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Grupo Torres y Cardiles Oil Company esperan producir un millón de toneladas en un par de años

La revolución del sistema Kurata en la obtención de biocarburantes

Ricard Arís25/03/2011

25 de marzo de 2011

’Revolucionario’ no es un adjetivo que se suela escuchar en las presentaciones y ruedas de prensa relacionadas con energías renovables. Son más habituales ‘sostenible’, ‘limpio’, ‘reciclable’ o incluso ‘eficiente’. Pero el sistema Kurata, proceso que se lleva a cabo en la planta que Cardiles Oil Company ha montado en Cañete de las Torres (cerca de Córdoba), va a suponer, según sus promotores, un avance ‘revolucionario’ en la obtención de biocarburantes a partir de residuos.

Cañete de las Torres es un pequeño pueblo de la campiña cordobesa que tenido la fortuna de acoger la primera planta industrial en la que se utilizará el sistema Kurata. Este sistema es capaz de producir biocombustibles a partir de residuos con contenido en carbono e hidrógeno. A través de él se obtiene gasolina, queroseno y gasoil, utilizando como base materias primas como la biomasa residual, aceites industriales usados, el llamado bunker C, plásticos y otras materias ricas en carbono e hidrógeno. Esta planta además, es la primera en el mundo en utilizar este sistema y la primera planta comercial de biocarburantes de segunda generación que se construye en España.

El sistema Kurata está desarrollado por un grupo de empresas todas ellas pertenecientes, de manera mayoritaria al Grupo Torres, representados por Juan Torres, presidente de la sociedad matriz. Dicha Sociedad es propietaria de los derechos de distribución en exclusiva del sistema Kurata en Europa y América desde que se descubrió la innovación en Japón, de la mano del Instituto Kurata, hasta que se ha hecho realidad por primera vez, gracias a la primera planta en Córdoba. El Grupo Torres ha invertido más de 60 millones de euros en este sistema y 14 millones de euros en la planta de Cañete de las Torres.

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La planta que Cardiles Oil Company ha instalado en Cañete de las Torres.

La visión y el empeño de un hombre

Todo este proyecto surgió hace cuatro años de la mano del hijo de Juan Torres, Julio Torres, quien descubrió en México este sistema, como decíamos antes, ‘revolucionario’ y decidió ir a visitar a Japón al instituto Kurata, junto con dos ingenieros y un químico. Tras 40 viajes al país nipón, Julio Torres consiguió la confianza del Instituto Kurata para seguir avanzando en su proyecto, que ha llevado a la instalación de la planta de Cañete, cuatro años después del primer viaje.

La planta recién inaugurada, como afirmaba el propio Julio Torres, “será capaz de transformar orujillo, que es el residuo del aceite de oliva o de la aceituna, en biocarburante sintético de segunda generación, con una inversión de 14 millones de euros y una producción de 10.000 toneladas al año. De esta forma seremos capaces de convertir un problema en una ventaja”.

El pasado viernes 18 de marzo la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar inauguró la planta de Cañete de las Torres en un acto institucional donde señaló que “esta Planta de Cañete de las Torres es un ejemplo para todo el mundo de utilización responsable y sostenible de los biocarburantes. Creará sinergias con otros sectores como la agricultura, el transporte o los servicios auxiliares, contribuyendo al desarrollo económico y a la creación de empleo en este territorio”.

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De izquierda a derecha, Julio Torres, el alcalde de Cañete de las Torres Diego Hita y Juan Torres, durante la rueda de prensa.

En este mismo sentido, Juan Torres, presidente y portavoz del Proyecto Kurata, ha querido resaltar sobre futuros proyectos que “para testimoniar nuestra decisión de continuar la larga andadura que aquí comenzamos les anticipamos que en el Otoño de este año entrará en funcionamiento en Barajas de Melo, Cuenca, la segunda planta, que tratará plásticos. A mediados del año próximo, en Almería, una tercera planta convertirá en biocarburantes los residuos vegetales, y ambas plantas serán de triple capacidad que la actual. Por otro lado, esta planta será ampliada hasta cuadruplicar su capacidad y, en el año próximo, en Ecuador y Florida comenzarán a funcionar otras plantas para el tratamiento de residuos del petróleo y plásticos”.

La planta de Cañete de las Torres se ha construido en siete meses y ha supuesto una inversión total de 14 millones de euros. Ha sido financiada con fondos de Cardiles Oil Company S.L., contando con las ayudas de la Agencia Andaluza de la Energía (1.400.000 euros a fondo perdido) y el Ministerio de Industria (1.069.000 euros de préstamo a 10 años). Además, se está esperando respuesta de la delegación de Incentivos Económicos Regionales, que podrían suponer otra ayuda de 2,6 millones de euros, habiendo ostentado la condición de elegibilidad del proyecto y esperando que en el Consejo Rector de junio confirmen la última ayuda. Además se espera que la planta industrial cuadriplique la producción en un futuro con la adquisición de 3 hectáreas. Por el momento se han creado ya 14 puestos de trabajo se espera que con la ampliación se aumente este número. 

El sistema Kurata es capaz de transformar residuos de carbono e hidrógeno en carburantes para vehículos

Eco-Diesel, no Bio-Diesel

Puede parecer un matiz un tanto absurdo, pero la diferencia es importante. Lo que conocemos como biodiésel es el tipo de combustible etil-metílico que debe ser mezclado con un 15% de diésel tradicional para poder ser utilizado en vehículos, mientras que el eco-diésel, el que fabrican en Cañete de las Torres, es el fabricado mediante el sistema Kurata y que no necesita mezcla alguna porque puede utilizarse directamente en los depósitos de nuestros vehículos.

Julio Torres afirmaba a este respecto que “somos ‘bio’ porque procedemos del mundo vegetal, pero como procedemos de origen distinto, somos ‘ecodiésel’, para diferenciarnos de la etiqueta de ‘biodiésel’ que no es un carburante per se”. Pero la etiqueta ‘bio’ puede resultar también beneficiosa, porque como comentaba el propio Julio Torres, “la segunda planta, que estamos construyendo en Almería para el reciclaje de plásticos, teóricamente no es ‘bio’ porque la materia prima no proviene del mundo animal y vegetal, pero estamos intentando conseguir la denominación bio porque procedemos del desecho. Convertimos un plástico usado que ya ha consumido su vida útil, que puede resultar un problema medioambiental, en gasolina, por lo que entendemos que es más bio que el que ya se denomina así”.

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Julio Torres, junto al catalizador Kurata en la planta de Cañete de las Torres.

El proceso es complejo, pero Torres nos lo resumió afirmando que “la materia prima se coloca en un pirogasificador para gasificarla calentándola a 400 grados. Una vez gasificada, se introduce en el catalizador del sistema Kurata, que lo convierte en carburante”. En cuanto al rendimiento de los residuos utilizados para la fabricación de eco-carburante, los más eficientes son los aceites industriales o vegetales, los derivados del petróleo como los neumáticos, consiguen más de un 90% de rendimiento, mientras que la biomasa, como pueden ser los orujillos que se reciclan en Cañete de las Torres, solamente un 30%, aunque “estamos trabajando ya en mejorar estos rendimientos”, comentaba Torres.

En cuanto a las perspectivas de futuro, Torres explicó que “en un par de años esperamos producir un millón de toneladas, este año vamos a terminar con 40.000 toneladas, el año que viene tenemos otras 200.000 toneladas en marcha y todo parece indicar que, siendo razonablemente optimistas, podremos llegar al millón. En ese punto, los grandes actores (del sector de los combustibles fósiles) se sentarán en la mesa con nosotros”.

Sin subvenciones

Otro de los temas destacados por Torres en su conversación con los periodistas a lo alto de la planta de Cañete de las Torres fue el de las subvenciones. Explicó que “no necesitamos subvenciones porque esto es un negocio per se, pero las hemos pedido porque queremos conseguir entrar en el mercado de la forma más rápida posible”. Por tanto, explicaba “no las necesitamos para sobrevivir, como sí ocurre con algunas energías renovables, sino para conseguir avanzar más rápido en el menor tiempo posible”.

En cuanto a los márgenes de beneficios, estos se sitúan en unos 200 euros de beneficio por tonelada. En este sentido, Torres opinó que “es un buen negocio porque hay mucha materia prima en el mundo que es un problema, que son los desechos, que no se sabe qué hacer con ella”. Contando con la gran necesidad de energía que hay en estos momentos, Torres pidió a las administraciones que “nos ayuden, no tanto financieramente, sino para colocar y valorar adecuadamente nuestro producto y para conseguir que, como han hecho con el biodiésel, que está exento de impuestos de hidrocarburos, lo hagan también con nosotros”. Según sus cálculos, con las 10.000 toneladas al año que producirán, podrían dar suministro a 40.000 vehículos, aunque con la ampliación que se realizará a la planta podrían llegar a 80.000.

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El catalizador del sistema Kurata es capaz de transformar residuos en carburantes.

En cuanto a los aspectos medioambientales, es un carburante “ecológicamente eficiente ya que reduce unas 50 veces las emisiones de CO2, por el sistema Kurata que en sí ya es eficiente, y por estar tratando una materia prima que ya ha contaminado la primera vez que fue utilizado, eso significa una reducción del 80% de las emisiones de CO2”. El proceso supone un 5% de residuos de carbón, que se está planeando reutilizarlo, con un tratamiento previo, como abono para el campo. “Este carbón —comentaba Torres— no es contaminante, pero de todas formas hay gestores de residuos que se lo llevarán hasta que no podamos reciclarlo”.

Pero ¿cuándo podremos tener en las gasolineras surtidores de eco-diésel? Buena pregunta. Julio Torres espera que “con un poco de suerte, dentro de un año, pero debemos pasar por una gran gasolinera como por ejemplo Repsol, Shell o Petrobras, para poder contar con el eco-diésel en sus surtidores”. De momento hay un proyecto para montar una gama ecológica en gasolineras de Costa Rica. Ahora sólo falta esperar para ver la denominación eco-diésel en las gasolineras de todo el mundo.