Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento

Destintabilidad, gran aliada de las artes gráficas y del medio ambiente

Alberto Ortiz, director de la unidad de Artes Gráficas de Xerox España 24/11/2010
foto

24 de noviembre de 2010

Hace años impresión y medio ambiente eran dos términos, en apariencia, irremediablemente contrapuestos, ya que imprimir se entendía como un proceso que implicaba toneladas de papel que, además, no se reciclaba; tóneres, que generan multitud de residuos y grandes cantidades de gases de efecto invernadero. ¿Cuál es la situación actualmente? ¿Imprimir ya no es tan dañino para el entorno natural? La respuesta es simple: no. Y una de las razones es que los fabricantes han realizado grandes inversiones para que sus sistemas de impresión sean respetuosos con el medio ambiente y, además, ayuden a reducir los costes, algo que usuarios y empresas tienen muy en cuenta, sobre todo, en tiempos de recesión económica. Tecnologías como la tinta sólida, que genera hasta un 90% menos de residuos que otras tecnologías de impresión o los papeles autoborrables, que se pueden reutilizar una y otra vez, son buen ejemplo de esta capacidad de innovación. Como lo es el proceso de destintabilidad de papeles impresos. La destintabilidad consiste, básicamente, en separar la tinta de las fibras de papel en diferentes pasos hasta llegar a un papel gráfico, libre de residuos, que se puede volver a utilizar, es decir, papel reciclado.

Teniendo en cuenta que, por ejemplo, en Europa casi el 40% de toda la producción de papel está dirigida a la fabricación de papel para el sector de las artes gráficas y que sólo un 10% de la fibra utilizada en el proceso de fabricación de este papel proviene de papel reciclado, la destintabilidad supone una solución revolucionaria de cara a incrementar este porcentaje tan pequeño.

Asimismo, hay que destacar que son ya, por fortuna, muchos los países que han elaborado normativas para mejorar, exigir y fomentar el reciclaje, y algunos, como es el caso de Alemania, han ido más allá y han incluido la destintabilidad como requisito: ‘Los productos que entorpecen el proceso de reciclaje deben ser etiquetados’. Esto significa que el papel que no es susceptible de reciclarse sometiéndose a un proceso de destintabilidad, debe informar de ello en una etiqueta, como ocurre ahora con los paquetes de cigarrillos, cuyos fabricantes tienen la obligación de advertir que el consumo de tabaco afecta a la salud. La legislación en lo que respecta a reciclaje de papel, no obstante, no es nueva, ya que la Declaración Europea sobre el Papel Reciclado fue desarrollada en septiembre de 2006 y señala como objetivo que el 66% de la materia prima que se utilice en 2010 para fabricar el papel sea material reciclado. Actualmente nos encontramos en el 55%, por tanto, aún queda mucho por hacer.

Un factor clave para la generalización de la destintabilidad es contar con unas probadas herramientas de medición del grado de destintabilidad de un papel que permitan alcanzar los mayores niveles de reciclaje. Así, existen, por ejemplo, los indicadores de destintabilidad elaborados por el European Recycled Paper Council o los que se incluyen en el Método 11 de Ingede, que ya constituye un estándar internacional. En este sentido, existe actualmente una polémica en torno al grado de destintabilidad de la tecnología por inyección de tinta. Esta usa tintes solubles o pigmentos que, aún siendo muy pequeños, dificultan en gran medida el proceso de destintabilidad.

Por ello, Xerox, como muchos otros proveedores y entidades como Ingede, es de la opinión de que la impresión por inyección de tinta, tóner líquido o electro tinta no ofrece un nivel suficiente de destintabilidad y no debería utilizarse en volúmenes de impresión altos, como la de tiradas de periódicos, revistas, libros o información transaccional. Sin embargo, apoya el tóner seco, ya que puede destintarse sin dificultad.

A modo de resumen, destacar que el respeto por el medio ambiente no es, lógicamente, sólo una cuestión gubernamental, sino que preocupa a toda la sociedad. Así, tanto consumidores como empresas parecen dispuestos a pagar más y a colaborar más con aquellas corporaciones que tengan políticas de respeto al entorno. En este sentido, según Forrester Research, el 12% de los estadounidenses estaría dispuesto a pagar algo más por tecnología que consuma menos energía o por marcas respetuosas con el medio ambiente. En Europa, de acuerdo con la consultora Canalys, el 55% de los consumidores pagaría hasta el 10% más por aparatos fabricados de forma respetuosa con el medio ambiente. Y en España, hasta estaríamos dispuestos a pagar más en la factura de la electricidad si ésta se produjese a partir de biomasa forestal, según un reciente informe del Inia (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria).

En definitiva, los ejemplos de que el medio ambiente se ha convertido en una preocupación social y en una variable de negocio para las empresas son muchos. De ahí que cuanto más se innove en procesos, tecnologías y sistemas que respeten el entorno, mayor será el reconocimiento de marca por parte de usuarios, clientes, socios y gobiernos, y mejor y más rápido será también el retorno de la inversión. Y, por supuesto, en el ámbito de la impresión, los proveedores de equipos deben adaptarse a las demandas del consumidor y a las normativas gubernamentales, y ofrecer productos con un mayor grado de destintabilidad si no quieren ver afectado su negocio.