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¿Estrategia e innovación previa al diseño?

Miquel Àngel Julià01/03/2017

Son tres conceptos, que de tanto usarlos, los hemos gastado innecesariamente. Por desgracia, hay cantidad de conceptos como sostenibilidad, coworking, networking... que por ser tendencia, por estar de moda y darle mal uso, dan mala fama a quienes los intentamos poner en práctica. Tal vez deberíamos replantear sus significados y volver a utilizarlos correctamente.

Se puede ser innovador en espacios, productos, servicios y en procesos. Pero independientemente, estrategia e innovación deben entenderse como parte de un proceso creativo global, no como un servicio autónomo. Innovación tampoco es un departamento. Es más, la innovación debe estar al servicio del diseño, formando parte del proceso creativo.

Se puede ser innovador en el QUE (producto) y en el COMO y con QUIEN (proceso), pero lo importante para diferenciarnos de la competencia es en el PORQUÉ. El camino es por tanto WHY>HOW>WHAT (“Golden Circle” de Simon Sinek) y no a la inversa.

Es necesaria una visión holística e internacional para poder innovar. Según el historiador Lawrence Freedam (1948-) “la estrategia es el arte de crear poder”. Hasta hace poco el poder lo tenía quien poseía el conocimiento, en la actualidad lo tiene quien lo comparte. Para llegar rápido a algún lugar, es siempre mejor viajar solo, pero si lo que realmente se quiere es llegar lejos, para ello es siempre mejor ir con la mejor compañía. Porque la innovación surge de la intersección sistemática de conocimiento entre disciplinas.

Y hablo de conocimiento, no de información. El Big Data, sin ser transformado en conocimiento, es simplemente eso, información, datos y datos... Hay quien habla de los derechos de autor y ahora los vincula a “derechos de datos”, pero no es lo mismo... Cuando hablamos de conocimiento, hablamos de cultura. Cuando hablamos de información, hablamos de otra cosa...

Los planes estratégicos de las empresas buscan una meta, un fin. Pero plan y estrategia no son lo mismo. Un plan es una secuencia de pasos ordenados que conducen a una meta. En cambio la estrategia implica enfrentamiento, conflicto entre diferentes acciones, mente abierta... Estrategia y diseño, implican riesgo, errores, y no fracasos, previos al éxito/meta. Por ello los frenos a la innovación suelen ser el miedo a salir de la famosa “zona de confort”, es decir, el miedo a perder lo que tanto nos ha costado ganar.

Hemos de ser conscientes que vivimos en una época de cambios y formamos parte de la misma, porque si no lo hacemos así, el éxito no será posible y el fracaso será inevitable. Y fracasar no es errar. Errar es necesario para alcanzar una meta. Es necesario plantear una veintena de soluciones posibles a un problema, para descartar 19 y desarrollar la mejor.

Según Eisenhower (1890-1969) “todos los planes fallan, pero es imprescindible planificar”. O como diría Bruno Zevi (1918 -2000), arquitecto italiano, más conocido como crítico y divulgador de arquitectura, ”tener problemas, pero no las soluciones inmediatas, no significa no disponer de método”.

La estrategia implica tener un método, implica investigación previa, análisis con criterios científicos y un desarrollo.

Imaginación > Creatividad> Diseño > Innovación.... Innovar es hacer lo que imaginas, y que la sociedad lo apruebe. Porque si tu producto no está en el lineal de los supermercados y no se vende, entonces, no has innovado y las ideas se quedan en eso, en simples ideas. Es por tanto la sociedad, la gente, la que determina que es innovación.

Como diría Ramón y Cajal, “las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas”. Es decir, innovar significa, no solo tener ideas, sino saber seleccionar entre ellas la mejor y desarrollarlas para transformarlas en diseños de espacios, productos, servicios o procesos que supongan un valor para los usuarios finales. Por ello, también tras el primer prototipo, hay que obtener, analizar los resultados obtenidos y corregir.

También es cierto, que en ocasiones se innova antes de tiempo. Regis McKenna propuso en 1976 un plan estratégico para la apertura de varias “Apple Store” repartidas por todos los Estados Unidos. La idea, en realidad era disponer de centros principalmente preparados para grandes clientes, por tanto orientadas a la venta de gran volumen y para la formación de los trabajadores de Apple que estuvieran por la zona. El plan proponía ir transformando estos espacios en tiendas. Pero el plan no se llevó acabo. Fue necesario esperar 25 años (2001) para la apertura de la primera Apple Store como las que hoy conocemos.

La mejor estrategia es aquella que imagina nuevos modelos de negocio para mercados, que aún no existen. No significa crear nuevas necesidades, sino resolver problemas de modo anticipado. Por ejemplo fueron conocidos estrategas Alfred Sloan en General Motors, Steve Jobs con Apple o Henry Ford.

Alfred Sloan (1875-1966) fue un destacado líder estadounidense, presidente de General Motors durante más de treinta años[. Podemos criticar su aportación a la humanidad, pues es reconocido por impulsar el cambio anual de estilos de los automóviles, del cual derivó más tarde el concepto de “obsolescencia programada” para promover la renovación de unidades, pero no podemos negar que innovó en el sector de la automoción.

Steve Jobs no creía en los estudios de mercado, pero seguro que tampoco actuó únicamente por intuición. Pero se adelantó a solucionar problemas, previo a que el usuario llegara a planteárselos como tales. De no hacerlo así ni el teléfono móvil que hoy conocemos, ni el coche seria objetos como los que hoy conocemos. Sus propuestas fueron disruptivas. Para diseñar es necesario ser inquieto, inconformista y se debe romper con las leyes/normas preestablecidas. Debemos olvidarnos del: lo hago así porque siempre se ha hecho así... Ser disruptivo significa dar nuevas soluciones a antiguos problemas, significa CAMBIAR. Nada de hacer más de lo mismo, nada de continuidad. Innovar significa no ser conservador.

Diseñar e innovar es explorar y desarrollar ideas. En cambio la clave de la implementación de las ideas es explotarlas. La exploración es arriesgar, es poner en peligro la cuenta de resultados. La explotación en cambio precisa de seguridad. El objetivo del diseño es la diferenciación, en cambio el de la implementación es la productividad y eficacia.

El mundo es un cambio constante. Vivimos en un mundo complejo, que no significa lo mismo que complicado... Las cosas complicadas son predictibles y medibles. En cambio, la complejidad es mucho más difícil de predecir. Por ello la innovación es disruptiva y compleja.

“Mejora Continua” no es lo mismo que innovación. Innovar no es solo conseguir nuevas expectativas de competitividad, va mucho más allá. Mejora Continua es hacer las cosas más rápidamente, de forma más económicamente sostenible, recortando procesos, etc... Pero eso no es innovar, es solo ser más eficaz. No se produce un cambio en la experiencia final del usurario, en cambio cuando se innova sí.

Pero para ir contra las normas es necesaria una normativa previa, al igual que para que existan los antisistemas, es necesario un sistema previo.

“Valor añadido” es otro concepto erróneo. Decir que Diseño es el valor añadido de algo, es como decir que no hace falta, que si lo eliminas la pieza continua funcionando... Diseñar no es aquello que hace el diseñador cuando el “ingeniero” de turno ha terminado su trabajo, pues el diseñador debe trabajar desde el momento cero de la cadena de valor. Diseñar no es poner carcasas bonitas a los productos... Y si pensamos que se trata de eso vamos mal.

Es decir, estrategia e innovación, no son parcelas autónomas separadas del diseño. Un buen diseño siempre las llevan impliciticas.

¿Porque debemos conocer el pasado e investigar sobre él? Tenemos que tener presente el pasado, para crear un futuro mejor. Pero como dijo Alfons Cornella en “Radical is Normal 2017”, tenemos que “pensar el futuro desde el futuro”.

Llegados aquí también podríamos hablar de la TECNOLOGÍA, pero realmente esta está sobrevalorada. Porque, en el fondo la tecnología es simplemente una herramienta que nos permite llegar más rápido y más lejos, pero no es la que marca el camino. La tecnología por sí sola no es nada.

No existe un único método para la innovación, existen muchos, pues la cantidad y variedad de herramientas va aumentando, pero lo que está claro es que la base de cualquier metodología es el trabajo. Las ideas no caen del cielo. ¿O tal vez si y no me he enterado aún?

Miquel Àngel Julià, arquitecto
Director de diseño de Nuklee
www.nuklee.com

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