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De la obra impresa a la revolución digital

Libros bajo demanda

Jesús Núñez, consejero delegado del Grupo Publicep26/09/2011

26 de septiembre de 2011

Este reportaje forma parte de la conferencia que impartió Jesús Núñez, consejero delegado del Grupo Publicep, en la pasada edición del Salón Internacional de la Industria y la Comunicación Gráfica, Graphispag 2011, celebrado en Barcelona entre el 22 y el 26 de marzo. Entre otras cuestiones, Núñez habló de la incursión del libro electrónico (ebook) en el sector editorial, así como las consecuencias de ésta en la industria gráfica y el formato clásico de libro impreso.

Un libro es una recopilación de conocimientos en un formato ‘apto’ para ser transmitido, mientras que su autor es la persona que transmite ese conocimiento, el propietario intelectual del mismo. Pero, ¿qué es un editor? Es la persona que difunde los conocimientos del autor, quien publica la obra y se beneficia de los derechos económicos que genera su publicación. El editor se preocupa de que la obra tenga la mayor difusión posible en el formato que considere idóneo. Por su parte, el distribuidor se encarga de los puntos de venta físicos y virtuales para la comercialización de los títulos.

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¿Un libro electrónico es un libro?

Desde el punto de vista fiscal no, ya que no se le aplica el IVA reducido. Hoy en día, podríamos definirlo como ‘venta de un servicio’. Entonces, ¿qué es un libro electrónico? Por un lado, podría considerarse un libro, en cuanto que es una recopilación de conocimientos, pero en soporte informático, no en papel.

Obtenemos el libro electrónico (o ebook) mediante un acto de descarga, que se asemeja a la contratación de un servicio, pero el sistema de descarga y la posibilidad de generar copias de las mismas fomenta la inseguridad y la desconfianza del editor. El libro electrónico está teniendo mucho alcance, sobre todo en materias técnicas perecederas (en el ámbito jurídico ya se vende el 50% en formato electrónico). Ello es debido a su inmediatez, rapidez y versatilidad en las consultas, facilitando de esta forma la labor de los profesionales.

¿Acabará reemplazando el libro electrónico al papel?

No. Actualmente, existe una guerra de cifras en cuanto a lo que representan las ventas de libro electrónico con respecto al papel. En Estados Unidos y Reino Unido, las ventas de ebook no suponen más del 8%, pero, progresivamente, se reequilibrará el consumo en uno y otro soporte hasta igualarse.

Efectos colaterales del libro electrónico en el sector del libro

1. Precio

El menor precio de los libros electrónicos presionará la bajada de los precios del papel, ya que el consumidor está dispuesto a pagar menos por él.

2. Disponibilidad

La disponibilidad de los ebooks es casi inmediata, y el sector del libro debería reducir mucho los plazos de entrega, informando al consumidor sobre la existencia de stocks y el plazo máximo de entrega.

3. Calidad

El consumidor no exige la misma calidad de impresión para un libro de fotografía que para un libro de texto donde no existan imágenes.

Consecuencias de la saturación que sufren los canales de distribución y puntos de venta

  • Atomización de empresas distribuidoras y puntos de venta
  • Logística sobrepasada, complicada y poco ágil y efectiva
  • Devoluciones por encima del 50%
  • Producción excesiva y acumulación de grandes cantidades de excedentes y stocks inmovilizados
  • Incertidumbre en el servicio

En definitiva, una de las principales consecuencias es la acumulación de libros en los almacenes de los distribuidores y en las librerías. Sin embargo, hasta en un 30-35% de las ocasiones, el consumidor no encuentra su libro; y lo peor, es que ni libreros ni distribuidores pueden garantizarle la certeza de que lo conseguirá.

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Jesús Núñez.

La reconversión del sector

La reconversión que se está operando, con la ayuda del contexto de crisis que vivimos, está orientada no sólo a la producción (se trata de no tener que producir 100 para vender 50), sino también a la distribución (producir lo que se ha vendido, cuando ya se ha vendido), imponiéndose aquí el concepto de distribución bajo demanda (DOD), lo que supone un servicio cierto y rápido, que elimina sobreproducciones, stocks y traslados de grandes cantidades de libros que enriquecen a las agencias de transporte y empobrecen a los agentes del sector. Es en este marco donde está experimentando un gran auge la impresión digital, a la vez que se impone un cambio de mentalidad en los editores y en los consumidores.

La impresión digital hoy

Es cierto que la evolución tecnológica nos ha traído calidades de impresión impensables tan sólo hace diez años, pero también es cierto que en el ámbito de los parámetros de la reconversión, la crisis económica y la aparición y auge de los libros electrónicos ha propiciado que el editor y el consumidor hayan cambiado y segmentado sus exigencias de calidad, conformándose con una calidad básica para cierto tipo de libros (algunos técnicos, de lectura…) y exigiendo estándares más elevados para otros (por ejemplo, libros técnico profesionales, de medicina, de fotografía…).

Actualmente, hay respuesta tecnológica para estos dos niveles de calidad:

-Para la calidad básica se está imponiendo la tecnología inkjet, y cada vez es más difícil que se admita la calidad proporcionada por la tecnología láser (tóner, por arqueo de papel, tramas defectuosas…).

-Para una calidad superior existe la tecnología indigo, que proporciona una calidad muy similar al offset.

-Además, ofrece al consumidor una amplia versatilidad de formatos y, sobre todo, la personalización del libro, lo que está siendo cada vez más demandado por instituciones, empresas y corporaciones.