Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento
José Flórez, administrador solidario de Geslimes

“Damos una respuesta integral a las necesidades del sector”

Salva Bravo Nebot25/04/2017

La vida da muchas vueltas y lo que hoy es válido en unos años puede resultar obsoleto. Ante esta evidencia, la actitud debe ser la de afrontar los cambios con valentía, incluso abriendo caminos inexplorados. Así lo ha hecho Geslimes, una empresa que con el paso de los años se ha convertido, partiendo de la limpieza de depósitos de carburantes, en un proveedor integral para estaciones de servicio.

En esta extensa entrevista Flórez repasa la evolución de la compañía asturiana que en su crecimiento ha ampliado su ámbito de actuación a todo el territorio español.

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“Estamos sometidos a cambios constantes, por lo que ya no sirve tener una buena idea e intentar vivir de ella”, apunta José Flórez.

¿Qué es, en la actualidad, Geslimes? ¿Cómo ha cambiado la compañía desde su nacimiento, en 1999?

Geslimes es empresa instaladora de PPL categoría II y empresa mantenedora/reparadora de PPL categoría III y, por tanto, habilitada para realizar trabajos en depósitos de almacenamiento de productos petrolíferos líquidos. Algo a priori tan sencillo implica, sin embargo, una innovación constante, estar al tanto de las implicaciones legales que el trabajo requiere y estar atento a las soluciones tecnológicas que día a día salen al mercado, así como a las necesidades cambiantes de nuestros clientes. El tiempo en que se podía vivir de una idea por un periodo de tiempo muy largo ya casi es historia y debemos actualizarnos día a día si queremos estar en el mercado y ser competitivos.

Cuando se fundó Geslimes, en 1999, nuestra obsesión era la limpieza de depósitos. Se empezó en una franquicia, hoy ya desparecida, con la cual se vendía como ventaja no tener que acceder al interior de los depósitos para realizar la limpieza. Pronto vimos que esta técnica, que nos habían vendido como revolucionaria, no es operativa, puesto que la limpieza no es perfecta, no se puede hacer un examen visual de las paredes del depósito, no se puede realizar medición de espesores de las paredes, etc. Por ello nos desvinculamos de dicha franquicia, pero la experiencia acumulada nos ayudó a desarrollar nuestros propios procedimientos de trabajo. Y nos enseñó también a observar con ojo crítico las técnicas, métodos y equipos disponibles. Con este espíritu fuimos evolucionando, adaptándonos a las nuevas normas, usando las nuevas técnicas y, en definitiva, dando respuesta a las diferentes demandas de los clientes, las cuales han ido cambiando a lo largo de estos casi veinte años de historia. Y realmente los servicios que ahora ofrecemos poco tienen que ver con la mera limpieza, sino más bien con el mantenimiento integral de depósitos, bien para cumplir lo que las diferentes normativas establecen, bien para reparar un tanque en el cual se detecta una fuga, bien para convertirlo a doble pared…servicios de los que, en algunos casos, en suma, hace veinte años desconocíamos incluso su existencia.

Actualmente desarrollamos nuestra actividad en la totalidad del territorio nacional, a la vanguardia de las técnicas y equipos, en todos los ámbitos que conciernen a los depósitos de productos petrolíferos licuados, ya sea su instalación o su mantenimiento. Esa es quizás otra gran diferencia: la ampliación de nuestro ámbito geográfico de actuación, lo cual nos permite tener un enfoque más amplio para detectar posibles necesidades de clientes en diferentes zonas.

¿Puede describir brevemente cuáles son los servicios que la compañía presta a los propietarios de estaciones de servicios?

En nuestros inicios el grueso de nuestra actividad era la limpieza de los depósitos, pero hoy en día prestamos un amplio abanico de servicios encaminados tanto a la instalación como al mantenimiento y optimización de los tanques de almacenamiento descritos.

Las diversas normativas han dado una gran relevancia a la ejecución de pruebas de estanquidad para descartar fugas (en ese sentido, las técnicas existentes hace veinte años han dado un giro importante, llegando a equipos a detectar umbrales de fugas realmente exigentes, los famosos 100 mL/hora), reparamos depósitos con arreglo a las normas UNE correspondientes, conversión de los mismos de simple a doble pared (algo que en poco tiempo será obligatorio; de hecho en algunas comunidades autónomas ya lo es). Además, acabamos de presentar una nueva técnica para la calibración de depósitos y, por tanto, optimizar los resultados obtenidos de la medición con sondas de nivel u otros métodos. Asimismo, somos también instaladores autorizados, lo cual nos permite desde sustituir equipos dañados, a la construcción de un gasocentro o una estación de servicio. Somos también gestores y transportistas autorizados de residuos hidrocarburados, con flota de vehículos aspiradores y planta de transferencia propia, por lo que realizamos limpiezas industriales y limpieza de separadores de hidrocarburos, foso de lavado… En definitiva, tratamos de dar una respuesta integral a las necesidades del sector.

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“No damos nada por sentado. Observamos lo que pide el sector y vemos cuáles son las necesidades en nuestras propias estaciones de servicio”, asegura el administrador solidario de Geslimes.

¿Cuál era entonces la principal actividad de la empresa y qué productos y servicios ha ido incorporando en estos casi 20 de experiencia en el sector de los hidrocarburos?

Al principio los servicios que ofrecíamos se basaban en la limpieza de depósitos como actividad principal. Entonces las pruebas de estanqueidad se hacían con un manómetro y a presión. Por aquel entonces vimos la necesidad de homologar un método de reparación de depósitos según el informe UNE 53991.

En el año 2010 desarrollamos nuestros sistemas de detección de fugas para tanques con producto y en 2011 lo ampliamos a tanques vacíos, limpios y desgasificados. Esto contribuyó a dar un salto cualitativo para pasar a operar en un mercado nacional (hasta entonces era casi en exclusiva regional o como mucho en provincias limítrofes), con pruebas mucho más fiables. Desde entonces hemos estado atentos a las novedades del sector, homologando un procedimiento de conversión de tanques de simple a doble pared, según informe UNE 62422. El reto que nos planteamos es no dar nada por sentado, observar lo que pide el sector, ver nuestras necesidades como usuario en nuestras propias instalaciones. Es nuestra doble vertiente como prestadores de servicios y usuarios la que nos permite detectar necesidades del sector, tal como una correcta calibración de los tanques para optimizar las mediciones obtenidas por las sondas de nivel u otros métodos.

Además, somos instaladores autorizados. Inicialmente instalábamos algún tanque pequeño, para pasar a ejecutar instalaciones de mayor envergadura y en la actualidad acometemos ya obras de más relevancia como pueden ser gasocentros y estaciones de servicio, incluyendo la obra civil, proyectos, etc.

¿Cómo se ha ido modificando la técnica y la tecnología que Geslimes aplica en sus actividades en estos años? ¿Qué tareas han perdido peso con el paso de los años y cuáles lo han ganado?

Éste es un sector dinámico que va cambiando día a día, tanto desde el punto de vista tecnológico como normativo. Estamos sometidos a cambios constantes, por lo que ya no sirve tener una buena idea e intentar vivir de ella. Para mantenerse en el sector y crecer, hay que estar atento a esas novedades, e incluso adelantarse a las necesidades que el sector va a tener en el futuro.

Hemos visto en estos últimos años, por poner un ejemplo, que las pruebas de estanquidad que hace veinte años se hacían a tanques vacíos se realizan ahora en muchos casos en tanques con producto, sin necesidad de limpiar, pues si bien su validez es por un año, causan menores tiempos de parada y menores molestias a la propiedad. Actualmente todos los depósitos nuevos que se instalan son de doble pared o bien se están transformando los existentes, lo que hace que, en unos años, las pruebas, tal como las conocemos hoy, cambiarán. Sin embargo, hay un gran campo en adaptar todas las instalaciones convirtiendo sus tanques a doble pared, en la optimización de los sistemas de detección de fugas automáticos, etc.

Estoy hablando del subsuelo de las estaciones de servicio. Pero si nos fijamos en cómo ha cambiado el sector en el plano tecnológico en su relación con el usuario, vemos que la tecnología existente a día de hoy sería, hace veinte años, casi ciencia ficción. Y cada día hay aplicaciones nuevas que favorecen el uso y disfrute del acto de repostar combustible, lo que se extiende también a la seguridad de las instalaciones, que se ha incrementado notablemente.

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“Para mantenerse en el sector y crecer hay que estar atento a esas novedades, e incluso adelantarse a las necesidades que el sector va a tener en el futuro”, declara Flórez.

¿Quién está al frente de la empresa? ¿Cuál es su cargo y formación académica? ¿Cuál es la experiencia que atesora en el sector de los hidrocarburos?

Nuestra empresa, Flórez Cosmen Grupo, en la que se incluye Geslimes, es una pequeña empresa familiar que va ya por la tercera generación, puesto que la fundó nuestro abuelo allá por el año 1924. A veces bromeamos diciendo que puso una gasolinera en aquel año, en un pequeño pueblo de Asturias llamado Cangas del Narcea, cuando no había coches, pero es ese espíritu innovador el que aún perdura en nosotros.

Tenemos una línea asentada, que opera bajo el nombre de Flórez Cosmen, con unos negocios, digamos, clásicos, como son estación de servicio, gasocentros, talleres de neumáticos y de mecánica y, por otro, Geslimes, que nació para satisfacer las propias necesidades que nos iban surgiendo y al final se convirtió en un medio con el cual canalizar nuestras inquietudes, lanzar nuevos productos y servicios y, en definitiva, innovar.

Funcionamos con un Comité de Dirección, integrado por dos administradores, mi hermana Carmen y yo, por un lado, y Jose Manuel Rúa, como director de operaciones. Es en el seno de este comité donde tomamos las decisiones estratégicas.

En el día a día de Geslimes soy quien está al frente de las operaciones. Soy doctor en Bioquímica por la Universidad de Londres, algo que a priori puede chocar, porque el campo profesional en el que Geslimes desarrolla su actividad está bastante alejado. De hecho, no fue hasta 2007 cuando me uní al proyecto iniciado en 1999 por Carmen y por Jose Manuel Rúa, ya que hasta entonces estaba trabajando en proyectos de síntesis química para la industria farmacéutica. Sin embargo, esa posibilidad de darle un sesgo tecnológico e innovador a un negocio tradicional me atrajo tanto que el cambio profesional ha sido realmente enriquecedor.

La mayor satisfacción que produce este trabajo es cuando, tras realizar una labor de mantenimiento en una estación de servicio, en la que se está una o dos semanas conviviendo con la gente de allí, causándoles una incomodidad (lo cual es inevitable), se gana, además de un cliente, un amigo. No hay mayor satisfacción que esa.

¿Cuántos profesionales desarrollan su actividad en Geslimes? ¿Cuál es su formación? ¿Con qué medios técnicos cuenta la compañía? ¿Cuál es el ámbito geográfico de actuación de la compañía?

Actualmente desarrollamos nuestra labor en Geslimes doce profesionales, con una variada formación. Mi hermana Carmen es licenciada en Dirección y Administración de Empresas, y lleva desarrollando su labor profesional en el seno del grupo desde el año 1997.

Nuestro director de operaciones, Jose Manuel Rúa, lleva vinculado a la firma desde hace 30 años, por lo que decimos -sin miedo a equivocarnos- que es un gran conocedor del mundo del tanque y las estaciones de servicio. Y más aún, de su evolución, puesto que desarrolló una encomiable labor al frente de las estaciones de servicio del grupo en aquellos tiempos remotos que antes comentábamos en los que la tecnología al servicio del usuario era bien diferente a lo que ahora percibimos como habitual.

El resto del equipo lo compone personal administrativo y de atención telefónica, departamento comercial, departamento técnico y personal de campo, con amplia experiencia y conocimiento del sector, pues la mayoría llevan muchos años trabajando con nosotros.

Contamos con diversos vehículos de intervención ligera, talleres móviles, vehículos “aspirafangos” para realizar las limpiezas y gestión de residuos, tales como lodos de separador y lodos de fosos de lavadero… Incluso contamos con una planta de transferencia de residuos como paso previo al envío al gestor final. Nuestra sede está ubicada en Asturias, y desde allí prestamos nuestros servicios en la totalidad del territorio nacional.

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En la imagen, de izquierda a derecha, Carmen y José Flórez, administradores de Geslimes; Manuel González, responsable del departamento comercial de la compañía asturiana, y José Manuel Rúa, director de operaciones de Geslimes, en el stand de la compañía en Motortec AM 2017.

Desde su punto de vista, y teniendo en cuenta su formación y experiencia, ¿cuál es el nivel medio de las estaciones de servicios españolas desde el punto de vista de la seguridad y el respeto de la normativa ambiental? ¿Qué factores determinan esos cumplimientos?

Pienso que las estaciones de servicio actuales son seguras y escrupulosas en el cumplimiento de la normativa ambiental. Nosotros nos criamos en una estación de servicio antigua y el aspecto que presenta una gasolinera actual no tiene nada que ver con el que tenían hace cuarenta años. No es sólo que tecnológicamente se haya avanzado mucho en soluciones que las hacen más seguras o la vigilancia de las autoridades en materia medioambiental; un factor determinante a mi juicio es que también ha cambiado la mentalidad de la sociedad en su visión de que a la preservación del medioambiente debemos contribuir todos, una visión compartida por el sector y por la que lucha día a día.

Las petroleras van un poco por delante en el sentido que tienen más recursos y, por tanto, pueden adelantarse e implantar las últimas novedades tecnológicas, pero a largo plazo no se observa mucha diferencia entre unas y otras porque todas buscan la mayor seguridad en sus instalaciones y procesos. Y de igual manera, desde las administraciones públicas se está haciendo un gran trabajo para aunar criterios y avanzar juntos en la consecución de los objetivos comunes.

Desde el punto de vista de la seguridad y el cuidado del entorno, ¿cuál es su opinión acerca de las gasolineras desatendidas?

Un hecho relevante a mi juicio es que las estaciones de servicio desatendidas han de cumplir para su aprobación todos los reglamentos de seguridad industrial exactamente en los mismos términos que las estaciones de servicio convencionales. En los casos en los que no sea así, la administración no les puede dar de paso. Por tanto, a priori se trata de instalaciones seguras desde el punto de vista de su instalación. Otra cosa es cómo se lleve a cabo la explotación de las mismas, los actos vandálicos que se puedan producir, el hecho de que no exista personal de control ante emergencias, el tema de los consumidores, especialmente los discapacitados…debates que están la calle y que generan controversia. Imagino que poco a poco las posturas irán convergiendo hasta alcanzar soluciones satisfactorias, como ya ocurre en otros países de nuestro entorno.

¿Qué ventajas aporta el chequeo acústico para detectar fugas en depósitos de carburantes frente a otros métodos?

La primera y fundamental es que los umbrales de fuga que se están detectando actualmente, 100 mL/hora (en algunos de nuestros equipos, en la parte del tanque con producto serían aún menores), son las fugas más pequeñas que son detectables hoy en día a nivel mundial. En la mayor parte de los países los equipos comerciales están en umbrales de fuga de 0,1 galones/hora, lo que representa fugas casi cuatro veces mayores. El hecho de que un laboratorio independiente certifique que esto es así, y que periódicamente compruebe el correcto funcionamiento de los equipos, es también un valor añadido para el propietario del tanque, que será finalmente responsable en el caso de que se produzca contaminación. Y lo más relevante es que el precio para el cliente es más barato que hace unos años, cuando las pruebas se hacían con un simple manómetro.

Además, para la ejecución de las pruebas no se somete al tanque a presión, sino a una pequeña depresión. Esto tiene dos ventajas: por un lado, la seguridad es mucho mayor para el personal responsable de la ejecución de las pruebas; por otro, la depresión a la que se somete al depósito es realmente pequeña, por lo que sufre menos y, por tanto, no suele haber roturas producidas accidentalmente durante el proceso de prueba, como antiguamente podía ocurrir.

Un hito relevante para nuestra empresa se produjo cuando se empezó a exigir la realización de pruebas de estanquidad a depósitos de combustibles con métodos verificados según el informe UNE 53968, que aseguraran que podrían detectar umbrales de fuga de hasta 100 mL/hora. En aquellos tiempos (estamos hablando del año 2008) yo acababa de llegar a este mundo, sólo pocas empresas ofrecían el servicio y las máquinas estaban comercialmente disponibles.

Teníamos dos opciones: esperar a ver si alguien comercializaba un equipo (como es el caso a día de hoy, aunque pasaron años) o liarnos la manta a la cabeza y tratar de desarrollar nuestros propios equipos. Y fue lo que hicimos (para lo que contamos con unas ayudas tecnológicas a través de Ficyt, que depende del Gobierno de Asturias, y sin cuya colaboración probablemente no habríamos llegado tan lejos), llegando a conseguir la ansiada homologación, lo que nos ha permitido seguir trabajando y creciendo, siendo conocidos en toda la geografía nacional. Este ejemplo ilustra nuestra idea de lo que es una empresa inquieta: las dificultades, por grandes que sean (o parezcan) se pueden solventar y más allá hay, sin duda, una oportunidad de negocio.

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La compañía también ejerce como gestor y transportista autorizados de residuos hidrocarburados y cuenta con una flota de vehículos aspiradores, así como una planta de transferencia propia.

El hecho de que la ITC-04 no haya sido aún aprobada, ¿ha empeorado la calidad de las estaciones de servicios españolas? ¿Considera que la instrucción técnica se aprobará ya obsoleta, teniendo en cuenta los avances que se han producido desde su redacción?

No creo que la calidad de las estaciones de servicio españolas haya empeorado, aunque es necesario que la norma que finalmente se apruebe recoja todos los avances tecnológicos que se han venido incorporando en los últimos años en el sector, sin comprometer, no obstante, la seguridad de las estaciones de servicio. En ese sentido, se necesitará un amplio consenso de todos los sectores implicados, incorporando los avances tecnológicos disponibles, para conseguir una norma que realmente mejore la actual y refleje la realidad del sector. Pero insisto en que la seguridad de las instalaciones ha de ser un requisito primordial de la norma que finalmente se apruebe, por lo que todo lo que incluya la norma en este sentido ha de mejorar lo actualmente existente.

Desde su punto de vista, ¿cuáles son los avances más destacados de la norma y cuáles son sus lagunas?

Desde luego es necesario una norma, después de casi veinte años, que recoja los avances tecnológicos que se han desarrollado a lo largo de estos años, otra cosa sería dar la espalda a la realidad.

Sin embargo, esto no debería estar reñido con la seguridad de las instalaciones. Considero que si la aprobación de la norma se ha dilatado tanto ha sido por la controversia surgida en torno a la seguridad. Creo que la nueva norma ha de recoger sistemas de detección de fugas que permitan llegar a los umbrales que a día de hoy se han conseguido en España, ya que ir a los umbrales anteriormente existentes significaría un retroceso.

El espíritu de la norma es incorporar las mejores técnicas disponibles para prevenir o reducir el impacto de la contaminación de los suelos, pero se generó un debate confrontando sistemas de monitorización continua frente a los sistemas itinerantes con umbrales de detección más precisos, y no se llegó a acordar soluciones de consenso, lo que a mi juicio está dilatando tanto los tiempos.

Obviamente, la norma recoge también cambios más ambiciosos a largo plazo, como la transformación de tanques y tuberías de impulsión a doble pared, de forma que se detecte la rotura antes de que se produzca contaminación. La norma debe incorporar cuantos avances permitan la monitorización y la subsanación de deficiencias evitando vertidos, incluyendo también aspectos específicos para las estaciones de servicio desatendidas, de modo que sea exigible que éstas cumplan todas las normativas de seguridad industrial para proceder a su aprobación.

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El administrador solidario de Geslimes, cargo que comparte con Carmen Flórez, subraya que “una buena calibración inicial es un paso fundamental a la hora de instalar una sonda”.

¿Puede detallarnos en qué consiste el acuerdo alcanzado entre Geslimes y CT3 Ingeniería en materia de inspección de tanques de gasolineras?

Durante mucho tiempo, una obsesión constante fue conocer la cantidad total de producto almacenado dentro de los depósitos. Como insiste habitualmente nuestro director de operaciones, Jose Manuel Rúa, si contamos hasta la última chocolatina de la tienda, ¿cómo podemos vivir sin conocer la cantidad exacta de combustible que nos descargan en nuestros tanques?

Cuando pasamos de las clásicas calas a las sondas, pensamos que todo el camino estaba hecho, pero constatamos que las medidas que obteníamos eran groseras. Las sondas miden la altura de producto en el tanque y lo convierten a litros, para lo que hay que calibrarlas previamente. El fallo es que las tablas de calibración que se usan son las que da el fabricante, pero estas difieren en muchos casos de la situación real de un depósito in situ, donde hay inclinaciones, deformaciones, incluso cambios en la geometría, especialmente cuando un tanque se reviste o se transforma a doble pared…esto nunca se tienen en cuenta, por lo que los resultados obtenidos son claramente mejorables. Recuerdo explicarle esto a algún cliente cuando le instalamos las sondas y éste responderme airadamente que si había pagado un dinero importante por ellas exigía que los resultados que obtuviera fueran óptimos. ¿Quiere esto decir que los sistemas de sondas no son adecuados? En absoluto, todo lo contrario, pero si los datos que introducimos no son correctos, las mediciones van a ser poco fiables, como es obvio.

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La firma asturiana ha actualizado su oferta de productos y servicios a las estacoines de servicio gracias, entre otros motivos, al hecho de que posee varios puntos de venta al público de carburantes.

Nuevamente, decidimos prestarle atención a este aspecto. En primer lugar, para tratar de cubrir nuestras propias necesidades, pero luego vimos que otros profesionales del sector tenían el mismo problema. Así pues, nos pusimos manos a la obra, empezando por el principio, viendo lo que había en el mercado para tratar de poner solución. Pero vimos con desazón que la tecnología existente no nos proporcionaba los valores que nosotros esperábamos o considerábamos razonables.

Llegados a este punto, contactamos con CT3 Ingeniería, que cuenta con un sistema de calibración que estaba siendo usado con éxito en refinerías, grandes depósitos aéreos, plantas nucleares. Nos comentaron que era muy preciso y fiable y que incluso lo utilizaban para poder realizar planos cuando la instalación en cuestión no los tenía porque se habían extraviado. Les transmitimos la necesidad que nosotros habíamos detectado y nos pusimos a trabajar en común adaptando el procedimiento a las necesidades concretas de las instalaciones en las que nosotros desarrollamos nuestra labor diaria. No fue fácil, nos llevó casi año y medio ir probando y refinando la técnica en nuestros propios tanques. Pero al final hemos conseguido tablas de calibración milímetro a milímetro que sí son fiables.

Con el procedimiento ya bien definido decidimos presentar en sociedad nuestra técnica en Motortec y nuestra sorpresa fue que muchos usuarios nos comentaron que tenían el mismo problema y que les gustaría probarlo para obtener mediadas correctas con sus sondas. Pero no solo ellos. Instaladores, mantenedores, suministradores de equipos y componentes, incluso operadoras…todos ven una inexcusable necesidad en este ámbito y han mostrado un interés grande. Así que en éstas estamos.

Es cierto que los métodos de conciliación estadística de inventario (CEI) recalibran las sondas y los niveles que al final se obtienen son muy aceptables. Pero seguimos insistiendo en que una buena calibración inicial es un paso fundamental a la hora de instalar una sonda. No solo eso: en muchas instalaciones, tales como gasocentros, consumos propios, etcétera, es difícil implantar un sistema de conciliación estadística y nuestro método se revela como una magnífica herramienta para conseguir medidas aceptables. De hecho, en el borrador de la MI IP04 que antes comentamos, cita expresamente que para la instalación de las sondas como sistema de detección de fugas, el tanque ha de estar debidamente calibrado.

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