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“Somos guardianes del medio ambiente”

Entrevista a Milagros Fernández de Lezeta, directora general de Anecpla

Javier García05/08/2014

A los tradicionales factores que contribuyen a la expansión de especies que representan algún tipo de riesgo para la salud, el bienestar de los ciudadanos y la biodiversidad, se les suman hoy el cambio climático y el tráfico internacional de mercancías y de personas. Así lo explica Milagros Fernández de Lezeta, directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla), quien detalla las principales plagas que amenazan nuestras ciudades y los métodos empleados por el sector para combatirlas.

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Milagros Fernández de Lezeta, directora general de Anecpla.

¿Qué es una plaga urbana?

Según la definición dada por la Organización Mundial de la Salud​ (OMS), plagas urbanas son aquellas que causan daños a la salud pública y al bienestar de la población, así como los daños económicos inherentes a su propia acción.

¿Cuáles son las principales?

De forma general, las principales plagas urbanas que podemos encontrarnos son cucarachas, ratas, ratones, hormigas o palomas, en función de las condiciones y la climatología del lugar. En los últimos años, se ha producido el resurgimiento de las chinches de la cama, una plaga que se consideraba erradicada en nuestro país, pero ha regresado debido al flujo migratorio entre distintas ciudades y países. Estas especies están implicadas en la transmisión de enfermedades infecciosas para el hombre y en el daño o deterioro del hábitat y del bienestar humano.

¿De qué forma y en qué medida perjudican?

Depende de las especies: unas actúan como vectores transmisores de enfermedades (cucarachas, ratas, moscas, etc.), otras deterioran nuestras propiedades (termitas, palomas, etc.), otras causan molestias de mayor o menor importancia según nuestro estado de salud (mosquitos, chinches, avispas, procesionaria del pino, etc.), otras contaminan o deterioran nuestros alimentos (hormigas, cucarachas, etc.), y otras afectan a la vegetación (pulgones, ácaros, etc.).

¿Cómo se detectan y cómo se combaten?

Los métodos de detección varían según la especie. Puede ser a través de inspección visual, mediante búsqueda en los lugares donde anidan o esconden, excrementos, huellas, recogidas de muestras, etc. También se puede detectar la presencia de individuos vivos mediante trampas de monitoreo o a través de los daños causados en nuestros bienes o alimentos.

¿Qué métodos de control y prevención existen?

Agua, comida y una óptima temperatura representan el paraíso de las plagas, de ahí que la principal pauta a seguir es evitar los accesos a las instalaciones o viviendas, lugares de anidamiento, las fuentes de humedad, el calor y, en caso de las especies que se alimenten de residuos orgánicos, extremar las medidas higiénico-sanitarias. En este sentido, es muy importante que en el diseño de edificios y/o urbanizaciones, se tenga en consideración la posibilidad de presencia y proliferación de las plagas. Existen unos procedimientos de actuación en la norma UNE 171210, que establece cómo se debe realizar un plan de control y explica las tres fases que hay que considerar.

¿Cuáles son?

Diagnóstico de situación, programa de actuación y evaluación. En el diagnóstico de situación se recogerá toda la información referente a las especies, lugares /áreas donde se han detectado, nivel de infestación, etc. A partir de este diagnóstico se definirá un programa de actuación, en el que se priorizarán las medidas físicas, físico-químicas, los métodos biológicos, y por último, en el caso de que las otras medidas fueran insuficientes, el control con biocidas. Todas estas medidas ayudarán a combatir la incómoda presencia de las plagas, sin embargo, hay que tener en cuenta que, en la proliferación de estas especies, también influyen otros agentes.

¿A qué se refiere?

La elección de los tratamientos para combatirlas debe efectuarse valorando factores como el ciclo biológico en el que se encuentre la plagas, las condiciones ambientales, el nivel de infestación o la minimización del posibles impacto, los animales y el ser humano.

Siguiendo con las fases…

Sí, por último se realizará una evaluación/seguimiento de este programa para verificar que los resultados, en términos de eficacia y minimización de los riesgos, son los esperados. En este sentido, hay que destacar que las empresas profesionales de control y prevención de plagas deben ser las encargadas de establecer las medidas paliativas pertinentes. El asesoramiento profesional es fundamental para evitar riesgos y problemas de salud, ya que el mal uso de los productos en el ámbito doméstico es la principal causa de los problemas de intoxicaciones y enfermedades.

En el caso de las palomas, existen diferentes métodos para mermar la población. ¿Cuáles son?

Existen tres tipos de método: el de exclusión o de barreras físicas, el de captura y para ahuyentar.

Por favor, descríbalos.

Se pueden considerar barreras físicas todas aquellas que, incorporadas en la fase de diseño y/o mantenimiento del edificio/instalación, impiden el acceso, el posado y la anidación de las aves, en las zonas habituales. Los sistemas a emplear dependen y varían según la presión ejercida por las aves, entendiendo por presión alta las zonas de anidación; media, el posado frecuente, y baja, el posado ocasional.

¿Y en cuanto a los otros dos?

Los métodos de captura se utilizan con el fin de reducir el número de ejemplares existentes en los bandos de las poblaciones de aves, mientras que los métodos para ahuyentar están diseñados para desplazar la bandada generando espacios libres de aves. Estos métodos pueden originar problemas adyacentes en zonas próximas, por lo cual, su utilización requiere un análisis previo cuidadoso.

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Foto: Constantin Jurcut.

Las plagas y el verano

El verano es la época más propicia para la proliferación de especies y bacterias que acarrean graves molestias, contaminan los alimentos, transmiten enfermedades, provocan importantes daños económicos y/o estructurales, invaden y perturban nuestro entorno y hasta generan problemas psicológicos.

Las cucarachas son una de las principales plagas a combatir durante el verano por las empresas de control de plagas. La Blattella germánica (cucaracha rubia, alemana o del café), la Blatta orientalis (cucaracha negra) y la Periplaneta americana (cucaracha americana, conocida como la “súper-cucaracha” por su tamaño) son las más comunes en España. Desde el momento de su detección, su control debe ser inmediato ya que se reproducen con gran rapidez y son transmisoras de enfermedades como la salmonelosis o la disentería.

Los mosquitos, por su parte, se convierten también en un verdadero quebradero de cabeza durante las noches de verano. Presentes en todas las áreas urbanas de España, los más habituales son el mosquito trompetero (Culex pipiens) y el mosquito tigre (Aedes albopictus), que desde el año 2004 se ha extendido de manera significativa por Cataluña, la cuenca del Ebro y el área mediterránea, fundamentalmente. Originario de Asia Oriental, este último se caracteriza por su mayor tamaño, el color negro de su abdomen puntiagudo y sus patas blancas y negras, que le hacen fácilmente reconocible. Su picadura es muy dolorosa y en países del sudeste asiático es portador de enfermedades como el dengue y la fiebre amarilla, entre otras.

Junto a los mosquitos, la mosca doméstica es también molesta compañera durante todo el verano en toda la geografía española. La mosca negra genera también gran alarma entre la población y su incidencia ha sido especialmente notoria en los últimos años. Conocida como mosca “chupa-sangre”, su picadura produce un intenso, duradero y doloroso escozor. Aragón y la cuenca del Ebro padecen año tras año esta plaga.

Las hormigas, aunque rara vez llegan a crear problemas de salud, sí pueden convertirse en auténtica molestia.

Pero no sólo los insectos se convierten en fuente de molestias en verano, otras plagas como las ratas y ratones aprovechan el calor y la humedad estival para reproducirse y acceder al interior de viviendas y edificios, donde se sienten más confortables. Son feroces, muerden y son potenciales transmisores de enfermedades causadas por los microorganismos que transportan, como el virus Hanta, la peste bubónica, la salmonelosis o la leptospirosis, entre otras. La rata común (Rattus norvegicus) es la más frecuente, junto a la rata negra, conocida como “rata de barco” ya que es exclusiva de zonas costeras y portuarias y el ratón casero (Mus musculus), pequeño roedor de color gris, que suele vivir en el interior de locales y viviendas. Presentes en todo el alcantarillado, realizan una función importante dentro del ecosistema urbano, por lo que será importante tenerlas bajo control, sin llegar a erradicarlas por completo.

Durante el verano comienza también la activación de los sistemas de refrigeración. En esta época las condiciones ambientales favorecen la proliferación de la bacteria de la Legionella, que entraña un riesgo real para las personas y causa problemas de infecciones cuando existe una elevada concentración de este organismo. La Legionella Pneumophila suele sobrevivir en espacios húmedos y se ha convertido en un riesgo latente para todos los edificios que posean torres de refrigeración, sistemas de distribución de agua caliente sanitaria, condensadores evaporativos o sistemas con aerosolización de agua, considerados como potenciales amplificadores de legionella y diseminadora de legionelosis. De ahí que las instalaciones turísticas, hospitales, clínicas o residencias de la tercera edad, balnearios, piscinas y polideportivos deban extremar la precaución especialmente en esta época como espacios susceptibles a esta bacteria.

¿Qué sectores son los más afectados por las plagas? (restauración, etc…)

Cualquier lugar es susceptible de ser infestado por las plagas, si bien, dependiendo del tipo de establecimiento y/o actividad del mismo, unas especies son más comunes que otras. Por ejemplo, en los hoteles, las especies más frecuentes son chinches, cucarachas, legionella y ratas; en restauración, cucarachas, ratas y ratones.

¿Qué son los biocidas? ¿Cuándo se emplean?

Los biocidas son sustancias activas, preparados —que contienen una o más sustancias activas— o microorganismos cuyo objetivo es destruir, contrarrestar, neutralizar, impedir la acción o ejercer un control de otro tipo sobre cualquier organismo nocivo por medios químicos o biológicos. Los biocidas se emplean cuando no existe ningún otro método no químico de control; actualmente, su existencia es absolutamente necesaria.

Háblenos de la tecnología en este sector. ¿Hacia dónde avanza?

Las constantes restricciones de autorización de productos químicos en la Unión Europea hacen que, por una parte, el control de las plagas se base en medidas de prevención o exclusión y se busquen métodos alternativos de control. Respecto a estos últimos, se están desarrollando sistemas de control mediante calor o frío, tratamientos con microondas, etc. Hay mucho trabajo por hacer en este campo.

¿Hasta qué punto está comprometido el sector con el medio ambiente?

Nosotros somos guardianes del medio ambiente. Por ejemplo, en el caso de las aves, controlamos que la cotorra argentina, que es una especie invasora, no acabe con otras aves autóctonas. Controlamos plagas fitosanitarias que, de otra forma, podrían acabar con nuestro patrimonio vegetal, por ejemplo, el picudo rojo y las palmeras. En cuanto al posible riesgo de uso de productos químicos, siempre utilizamos productos autorizados por el Ministerio de Sanidad o por el Ministerio de Medio Ambiente (dependiendo de la especie); estos productos han sido sometidos a numerosos controles y han superado estudios sobre su impacto medioambiental.

Las ratas son unas de esas temidas plagas. Se ha llegado a decir que hay “X ratas por cada ciudadano de una ciudad”. ¿Son difíciles de exterminar? ¿Hay zonas geográficas más proclives a padecer una plaga de estos roedores?

La rata es, junto con las cucarachas, la especie más abundante en las ciudades; aunque podemos hacer estimaciones de nivel poblacional en determinadas zonas, su número no se puede cuantificar y su exterminio es imposible de realizar, por eso debemos hablar de control o reducción poblacional. Las ratas se alimentan de los restos y residuos que el hombre o la actividad que desarrollamos les proporcionan; por eso, se encontrarán en los núcleos urbanos o en zonas de gran actividad industrial.

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El mosquito tigre (Aedes albopictus) se detectó por primera vez en 2004 en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Un caso curioso es del mosquito tigre que ha venido de otro continente, se ha extendido y no parece que vaya a marcharse. ¿Qué ha ocurrido?

Desde el año 2004, se ha extendido de manera significativa por Cataluña, la cuenca del Ebro y el área mediterránea. Este mosquito llegó a nuestro país en una importación de neumáticos, en cuyo interior había agua con larvas de esta especie. A diferencia de otras especies, no necesita grandes cantidades de agua para su reproducción y es activo tanto de día como de noche, creando muchas molestias a los habitantes que habitan o frecuentas las zonas infestadas.

¿Puede combatirse?

Una vez instalado, su erradicación es muy difícil y para poder realizar un control eficaz se deben establecerse programas de prevención y control coordinados en las áreas afectadas. Estos programas deben contemplar aspectos tales como modificación de hábitats, información ciudadana, coordinación con empresas de servicios biocidas, etc.

¿Existe algún otro caso similar?

La globalización y el cambio climático permiten que especies no autóctonas invadan nuevos territorios. En este sentido, la Unión Europea dispone de un plan para minimizar el impacto de nuevas especies invasoras.

¿Cuál cree que es el futuro de este sector?

Es un sector imprescindible. En el futuro los profesionales tendrán que ser capaces de satisfacer las necesidades de una sociedad que demanda unos estándares de calidad cada vez más altos; para ello, la cualificación y la profesionalización son absolutamente imprescindibles.

Sobre Anecpla

La Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla) es una organización de ámbito estatal que representa al sector de servicios de control de plagas. En conjunto, las empresas asociadas superan, aproximadamente, el 80% del volumen de facturación del sector.

Desde su fundación en 1992, Anecpla ha luchado por la consolidación de una actividad profesionalizada que sea consciente de la necesidad de velar, con sus actuaciones, por la salud pública y la preservación del medio ambiente. Estos principios, esenciales para el futuro de la actividad, son defendidos por todos los asociados.

Mediante un control efectivo y eficaz, los profesionales de control de plagas, como expertos en la protección de la salud pública y el mantenimiento de la calidad de vida, hacen frente a la acción de estas plagas que transmiten enfermedades, contaminan nuestro entorno, generan problemas psicológicos y provocan importantes daños económicos y/o estructurales. Esta actividad en constante evolución y cada vez más profesionalizada está representada en España por Anecpla.

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