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El uso eficiente de la biomasa sólida y los gases renovables para energía en España

Javier Díaz González. Presidente de la Asociación Española de la Biomasa (Avebiom)

18/05/2022
La biomasa sólida y los gases renovables son un apoyo clave para que España consolide su transición energética hacia un modelo descarbonizado y más eficiente en los sectores productivos, en el transporte y en la climatización de los edificios.
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Estas dos formas de obtener energía garantizan tres ventajas incuestionables: son locales, gestionables y muy abundantes. Vemos cómo se desarrollan tecnologías cada vez más sofisticadas y eficientes que superan y sustituyen a las anteriores, pero creo que no dejaremos nunca de utilizar la energía procedente de la materia orgánica que nos rodea. Es inevitable: siempre necesitaremos producir alimentos, muebles de madera o evitar incendios forestales y estas actividades generan subproductos y residuos de los que hay que deshacerse. Y no veo manera mejor que a través de su valorización dentro de un concepto de bioeconomía y circularidad donde la generación de energía es un indiscutible puntal.
La situación de crisis energética mundial como la que estamos atravesando (similar a la ocurrida en los años 70 del siglo pasado y que bien podría repetirse en el futuro) debería demostrar aún más si cabe la necesidad, y oportunidad, de aprovechar nuestros recursos para aumentar la soberanía energética del país.
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Astillas para uso térmico.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) prevé para 2030 un aumento en el consumo anual de energía con biomasa sólida respecto de 2020, de algo más de 3.000 ktep en tres nichos clave para la descarbonización de la economía: generación eléctrica, calor renovable en industria, servicios y edificación, y producción de biocarburantes avanzados, a partir de la biomasa sólida, reduciendo el consumo de grano para biocarburantes. Un buen objetivo, sin duda, pero que parece mejorable teniendo en cuenta el potencial de un país agrícola como el nuestro y donde la superficie forestal y el volumen de masas aprovechables o que precisan tratamiento está creciendo.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), en su estudio de 2011 en el que basó su planificación energética 2011-2020, y que sigue siendo la referencia para el periodo actual, considera que España podría obtener más de 10.000 ktep de energía a partir de los subproductos que se generan en la actualidad en los sectores forestal y agrícola y que podría añadir otros miles de ktep si se dedicaran terrenos sin uso agrícola a cultivos -herbáceos y leñosos- específicos para energía. En total, España podría movilizar 30 millones de toneladas de subproductos agrícolas y forestales ya disponibles y podría producir otros 38 millones de toneladas adicionales gracias a cultivos energéticos.

El potencial es enorme y, si se tiene en cuenta factores de accesibilidad al recurso, desde Avebiom hemos encontrado fuentes que apuntan que la disponibilidad de los mismos es menor, pero, aun así, enorme: disponemos de alrededor de 20 millones de toneladas cada año de biomasa agrícola y forestal, muy accesibles, que podrían desplazar el consumo de combustibles fósiles equivalentes a 7.000 ktep.

En cuanto al sector de los gases renovables, por fin está tomando el impulso que necesita para sustituir al contaminante gas natural, generador de gravísimos conflictos internacionales. La Comisión Europea desea que esto sea así antes de 2050 y España puede convertirse en un gigante en este campo por la ingente cantidad de residuos ganaderos y agroindustriales que origina cada año y gracias a las tecnologías disponibles que permiten la inyección de biometano en las redes de gas fósil existentes o el aprovechamiento de gases para autoconsumo en instalaciones industriales, en las propias granjas o en combinación con la biomasa sólida en redes de calor.
La recién aprobada Hoja de Ruta del Biogás espera que España supere los 10 TWh (equivalente a más de 650 ktep) de energía producida en 2030. Esto supone una tasa de incremento sin precedentes, ya que implica un crecimiento del sector y volumen de negocio en un factor de 4 desde la actualidad hasta dicha fecha.
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Combustión de biomasa.

Cómo puede contribuir la biomasa a que España logre sus objetivos de eficiencia energética en 2030 y 2050

En la actualidad, el 85% de la calefacción renovable en Europa proviene de sistemas alimentados con biomasa. En España, el sector mueve más de 3.000 millones de euros al año. El año 2021 finalizó con más de 14.000 MW instalados de calor con biomasa, que están evitando la emisión de alrededor de 5 millones de toneladas de CO2, equivalentes a retirar de la circulación más de 3 millones de turismos.

Con el estímulo de una sociedad cada vez más concienciada por el cambio climático y la aprobación de normativas cada vez más exigentes en materia de eficiencia y emisiones en el sector energético, la bioenergía se va a consolidar como una fuente de energía renovable clave y reconocida para la transición energética en todos los estados miembros de la UE.

Eso sí, para ello es necesario que los equipos sigan las líneas de coherencia con las políticas de sostenibilidad, eficiencia energética o de calidad de aire. En ese sentido, mayor eficiencia no solo es sinónimo de un mejor aprovechamiento de la biomasa, sino de unas menores emisiones y con ello una menor huella de carbono y ambiental. Este aspecto, aún con margen de mejora, está más avanzado para equipamientos industriales e instalaciones de tamaño mayor a 1 MW, que poseen mayor capacidad de operación y control, siendo además objeto de inspección en cuanto a sus emisiones.

En el ámbito doméstico y del sector servicios, que suponen más del 60% del consumo de calor renovable con biomasa en España, también hay avances. Ya están en vigor desde enero de 2020 y enero de 2022 los reglamentos de ecodiseño para comercializar calderas (de menos de 500 kW) y estufas (de potencia inferior a 50 kW) de combustibles sólidos (reglamentos (UE) 2015/1189 y (UE) 2015/1185 respectivamente). Estos reglamentos establecen los límites mínimos de eficiencia y los límites máximos de emisiones para dichos equipos, y por tanto están traccionando el sector para incorporar mejoras tecnológicas y posicionando en el mercado a las marcas que muestran capacidad de evolución y mejora en sus equipos.

En España cuenta con fabricantes punteros con calderas de condensación de biomasa que logran rendimientos superiores al 100% y que implementan continuamente nuevos sistemas optimizados como distribuciones de aire inteligentes, quemadores móviles, sistemas activos de limpieza de parrilla o de recirculación de gases.

La eficiencia energética en el día a día requiere que el usuario maneje y mantenga adecuadamente sus equipos. Los equipos modernos y eficientes por sí mismos no garantizan alcanzar altas cuotas de eficiencia. De igual forma que entendemos que un coche Euro6 es eficiente y genera bajas emisiones siempre y cuando esté bien mantenido y se utilicen los combustibles certificados de las gasolineras, los equipos de biomasa que cumplen con ecodiseño serán eficientes en su vida útil si el usuario realiza un buen mantenimiento y utiliza el combustible adecuado.

Por este motivo, es clave que el usuario utilice biomasa de calidad, una vía en la que AVEBIOM ya trabaja desde hace más de 10 años con la gestión de los sellos ENplus® y BIOmasud® y que, como muestran los recientes decretos para instalaciones en energías renovables, el propio gobierno está solicitando como condición para acceder a subvenciones e incentivos.

Una opción especialmente interesante para incrementar la eficiencia energética son las redes de calor, o de calor y frío. Estas redes permiten incluir equipos de mayor potencia y una gestión y operación realizadas expresamente por una empresa especializada. El crecimiento de las redes de calor con biomasa en España es, de hecho, muy notable, habiéndose multiplicado la potencia instalada por siete de entre 2010 y 2020. Existen redes muy variadas, desde pequeñas redes de cientos de kilowatios, a redes de más de 25 MW.

La eficiencia va más allá de las instalaciones, tecnologías y combustible. El control avanzado es una clave para la mejora, así como las instalaciones plenamente monitorizadas y telecomandadas. Ahora bien, ello implica una ingente recopilación de datos, que, en el caso de una empresa encargada de decenas o cientos de instalaciones o de una compleja red de calor, pueden ser difíciles de gestionar. En este asunto, la digitalización va a jugar un indudable papel como habilitadora en la transición hacia una bioenergía 4.0. Y no sólo en instalaciones industriales, sino en pequeñas instalaciones. Varias empresas de servicios energéticos e instaladores están implementando controles avanzados que incluyen mayor sensorización, aplicando internet de las cosas para la gestión de la big-data y algoritmos avanzados para apoyar la automatización, control y toma de decisiones.

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