El grado de iluminación y las condiciones meteorológicas condicionan, cada vez más, la plantación de jardines verticales

Paisajismo Urbano, o la bioarquitectura del ‘más difícil todavía’

Anna León08/01/2010

8 de enero de 2010

Que la instalación de muros vegetales y azoteas ajardinadas aporta una serie de ventajas medioambientales y de ahorro energético, está fuera de toda duda. La plantación de un jardín vertical abarata hasta 500 euros por metro cuadrado la factura de electricidad. Sin embargo, empresas como Paisajismo Urbano han dado una 'vuelta de tuerca' al diseño de estos bodegones vivientes. Así, esta compañía ha creado el primer jardín vertical de interior en el país.

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Vista del primer jardín vertical de interior del país en el restaurante 'Els Vents' (Alicante).

Más allá de las implicaciones estéticas, la plantación de jardines verticales o azoteas ajardinadas en un edificio revaloriza entre un 15 y un 20% el inmueble. Asimismo, la instalación de estos tapices vegetales reduce hasta 500 euros por m2 la factura de electricidad. Sin olvidar, la captación de CO2 que efectúan. Por ejemplo, una fachada de tres plantas con un jardín vertical de 100 m2 fabricaría el oxígeno para 100 personas en un año y filtraría unas 40 toneladas de gases nocivos. Así lo confirma Ignacio Solano, gerente de la empresa Paisajismo Urbano.
Razones para decorar estancias y espacios exteriores con un jardín de este tipo no faltan. Hoy en día, resulta cada vez más habitual observar buena parte de estas composiciones paisajísticas como elementos adicionales del mobiliario urbano. Algunos precedentes son el tapiz del edificio Caixa Forum (Madrid) o el tapiz en la Plaza de España de Santa Cruz de Tenerife, ambos del biólogo francés Patrick Blanc. Sin abandonar su naturaleza artística, las creaciones paisajísticas actuales dependen, cada vez más, de factores externos como el grado de iluminación, las condiciones climatológicas y, en consecuencia, la correcta elección de los ejemplares vegetales.

Sin abandonar su naturaleza artística, las creaciones paisajísticas actuales dependen, cada vez más, del grado de iluminación, las condiciones climatológicas y la correcta elección de los ejemplares vegetales
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Primeros días de plantación del jardín vertical de interior.

Especies del sotobosque tropical para el primer jardín vertical de interior

“Para nosotros, supuso un reto crear un jardín vertical de interior de casi 40 metros cuadrados con el poco espacio del que disponíamos para ocultar el equipo y dotarlo de iluminación artificial. Prácticamente tuvimos que replantear la instalación, ya que se trataba de un segundo piso”, reconoce Ignacio Solano, gerente de Paisajismo Urbano, la empresa responsable del diseño y plantación del primer muro vegetal de interior en el país. Una pared vegetal que se ubicó en el restaurante alicantino ‘Els Vents’. Según Solano, al principio los propietarios del local eran un poco escépticos ante la idea de instalar un jardín vertical de este tipo. “En este caso, las principales diferencias respecto a un muro vegetal exterior –continúa el portavoz de Paisajismo Urbano–, residen en la selección de especies, principalmente del sotobosque tropical, y en la necesaria iluminación artificial ya que la estancia era bastante oscura”. Situada en el interior del recinto, esta pared vegetal mejora la calidad ambiental del negocio: disminuye el consumo de energía y agua, absorbe emisiones de CO2 del ambiente y su disposición en un entorno controlado predispone a la plantación de especies muy diferentes entre sí.

El coste medio de un jardín vertical oscila entre los 250 y los 450 euros por metro cuadrado

Según el gerente de Paisajismo Urbano, el coste de un jardín vertical dependerá, básicamente, de su extensión en metros cuadrados. “Para tener una idea, un metro cuadrado de jardín vertical contiene entre 40 y 50 plantas, a unos dos euros por ejemplar. Es decir, unos 100 euros por metro cuadrado, tan solo en especies a plantar”, calcula. Un presupuesto al que se deben añadir los sistemas de riego y fertirrigacion, sustratos, mano de obra, desplazamientos, seguros, garantía de un año de mantenimiento y reposición, medios de elevación, etcétera. “Por tanto, el precio varía mucho en función de la configuración, las especies a colocar, la orientación, las dimensiones en metros cuadrados, el lugar de ejecución de la obra y los recortes y peculiaridades de la misma, por ejemplo”. En opinión de Ignacio Solano, el precio medio de un muro vegetal se sitúa entre los 250 y los 450 euros por metro cuadrado, una vez finalizado y con las garantías suficientes de ajardinamiento y mantenimiento.

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Primer jardín vertical móvil, también de la empresa Paisajismo Urbano.

Un cubo vegetal exterior de 128 metros cuadrados con cuatro orientaciones distintas

Getafe alberga el primer cubo vegetal al aire libre formado por cuatro jardines verticales de 32 metros cuadrados cada uno. En palabras del portavoz de Paisajismo Urbano, el proyecto contaba con un plus añadido de dificultad: “Se nos planteaban varias cuestiones. En primer lugar, la obra se expondría a grandes variaciones de temperatura, ya que se colocaría en una azotea. En segundo lugar, cada cara del cubo tendría una orientación propia, así como temperaturas y exposición solar diferentes. Finalmente, se debían seleccionar ejemplares diferentes para cada lado, sin olvidar las fórmulas de riego apropiadas según las especies escogidas”. “En resumen, el desarrollo de este jardín con resultados óptimos –matiza–, no ha sido sencilla. Eso se lo debemos no solo a los conocimientos con los que contamos, sino también al tiempo que hemos invertido en las pruebas realizadas en nuestro centro”. La empresa posee un vivero propio en Monóvar (Alicante) en el que empezaron a trabajar con paneles y en el que experimentan buena parte de sus composiciones paisajísticas como distribuidores exclusivos de los sistemas de Green Living Technologies. “En un afán por hallar las soluciones más asequibles en la ejecución de estos muros vegetales, desarrollamos nuestro propio sistema de ajardinamiento vertical, basado en el del botánico francés Patrick Blanc. En este sentido, hemos reducido el coste en más de un 50%. También hemos mejorado el sustrato y el sistema de fertirrigación”.

Getafe alberga el primer cubo vegetal de 128 metros cuadrados. El proyecto planteaba dificultades: orientación diferente por lado, variaciones de temperatura, exposiciones solares diferentes así como diversidad de especies y sistemas de riego
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Vista del cubo vegetal de 128 m2 con cuatro orientaciones diferentes en Getafe. 

Desde Paisajismo Urbano, Ignacio Solano destaca el mejor rendimiento, adaptación de las plantas y menor consumo que obtienen gracias a las pruebas que realizan en el vivero de Monóvar. “Este espacio nos ha sido muy útil debido a sus parámetros climáticos extremos. Así, hemos podido experimentar con un amplio abanico de posibilidades en cuanto a especies, temperaturas y exposiciones a los rayos solares”. Con el inicio del año 2010, uno de los desafíos para la empresa, cuyos inicios se remontan a dos años atrás, es “la cruzada” que mantienen con los organismos públicos acerca de los beneficios ecosociales de estas técnicas, así como su aporte mediático, ecológico y económico a corto y medio plazo. “Algunos organismos oficiales se lamentan de que no es momento para aplicar estos sistemas, algo que cualquier persona que preste atención no comprendería. De hecho, la ubicación de uno de estos jardines no es más cara que la construcción de una glorieta pequeña en cualquiera de nuestras calles”, argumenta. Entre sus principales proyectos para el año en curso destacan un jardín vertical de 300 metros cuadrados en el norte de España y otro de 50 metros cuadrados en Shangai.

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Vivero de Paisajismo Urbano en el municipio de Monóvar (Alicante).

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