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“El sector está más difícil que nunca, pero hay solución”

Entrevista a Manuel y Amaya Gómez, de Procograf

Ricard Arís26/11/2010

26 de noviembre de 2010

El pasado 22 de noviembre se celebró en la sede del Inia la jornada técnica 'Retilap: La investigación, aplicada y rentable'. Organizada por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, por Torraspapel y por Procograf, reunió a más de setenta expertos y empresarios para mostrar el resultado de la colaboración de los últimos 4 años. Interempresas tuvo la oportunidad de conversar con Manuel Gómez y Amaya Gómez, de Procograf, sobre el sector y lo ocurrido en la jornada técnica.

¿Valoración de las jornadas?

Manolo Gómez (MG): Muy bien, porque por primera vez, desde hace cuatro años, se han ido aportando datos que pueden ser el embrión de algo importante. En resumen, la aplicación de estos datos a su forma de trabajar mejora los resultados de la empresa.

Amaya Gómez (AG): Ahora es cuando se están empezando a ver los frutos de la investigación, dado que ya se establecen puentes entre laboratorio e industria.

¿Qué resultados pueden destacar de esta investigación?

De momento, es difícil escoger entre los resultados presentados. Lo importante es que, por primera vez, se ve una unión clara entre la línea de investigación y la línea de aplicación de conocimiento que ya existe, y eso da esperanza a la gente. Todos tenemos la sensación de que se pueda unir y, cuando se una, todo será mucho más sencillo.

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De izquierda a derecha, Juan Carlos Villar, coordinador científico del departamento de Productos Forestales del Inia, Amaya Gómez y Manuel Gómez.

¿Cómo surgió el proyecto de colaboración entre el Inia y la industria?

MG: En primer lugar, porque hace años que Juan Carlos y yo colaborábamos en proyectos de lo más variado. Supongo que el siguiente paso era casi obligado. El Inia quería mostrar su potencial al exterior y nosotros queríamos contar con alguien tan potente para argumentar y hacer fuerte nuestros conocimientos en la reingeniería de procesos de la industria gráfica. Nosotros suponíamos una vía de acceder a un sector que no les conocía y ellos eran para nosotros el necesario apoyo científico.

Durante las jornadas se ha hablado de la norma ISO 12.647-2. ¿Qué aporta a la industria? ¿por qué debe aplicarla un empresario?

MG: Es complicado explicarlo en poco tiempo, pero es una norma que, a diferencia de todas las demás, tiene unos valores numéricos concretos y objetivos perfectamente marcados. Aplicada, significa que todos los procesos pueden estar sujetos a un estándar objetivo y medible. Y medir es controlar. Pero tiene el inconveniente de que todavía es tan dispersa que cumplir con ella no implica mejorar alguna parte de tu proceso. Pero de no tener “nada” a “aplicar la norma”, automáticamente puede representar alguna reducción de gastos.

AG: Y que se basan en la realidad de la industria, no vienen de un ensayo puntual, sino mediciones basadas en valores reales, no en un modelo teórico.

Manuel Gómez: “Aplicar la norma ISO 12.647-2 puede suponer un gran ahorro, pero tiene graves carencias”

De hecho en las jornadas se ha comentado que es un error que esta norma ISO clasifique los tipos de papel solo en cinco categorías. Parece que falta pulirla un poco, ¿no?

MG: Se tiene que pulir mucho, pero para empezar deberían aplicarse los papeleros (que ya empiezan a aplicarse), y también deberá haber alguna mesa de trabajo para atreverse a mejorarla. El problema es que las revisiones que realiza el TC130, el comité que se encarga de esto, llevan mucha inercia y la revisión puede llevar bastante tiempo.

Durante las jornadas también se ha hablado del offset, ¿cree que está perdiendo terreno ante el digital? ¿cree que podría llegar a desaparecer?

MG: Es cierto que el digital está subiendo su aportación de forma notable si consideramos los datos porcentuales, pero los crecimientos absolutos aún son pobres. El offset tiene una presencia mayoritaria todavía. Ya la tendrá en los próximos años, otra cosa es lo que ocurra a medio plazo (entre 5 y 10 años). Pero para que un mercado desplace a otro debe tener algo que el digital todavía no tiene. Si una máquina digital es muy buena, pero me cuesta 3 millones de euros, me compraré una de offset. Es cierto que el offset dirigido al mundo de la comunicación lo puede a pasar muy mal, aunque otros no tanto. Está amenazado, pero no a tan corto plazo, creo.

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Los ponentes de la jornada técnica, durante el coloquio final.

¿Cómo ve el mercado de artes gráficas actual?

MG: Muy delicado. Decrece en volumen y sigue necesitando un ajuste estructural que aún tiene pendiente. Además, la coyuntura nos ha llevado a una crisis, que no ha hecho más que agravar lo que ya era malo. Además en cuanto a precios está algo descontrolado. Hay solución, pero hay mucha gente peleando en una parte concreta del mercado donde hay poco que ganar, porque todo lo que haces puede llegar a costar dinero. Pero hay gente que elige un modelo de empresa que apunta a una parte concreta del mercado, en la que no hay una lucha tan feroz y puede llegar a conseguir resultados positivos apostando así. Entre nuestros clientes tenemos algunos de este tipo, pero que son empresarios, no impresores.

¿Qué quiere decir?

MG: El impresor, el empresario, que ha crecido desde su propio oficio, el especialista de la vieja escuela que es reticente a cambiar sus formas de trabajo. Hay quien apunta hacia una parte del mercado y le sale bien y hay quien se deja llevar por las circunstancias y posiblemente tenga que cerrar. Si los precios siguen a la baja es difícil que el sector se recupere. Hay que cambiar de impresor a empresario.

AG: Hay también quien necesita recortar gastos y a lo primero que recurre es a prescindir de gente. Sin embargo, lo que nosotros vemos es que aquellos empresarios que tienen una visión diferente apuestan por consultar una empresa como la nuestra (Procograf) o con expertos financieros para intentar mejorar sus números, en lugar de bajar precios o aumentar la producción. Las empresas que apuestan por ese tipo de cosas aún se sienten dueños de su destino y parece que saldrán adelante. Las que no, deberán invertir dinero de su patrimonio para aguantar, como conocemos algunos casos.

MG: En los contratos que ofrecemos, nos comprometemos a mejorar la productividad hasta en un 50%, previo análisis. Puede llevar unos meses o un año, pero lo primero es conseguir un parón en la caída. Pero el principal problema es cambiar la mentalidad de una pyme, más que de una gran empresa.

AG: Cambiar el modelo y las formas de trabajo de una gran empresa es más lento, porque tienen más estructura y más peso, pero son más proclives a evolucionar. En cambio, a una pequeña empresa a veces le cuesta mucho decidirse a cambiar un sistema que le ha ido funcionando los últimos 50 años.

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El laboratorio del Inia, durante la visita posterior a la jornada técnica.

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