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Mérida replantea su jardinería municipal de cara a la reducción de costos

21/02/2011

21 de febrero de 2011

Nada de fuentes, césped ni profusión de flores. Ahora lo que se necesita son arbustos, gravas y riego por goteo. Las dificultades financieras que está generando la crisis económica están llevando a los ayuntamientos a buscar fórmulas imaginativas para reducir costes. En el caso de la delegación de Parques y Jardines del Consistorio emeritense, el ahorro también se hace notar en la adecuación de nuevas zonas verdes de la ciudad extremeña.

El delegado municipal de Parques y Jardines, Manuel Jiménez, señala que en las últimas zonas verdes que se están adecuando en la ciudad, bien por el propio crecimiento del casco urbano o bien gracias a la inversión de fondos procedentes de proyectos como la ‘Iniciativa Urban’ y el ‘Plan E’, se está reforzando el criterio de ahorro en costes de mantenimiento.

Como ejemplo, señaló la intervención que se ha llevado a cabo en la zona de Monte Alto con fondos del ‘Plan E’, junto a la conducción romana de Rabo de Buey. Al tratarse de una tierra muy arcillosa, que retiene poco el agua, se prefirió descartar el césped y decantarse por árboles, arbustos y suelo de grava. Actuaciones similares se han llevado a cabo en las nuevas zonas verdes de la ciudad, como las adecuadas en María Auxiliadora, San Andrés, la avenida de Portugal y el PIR La Calzada.

Este tipo de actuaciones se puso en marcha en el año 2007, cuando estaban al alza los temores por la sequía. Desde entonces se viene apostando por la xerojardinería, una práctica que tiene como objetivo fundamental la reducción del consumo de agua mediante la introducción de especies con bajas necesidades hídricas o plantas autóctonas adaptadas al clima local. También se planteó la modificación de los sistemas de riego, sustituyendo los tradicionales difusores por goteos, la reducción de las superficies de césped y la utilización de acolchados combinando áridos y corteza de pino.

La intención es crear zonas verdes sostenibles, de lo que existen varias muestras en la ciudad. Las primeras experiencias en Mérida se llevaron a cabo en lugares como la rotonda de confluencia de la avenida de Las Américas con la de Portugal, que se cubrió de arbustos de porte bajo, rocas y riego subterráneo por goteo. En la rotonda de Juan Dávalos, en Reina Sofía, se combinó arbustos con gravilla blanca, dando como resultado un aspecto colorido pero que requiere poco mantenimiento.

Siguiendo esta línea, Manuel Jiménez señaló que se quiere dar un paso más con la instalación de césped artificial en distintas zonas de la ciudad. “Al principio es más caro, pero luego te ahorras mucho dinero en mantenimiento”, señaló.

El edil extremeño lleva varios meses tratando de poner en práctica este sistema, pero las dificultades económicas condicionan estos proyectos. Ahora quiere lanzar la idea de forma definitiva, para lo que plantea dos espacios en los que llevar a cabo sendas pruebas piloto.