoradas por los arquitectos.

Los dúos y tríos y madera empalmada han aparecido más recientemente y responden a una demanda de productos similares en aspecto al de la madera aserrada pero sometidos a una tecnología más evolucionada que permite longitudes mayores y un mayor aprovechamiento del material.

La madera contralaminada se aprovecha de las ventajas y la tecnología del encolado de la madera, las mismas que se aplican en la fabricación de madera laminada, pero en este caso para fabricar un producto en formato de panel o tablero que permite una estrategia constructiva de superficie. Es muy válido para forjados, cubiertas o muros de carga, realizando tanto funciones estructurales como de cerramiento y aislamiento térmico y acústico. Se fabrica en diferentes formatos y en dimensiones variadas, permitiendo unos elevados niveles de prefabricación que reducen enormemente los tiempos de montaje en obra. Este producto, hasta donde conozco, se fabrica para su utilización en interiores y bajo cubierta, no siendo apto para su utilización en ambiente exterior.

Otros productos se fabrican descomponiendo la madera y recomponiéndola de muy diversa forma, normalmente utilizando adhesivos y en ocasiones utilizando aglomerantes tan diferentes como el cemento. La industria de los tableros (de madera maciza, de fibras, de partículas, de virutas, etc) ofrece una gama de productos tan variada como versátil en propiedades y formatos, demasiado amplia como para entrar a describirla en un espacio tan reducido. Entre ellos es posible encontrar productos de prestaciones mecánicas extraordinariamente mejoradas, como son los tableros contrachapados, los tableros de virutas orientadas o, sobre todo, los microlaminados.

Esta breve descripción de algunos productos de madera técnica recoge a los más utilizados y los que mejores perspectivas de futuro presentan. La clave de su éxito en el mercado creo que está en ofrecer productos de calidad a precios competitivos, en formatos versátiles y bajo estándares de fabricación que garanticen sus prestaciones de acuerdo a la normativa y legislación actuales. Es muy importante también ofrecer información técnica detallada sobre el producto para facilitar su aceptación por parte del prescriptor final. En este contexto adquieren un protagonismo especial el marcado CE y las marcas de calidad, el Código Técnico de la Edificación, la Ley de Ordenación de la Edificación y los Eurocódigos.

En cuanto al respeto al medio ambiente poco se puede añadir a la pregunta anterior. La fabricación de estos productos permite un mayor aprovechamiento del material y un menor residuo, lo que aumenta las cuotas de fijación de CO2 aunque entran en competencia con los productores de biomasa. Los procesos industriales de fabricación también están mejorando las eficiencias energéticas y la industria química ofrece adhesivos y productos protectores cada vez más eficaces, más respetuosos con el medio ambiente y menos nocivos durante su manipulación.

Con la crisis inmobiliaria a nivel mundial, el sector más perjudicado es el de la construcción. ¿Cómo influye la madera en este sentido? Es decir, ¿ayudaría a reducir costes utilizando más la madera como material para la construcción?

En términos exclusivamente económicos la utilización de madera en la construcción no creo que contribuya demasiado a reducir costes, por lo menos en España. Es necesario hacer un balance más global de las ventajas.

Una construcción de calidad con madera compite en precio con otros materiales por la rapidez del montaje o por la calidad del acabado, pero -por lo que sé de algunas empresas- en precio por metro cuadrado construido puede llegar a ser equiparable o ligeramente superior al de la mal llamada construcción tradicional. También he sabido que en edificación industrial, en la que los costes se miran con lupa, la madera ha empezado a ser competitiva en ciertas aplicaciones, como es el caso de algunas naves ganaderas construidas en España. Sin embargo, otra realidad bien distinta es la de países de larga y continuada tradición de construcción con madera, como Estados Unidos, en los que lo caro y lujoso es nuestra construcción de ladrillo y teja.

En general, no he percibido en las empresas españolas de construcción con madera la misma sensación de crisis que ya se palpa en otros sectores como el del ladrillo, aunque lo justo es reconocer una cierta reducción de la actividad. Quizás sea porque la madera ofrece un estatus de alta calidad o exclusividad a la construcción ante el cual los clientes potenciales no parecen necesitar el mismo ajuste de costes que en otros sistemas de construcción más masificada. Quizás sea porque ha aumentado mucho la oferta y la competencia entre las empresas de construcción con madera, y eso puede ser percibido como una reducción de la actividad en las empresas de más tradición.

En este sentido aprovecho para señalar que la gran demanda está llevando a algunas empresas a reconducir su actividad hacia la construcción con madera, y me pregunto si esta reconversión no es en ocasiones precipitada y si todas las empresas están en disposición de respetar al mismo nivel las elevadas exigencias de la normativa actual. Conviene vigilar de cerca la calidad que ofrece el sector para garantizar el futuro, por una parte para no defraudar la imagen de seriedad tradicionalmente reconocida a las empresas de siempre, y por otra, para consolidar el valor añadido que aporta la madera como material a cualquier construcción. Y por descontado, para cumplir los requisitos legales.

¿Cuáles son los países con más producción de madera? ¿España en qué puesto está? ¿Cómo está nuestro país respecto a la construcción de madera?

La mayor producción de madera en volumen neto se concentra en Estados Unidos y Canadá (en torno a una tercera parte de la producción mundial de madera aserrada), seguidos de cerca por Europa en su conjunto (un poco menos del 30 por ciento de la producción mundial). Grandes producciones también proceden de Asia.

Dentro de Europa, España se sitúa en torno al quinto país productor de madera aserrada, aunque en producción por unidad de superficie otros países más pequeños la superan ampliamente. Sin embargo, la producción española de madera aserrada no se destina principalmente a la construcción de estructuras. La producción de madera estructural en España empieza a cobrar cierta relevancia pero los aserraderos aún tienen que ajustarse a la demanda, el principal esfuerzo que deben hacer para ajustar su oferta pasa por implantar sistemas de clasificación de la madera para uso estructural y de control de calidad. También es cierto que se vende y se compra mucha madera sin conocer su destino pero que al final es utilizada para construcción de estructuras. Dentro de poco será obligatorio el marcado CE para la madera aserrada estructural y todavía son pocos los aserraderos españoles que a día de hoy estén en disposición de cumplir los requisitos.

El volumen de obra con madera en España está muy lejos del de otros países como Estados Unidos, Canadá, centro y norte de Europa, incluso que otros países de Latinoamérica. No sé dar cifras precisas, pero basta viajar un poco para darse cuenta de la diferencia.

Este punto de partida no es impedimento para que la construcción con madera no haya superado un punto de inflexión. En este momento el crecimiento de la actividad es prácticamente exponencial. Tan espectacular es el crecimiento de los últimos años y tan optimistas son algunas previsiones que algunos países de nuestro entorno y de gran producción maderera ya han puesto los ojos en nuestro mercado con un enorme interés. Desde hace tiempo existen importantes iniciativas comerciales para promover la venta en España de madera procedente de otras regiones de América, Europa o Asia. Quizás la diferencia entre todas ellas estriba en que la coyuntura actual sea especialmente favorable.

Lo peor que le puede pasar a un recurso es quedarse arrinconado bajo criterios conservacionistas

Aunque construir con madera es mucho más ecológico, en relación con la polémica de la deforestación y el consumo ilegal de madera ¿cree usted que se aprovechará bien este recurso natural si se utilizara el triple que ahora? ¿Qué especies se pueden explotar más para la construcción sin ningún riesgo de extinción?

La casi totalidad de la madera utilizada en construcción en Europa procede de bosques sostenibles europeos y toda ella es legal, no hay que dejar ningún resquicio a la duda.

Cada vez más sistemas de certificación avalan la sostenibilidad de nuestras maderas europeas, por no decir que hace cientos de años que los montes están sujetos a planes de ordenación que regulan el aprovechamiento. Los criterios de sostenibilidad en la ordenación y aprovechamiento del monte deben ser tan evidentes como los de la gallina de los huevos de oro. Lo peor que le puede pasar a un recurso es quedarse arrinconado bajo criterios conservacionistas exacerbados que limiten su utilidad y rentabilidad para la sociedad, esa es la causa de que muchos bosques hayan derivado hacia el incendio o la especulación. Es bien sabido que el bosque que no se quema es el que produce rentas.

En resumen, la vocación del monte es producir beneficios y la obligación del hombre es gestionarlos, se sobreentiende que de forma racional. Uno de los principales beneficios es la madera y una de las principales obligaciones del hombre es garantizar su producción. Por eso, lo mejor que les puede pasar a nuestros bosques es que sean bien aprovechados. Y si en ello no se aplica el sentido común, para eso están las leyes que nos obligan.

La imagen de la motosierra tiene muy mala prensa pero la de una cosechadora de girasol no despierta ningún recelo. Sin embargo, una plantación de girasol ocasiona graves daños al medio ambiente mientras que el bosque bien gestionado sólo ocasiona beneficios, a pesar de que cada 30, 80 ó 100 años tenga que subir un motoserrista a talar algunos árboles.

Lejos de estas premisas del aprovechamiento racional y sostenible de los bosques europeos o de los países desarrollados, de los que proceden la casi totalidad de la madera utilizada en construcción, se pueden encontrar ejemplos de aprovechamientos salvajes y abusivos, en ocasiones ilegales y casi siempre en regiones subdesarrolladas que, dicho sea de paso, encuentran en ello su casi única fuente de supervivencia. La controversia está servida.

El concepto de madera ilegal es bastante ambiguo y a veces se utiliza de manera tendenciosa. La ilegalidad hay que buscarla allá donde se produce y no siempre el consumidor final es conocedor ni responsable de ella. En el caso de la madera, como en todo, también se producen algunas ilegalidades que pueden relacionarse con el aprovechamiento en los países de origen o con el contrabando internacional, y contra ello ya actúan los organismos competentes y vigilan no pocos movimientos ecologistas. La madera que se comercializa por los cauces legales en Europa es legal y son las empresas importadoras las que se cuidan bien de garantizar su legalidad. Acusar de ilegalidad a esta madera sería como acusar al Zoo de ser ilegal porque algunos desaprensivos trafiquen con especies protegidas.

En definitiva, hay que llamar a las cosas por su nombre, denunciar la madera ilegal cuando se detecte y respetar e incentivar el consumo responsable de la madera procedente de bosques bien gestionados.

Como he dicho, la práctica totalidad de la madera utilizada en construcción procede de bosques bien gestionados que no plantean la más mínima duda sobre posibles riesgos de extinción. Entre estas especies destaca sobre todas la picea (Picea abies) que se produce en Europa, a gran distancia del pino silvestre (Pinu sylvestris) también producido en Europa o en regiones próximas. Otras especies muy utilizadas son el Pino amarillo del sur o SPF (Spruce, Pine, Fir), procedentes de Estados Unidos, aunque en realidad son grupos de especies que se comercializan juntas. A menor escala se utilizan otras especies como el alerce, el roble o el castaño, entre otras.

Las especies que pueden plantear dudas sobre su sostenibilidad o riesgo de extinción se encuentran convenientemente reguladas en los diferentes tratados internacionales, el más importante de ellos es el CITES. El listado de especies protegidas es muy largo y hace ya tiempo que no se comercializan.

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