Unas barracas y un vertedero convertidos en un bello paraje natural en la cima de la montaña de Montjuïc

El Jardín Botánico, un gran tesoro barcelonés

Redacción Interempresas20/01/2012

20 de enero de 2012

La montaña de Montjuïc de Barcelona, entre el castillo y el Estadio Olímpico Lluís Companys, alberga el Jardín Botánico de la ciudad. Un total de 14 hectáreas, antiguamente destinadas para canteras, barracas y un vertedero, que hoy en día se utilizan para la preservación y representación de la flora de aquellas regiones del mundo que tienen un clima mediterráneo. Con toda la gran oferta de actividades para todos los públicos, el Jardín Botánico de Barcelona se convierte en uno de los mayores espacios verdes de los que goza la capital catalana. Su ubicación es inmejorable. Desde todos sus puntos, se obtienen unas vistas magníficas de la ciudad a sus pies.

Para que el Jardín Botánico llegara a ser lo que actualmente conocemos como tal han tenido que pasar muchos años antes de adjudicarle un asentamiento definitivo. El primer jardín considerado como 'botánico' fue en el siglo XVI y estaba ubicado en el Estudio General en la céntrica Plaça Reial de la ciudad. No obstante, un siglo más tarde, Joan Salvador i Riera, boticario y naturalista de profesión, creó el primer jardín con vocación científica en la localidad de Sant Joan Despí. El que fuera el más parejo al actual fue el Jardín Botánico Histórico, llevado a cabo por Pius Font i Quer, en 1903, en las canteras de la Foixarda de Montjuïc y reabierto al público en 2003, aunque su inauguración fue en 1999.

Debido a su localización, parte del jardín se sitúa en un lugar hondo y umbrío, favoreciendo así el desarrollo de aquellas especies que necesitan unas temperaturas más bajas para su crecimiento. Las temperaturas más bajas se acumulan en la parte inferior y más sombría del jardín, las cuales facilitan el ciclo de vida de la flora eurosiberiana

En el Jardín Botánico de Barcelona, institución municipal de la ciudad, cualquier visitante puede gozar de una extensa diversidad en lo que se refiere a plantas mediterráneas de todo el mundo. El equipo humano que trabaja en sus instalaciones se encarga de la conservación y documentación de todo el patrimonio natural que tienen entre manos. Adecuado para todos los públicos, según la información facilitada en la página Web del jardín, éste es un claro referente y emblema difusor de la cultura botánica y naturalista, promoviendo así el conocimiento a través de actividades adaptadas a todo tipo de colectivos, desde aficionados hasta profesionales en general, así como a las escuelas. Mediante esta difusión, facilita la sensibilización del ciudadano hacia el conocimiento y respecto a la naturaleza. Según la información facilitada por el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), el Jardín tiene dos objetivos principales: contribuir a la preservación de las especies vegetales para el futuro y hacer la respectiva divulgación para poder aumentar la sensibilidad ciudadana en cuanto al respeto a la naturaleza y el valor de la biodiversidad.

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Siguiendo el itinerario principal o andando por la multitud de caminos secundarios del Jardín Botánico, se pueden descubrir aquellas plantas más características de los principales paisajes vegetales mediterráneos.

Diversidad de regiones

El Jardín presenta diferentes itinerarios de plantas de diversas regiones homoclimáticas del mundo, distribuidas por sectores según su procedencia geográfica: la Cuenca Mediterránea, Sudáfrica, Chile, California y Australia. Un total de 1.500 especies son las que alberga el Jardín. Todas ellas, claro está, no sólo las podemos encontrar en la zona del mar Mediterráneo. Esta área geográfica no es la única del mundo en gozar de un clima semejante. Así, es posible, que a miles de kilómetros de distancia se pueda encontrar flora con las mismas características debido al clima, aunque estén ubicadas en otro continente del planeta. Es por este motivo, que se puede disfrutar de flora de cualquier territorio del mundo de un mismo clima mediterráneo en el Jardín Botánico de Barcelona.

La Cuenca Mediterránea

Como bien su nombre indica, el área mediterránea delimita aquella zona que rodea el mar Mediterráneo, donde se tienen constancia de 25.000 especies diferentes y 50 de ellas endémicas. La flora de esta extensa región se distribuye en el jardín en cuatro subregiones: el Mediterráneo oriental (entre Italia y el Cáucaso), el Mediterráneo occidental (Península Ibérica e Islas Baleares), el norte de África (de Marruecos a Túnez) y las Islas Canarias. El Mediterráneo oriental cuenta con formaciones arbóreas dominadas por coníferas y por los bosques caducifolios. En el Mediterráneo occidental está presente un amplio abanico de bosques, que van desde los hayedos húmedos, de tendencia atlántica, hasta los bosques esclerófilos típicos mediterráneos como el encinar o el alcornocal. En el norte de África dominan los conjuntos de árboles que conforman las montañas del Atlas y los palmerales recorren las tierras más bajas. Por último, la vegetación canaria se considera mediterránea en sentido florístico, aunque con influencia subtropical. En dicha vegetación se pueden encontrar bosques termófilos, los pinares de pino canario y las formaciones más húmedas de laurisilva.

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  La flora mediterránea presenta numerosas soluciones para adaptarse a los factores ecológicos que más han influido en su evolución.
Sudáfrica

El área mediterránea sudafricana es la más pequeña de todas y representa tan solo el 3% del bioma. Se conocen unas 8.550 especies con un 68% de endemismos. En el jardín se representan el área propiamente mediterránea de El Cabo, los territorios subtropicales del Karoo y la Sabana y las zonas templadas de los bosques sudorientales. En invierno toda la flora luce sus mejores galas. Matas y arbustos de follaje persistente, reluciente y coriáceo, interrumpido por el estallido de las grandes flores de colores chillones, rojos y amarillos, de las proteáceas; magníficos brezos australes, áloes, flores del amor, cicas y tantas otras plantas espectaculares de origen exótico, entre alfombras de margaritas, aizoáceas endémicas y gazanias llenas de flores.

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  El colorido de las plantas sudafricanas resplandecen en pleno invierno.
Chile

El área mediterránea chilena es una estrecha franja costera de unos 100 km2 que corresponde aproximadamente a Chile central. Su extensión es de 140.000 km2 y representa menos del 5% del bioma. Se conocen unas 2.400 especies, siendo el 23% de ellas endémicas. En esta región existe una gran abundancia de arbustos espinosos y no se encuentran plantas adaptadas al fuego, debido a la ausencia histórica de incendios en estos territorios. En el Jardín, esta región está todavía en proceso de plantación. Esta área cuenta con una gran variedad de paisajes esclerófilos (plantas con hojas duras y rígidas), con formaciones boscosas y arbustivas. Muchas plantas chilenas tienen nombres de plantas ibéricas debido a que los primeros colonizadores las compararon con las que ellos ya conocían previamente.

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  La mediterránea chilena cuenta con una gran variedad de paisajes esclerófilos (plantas con hojas duras y rígidas), con formaciones boscosas y arbustivas.
California

El área mediterránea de California ocupa una estrecha franja costera desde Cabo Blanco, en Estados Unidos, hasta Punta Baja, en México, la cual se extiende a unos 100 o 200 km2 hacia el interior del continente. Se conocen unas 4.300 especies, siendo el 35% endemismos. Los bosques presentan muchas semejanzas ecológicas y evolutivas con los de la cuenca mediterránea. Los incendios tienen una recurrencia natural semejante y la fertilidad y diversidad de los suelos es también comparable. Muchas especies muestran adaptaciones muy similares. Las formaciones arbustivas denominadas chaparral se encuentran en el jardín en dos fitoepisodios, que explican diferentes estrategias para luchar contra el herbivorismo. Uno es el chaparral espinoso, una maquia densa con numerosos ejemplares de ‘adenostoma’, ‘ceanothus’ y ‘arctostaphylos’, y el otro es el chaparral de artemisas y salvias, que utiliza una protección química (plantas aromáticas).

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  Los bosques californianos presentan muchas semejanzas ecológicas y evolutivas con los de la cuenca mediterránea.
Australia

La región mediterránea australiana, con 700.000 km2, es la segunda en extensión y representa un poco más del 20% del bioma. Se conocen unas 8.000 especies, siendo el 75% de ellas endemismos. El clima es mediterráneo con cierta influencia tropical debido a la proximidad de los monzones oceánicos, por lo que la sequía estival no es tan rigurosa como en nuestra zona mediterránea, pero aun así la frecuencia de los incendios es alta. Los suelos son muy pobres en nutrientes. En la zona australiana del Jardín, además de su flora mediterránea característica, también se cultivan plantas de la flora templada del sudoeste del continente (estados de Victoria y Nueva Gales del Sur). Tanto la flora arbórea como la arbustiva están dominadas por un gran número de especies de pocas familias, como las mimosas, las mirtáceas y las proteáceas.

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  Cada región está indicada con su nombre pertinente, acompañado de una información sobre el hábitat y la flora más común.

Tal como se informa en la página Web de l’Ajuntament de Barcelona, la Mancomunitat de l’Àrea Metropolitana de Barcelona gestiona el mantenimiento del Jardín con el objetivo principal de convertirlo en modelo y referente de la red de parques metropolitanos. En este sentido, el Jardín Botánico experimenta nuevas tecnologías aplicadas al mantenimiento de parques y trabaja en la búsqueda de plantas caracterizadas por la adaptación a una jardinería mediterránea de carácter sostenible.

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Desde su ubicación se puede disfrutar de unas maravillosas vistas de Barcelona.

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