El conseller Castells propone un “gran acuerdo de país en materia energética dejando las posiciones extremas a un lado”

Es necesario un pacto de estado para la energía y debe ser ya

Esther Güell11/01/2010
Ésta es una de las principales conclusiones que se pueden extraer de la jornada ‘El futuro de la energía en Cataluña’ y en la cual los ponentes hablaron sin tapujos de qué deben hacer Cataluña, España y Europa para desarrollar una nueva política energética global, eficiente y a largo plazo. Críticos con las políticas a corto plazo y electoralistas pero también con la escasa reacción de la sociedad respecto a los cambios necesarios, los participantes supusieron un halo de aire fresco entre tanto discurso sin fondo al que estamos acostumbrados.
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El conseller Antoni Castells y el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, dieron el pistoletazo de salida a la jornada.

Dicha jornada, presidida por Miquel Valls, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, se celebró el pasado 4 de diciembre de 2009 en la Casa Llotja de Mar, en Barcelona, y sirvió también de escenario para presentar la revisión del ‘Plan de la Energía’ de la Generalitat, que prevé un ahorro de 10.786 millones de euros en la factura energética de Cataluña hasta 2015. En ella participaron el conseller de Economia i Finances de la Generalitat de Catalunya, Antoni Castells, el catedrático por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y presidente del Grupo de Expertos en Energía, Manel Castells, además de Ferran Tarradellas, portavoz del comisario europeo en energía y Agustí Maure, director general de Energia i Mines de la Generalitat. Asimismo, tuvo lugar también una mesa redonda moderada por Víctor Torrents, de la Cámara de Comercio, que contó con el propio Ferran Tarradellas además de Paulina Beato, consejera de Repsol YPF y vicepresidenta del Grupo de Expertos en Energía, Mariano Marzo, catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo de la facultad de Geología de la Universitat de Barcelona (UB) y Ramon Folch, doctor en Biología, sociólogo y director de ERF.

La primera parte de la jornada sirvió de base para poner sobre la mesa los retos a los que debe hacer frente la sociedad, y por ende los políticos, a la hora de plantearse la futura política energética. En este sentido, el conseller Castells fue claro afirmando que “es tiempo de debate pero no sólo de debate. Hay también que tomar medidas. Y es necesario un consenso, pero sin exigir la unanimidad, por que el precio de la unanimidad no puede ser no hacer nada”.

Castells afirmaba también que “es vital lograr un acuerdo de país en materia energética”, apostando por una sociedad de baja intensidad energética, bajas emisiones de CO2 pero con el suministro de energía garantizado. “Y todo esto lo establece el ‘Plan de la Energía’, recientemente revisado, que mejora mucho su relación con la energía renovable: la eólica ya supone 400 MW y en 2015 llegaremos a los 3.500 MW. De hecho, del 2003 al 2007 se ha mejorado, y mucho, el índice de eficiencia energética. Y para todo ello ha sido de vital importancia la aportación del Grupo de Expertos en Energía, quienes han elaborado un informe que quisiéramos que fuera la base para un gran consenso de país. Sabiendo que un gran consenso no significa estar de acuerdo en todo, sino en la filosofía básica. Y teniendo las dos posiciones extremas al margen, porque ni todo puede seguir igual (como argumentan los que niegan el cambio climático) y se puede hacer un cambio radical que no garantice el suministro eléctrico”.

Esperando a Godot

O lo que es lo mismo, la fusión nuclear “aunque parece una utopía muy lejana”, en palabras de Manel Castells, quien —“en clave de opinión personal, no como portavoz del Grupo de Expertos”— afirmó rotundo que pese a que la energía es la base de nuestra sociedad, “esto tan obvio no se traduce en un planteamiento claro sobre cuál debe ser el tratamiento de la energía. No hay conciencia de la problemática, sólo cuando hay falta de abastecimiento se crea una alarma, pero es efímera”. Asimismo, se mostró tajante en cuanto a la enorme dependencia respecto a los hidrocarburos y, consciente que en Cataluña es inviable hoy día la apuesta por la nuclear, como sí han hecho algunos países europeos, fue contundente en su análisis de la situación: “Hay que buscar alternativas teniendo en cuenta tres claves: es necesario reducir la dependencia energética; hay que diversificar recursos; y debemos sustituir los hidrocarburos como fuente de energía”.

En este sentido, afirmó que “aunque las energías renovables no serán la única solución, si en 2015 representan un 25% mejor porque ello supondría, además, una mejor capacidad energética, ya sea solar (que no puede ser sólo local), o eólica (“parece el futuro, aunque de momento autoconsume mucha energía”), añadiendo que “puesto que la crisis, y el paro, es la principal preocupación de la opinión pública (y también política), creo que toda política energética tiene que comportar un componente de creación de empleo. No sólo, pero también”.

Por otra parte, para Manel Castells es importante, y mucho, cambiar los patrones de consumo: “No hay que consumir menos, pero sí mejor. Calentar y enfriar los edificios a la misma temperatura, llevar la presión de las ruedas al nivel correcto, etc., actitudes que dependen de nuestra responsabilidad personal”. Andar, usar la bicicleta como medio de transporte real y diseñar la ciudades de modo sostenible fueron otras de sus propuestas: “Es necesario también introducir cambios en el modelo de transporte, apostar por los coches eléctricos e híbridos... En la ciudad, por ejemplo, podemos potenciar la bicicleta y andar, pero no de forma folclórica como hasta ahora sino con vías exclusivas y senderos para ello. Eso es diseño urbano y existe en otras sociedades”.

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Manel Castells: “Se trata de provocar un cambio en la demanda de la sociedad. Hoy día, en cuanto tenemos energía en casa nos despreocupamos del resto; hay que reaccionar”.

En los orígenes de la misma Unión Europea

Ferran Tarradellas, portavoz del comisario europeo en Energía, inició su presentación con una lección de Historia: “El tema de la energía ya nos lo encontramos en los dos tratados fundacionales de Europa, incluso en sus orígenes, en el tratado de Messina (1955) donde 6 representantes de 6 países europeos ya establecían como prioridad que Europa ‘tuviera la energía más barata y abundante posible’. Sin embargo, y tras todos estos años, hasta el tratado de Lisboa no se habla en ningún caso de un plan de ahorro energético”. Así pues, planteaba una serie de cuestiones que deberían hacer reflexionar a más de uno. “¿Cuál es el problema? Que aumenta la demanda pero que cada vez la oferta es más escasa. El segundo problema: la enorme dependencia respecto al petróleo y al gas de países políticamente inestables y ‘poco amigos’, como serían Irán, los países del Golfo, Rusia, etc. El tercer problema: que cada vez que se da una crisis del petróleo repercute en una crisis económica. No es la causa directa pero va claramente ligado y ello afecta directamente a la competitividad de las empresas”.

En este sentido, se preguntaba “Cataluña, España y Europa, en el año X, ¿exportaran energías renovables o la importarán?” Es decir, la cuestión es si sabremos aprovechar la oportunidad de ser pioneros, de crear los sistemas necesarios para abastecernos e, incluso, contar con un sector industrial competitivo que pueda exportar. Para Tarradellas “esta sería la nueva revolución industrial”.

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Ferran Tarradellas: “Podemos ayudar a reducir el consumo de CO2 con acciones tan cotidianas como sustituir las bombillas incandescentes por las de bajo consumo”. A la derecha, imagen de las elegantes lámparas del salón de la Casa Llotja de Mar donde se desarrolló la jornada.

El objetivo que se plantea la UE para 2050 es:

  • electricidad sin emisiones de CO2
  • eliminar la dependencia del petróleo en el sector del transporte (sí, muy difícil)
  • construir edificios neutros o con un balance energético positivo (edificios eficientes)
  • potenciar los ‘smart grids’ o redes inteligentes
  • promocionar globalmente un sistema energético limpio y eficiente.

Cabe recordar que en 2007 la UE presentó el tercer paquete para el mercado interior de la energía, que pretende, entre otras cosas, eliminar monopolios, lograr la cooperación entre reguladores, reducir las limitaciones frontereras... “pero es un proceso largo y tedioso —explicó Tarradellas— así que en estos momentos, mejorar la eficiencia energética es la mejor estrategia para reducir el consumo de CO2; con acciones tan simples y cotidianas como, por ejemplo, cambiar las bombillas incandescentes por las de bajo consumo”.

La revisión del Plan de la Energía de la Generalitat prevé un ahorro de 10.786 M de en la factura energética de Cataluña hasta 2015

Cataluña, con la UE

En su intervención, Agustí Maure, director general de Energía y Minas de la Generalitat de Catalunya, afirmó contundente que “Cataluña está totalmente alineada con la política energética de Europa y uno de sus pilares básicos es el ahorro y la eficiencia energética”. En segundo lugar se colocaría el impulso de las energías renovables y en tercera posición el desarrollo de las infraestructuras básicas que garanticen el abastecimiento por parte de los consumidores. “El cuarto pilar es la I+D+i en temas energéticos, con un importante plan de investigación que se está llevando a cabo a través del IDEC — Infraestructura de Datos Espaciales de Cataluña— y, finalmente, se encuentra la formación e información de la sociedad, porque las personas son responsables de una parte muy importante de las políticas energéticas”.

El sector energético, un nuevo motor económico

Uno de los efectos del cambio de modelo energético será la creación de un sector de actividad vinculado al ahorro y la eficiencia energética. La necesidad de reducir y racionalizar el consumo de energía favorecerá la consolidación de un conjunto de negocios, desde la ingeniería hasta la producción de bienes de equipo o la prestación de servicios, en lo cual Cataluña se está especializando y aspira a liderar, según afirman desde el departamento que dirige Antoni Castells. La apuesta por este sector económico tendrá una traducción directa en el mercado laboral. El desarrollo de un segmento de actividad relacionado con el ahorro y la eficiencia energética se prevé que suponga la creación de hasta 25.000 empleos directos, mientras que el impulso de las energías renovables dará trabajo a 55.000 personas más. Los requisitos para este tipo de actividad, intensiva en conocimiento, exigirán que gran parte de estos 80.000 empleos sean altamente calificados.

La revisión del ‘Plan de la Energía de Cataluña’ 2006-2015, que actualiza y pone al día el documento original, aumenta los objetivos iniciales del Gobierno en material de ahorro y eficiencia energética y de energías renovables. Así, la previsión de ahorro pasa del 10,6% del consumo final del plan inicial al 14,1 en la versión actualizada, mientras que el peso de las energías renovables crece hasta el 10% del consumo de energía primaria y el 28% de la energía eléctrica producida en Cataluña.

Los temas clave, sobre la mesa

En una situación de crisis económica como la actual, la energía y concretamente la relación entre garantía, precio y sostenibilidad es uno de los puntos principales que los gobiernos, y en general la sociedad, deben abordar. Conscientes de ello, desde la Cámara de Comercio de Barcelona aprovecharon la jornada para plantear también, en formato de mesa redonda, tres temas clave en este proceso:

  • ¿Cómo y cuándo tiene que ser el pacto de Estado?
  • La eficiencia energética es el camino, pero es necesario promover el ahorro energético. En este sentido...¿Qué fuerza económica tiene el ahorro energético? ¿Es sostenible el actual sistema de primas?
  • ¿Generación centralizada o autogeneración?

Rompió el hielo Ferran Tarradellas quien tenía claro que “sí, debe haber un pacto de Estado” aunque puntualizó en cuanto a la responsabilidad de a la hora de tomar las decisiones: “en la UE hay un concepto básico y es de la subsidiariedad: hay cosas que se pueden hacer desde Bruselas, pero otras es más efectivo hacerlas desde Madrid, Barcelona... y así hasta llegar al más pequeño de los ayuntamientos”. En este sentido, se mostró convencido que “en el futuro, el nuevo modelo económico se producirá en las ciudades y por eso la administración local será muy importante. Desde la UE defendemos lo que se llama el ‘Pacto de los Alcaldes’, al que se han adherido muchos municipios de la demarcación de Barcelona”. Y en lo que respecta a cuándo debe ser, Tarradellas fue claro “hablamos de algo urgente. Hay que tomar decisiones ya, no dentro de 20 años”.

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Tanto las ponencias como la posterior mesa redonda congregaron un importante número de asistentes.
En su turno de palabra, Paulina Beato, consejera de Repsol YPF y vicepresidenta del Grupo de Expertos en Energía también se mostró contundente: “Es cierto que un pacto de Estado español carece de sentido, no podemos referirnos solamente a España” e incidió en la necesidad de incidir en diversos temas como son la integración de los mercados energéticos para lograr un sistema energético más eficiente —“cuando hay viento en España no lo hay en Alemania y viceversa”—; potenciar la red eléctrica —“parte soterrada y parte no, pero si queremos generar energía y transportarla necesitamos infraestructuras”— y potenciar las redes inteligentes.

Ramón Folch, doctor en Biología, sociólogo y director de ERF, por su parte, puntualizó que “quizá lo necesario no es tanto un pacto de Estado como tener un proyecto compartido. Y, sobre todo, que no sea electoralista y a corto plazo. Pero no hay duda que debe haber una política de estado y de estados”.

Y, a nivel de España y Cataluña, enfatizó en la necesidad de integrar políticas. “En Inglaterra, por ejemplo, existe un ministerio de Energía y Medio Ambiente, que en España y Cataluña está repartido entre diferentes departamentos. Y ello comporta muchos problemas a la hora de tomar decisiones. En cuanto al plazo, debe ser ya. Al menos en Cataluña tenemos una hoja de ruta y el Plan de la Energía se va revisando. Pero España todavía no tiene ningún plan...no sabemos qué mix energético quiere lograr”.

Ramon Folch: “El rendimiento energético de una plata fotovoltaica no es igual al de un aerogenerador, y no es justo que el kW se pague al mismo precio”

En lo que se refiere a la segunda cuestión, la respuesta fue unánime: hay que reducir las emisiones de CO2 y ello significa reducir el consumo de hidrocarburos. Y subir el precio es una de las estrategias, junto con potenciar las energías renovables, que todavía son más caras que la energía convencional. “¿Queremos promover la eficiencia energética? —se preguntaba Tarradellas— Sube el precio de la energía. Aunque sea impopular...y evidentemente con un orden y teniendo en cuenta los costes en competitividad empresarial, pero al máximo de lo que sea asumible”.

Cabe mencionar que la cuestión sobre el sistema de primas quería ser provocativa y lo logró. “Sí, las renovables están recibiendo ayudas...¿es que las nucleares no recibieron también? ¿o el petróleo? ¿o las instalaciones de gas?”, respondió el portavoz del comisario europeo, añadiendo que “las ayudas a las renovables han permitido bajar el coste y permitirá su entrada en el mercado a la vez que ayudará a crear empleos”.

En la misma línea se mostró Ramon Folch aunque con matices: “La política de primas es acertada, a condición que haya objetivos comprobables. No se debe ayudar sin más, manipulando el precio final, sino con una finalidad. Creo que si no hay un objetivo en las ayudas, es peligroso”.

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Ramon Folch: “En Cataluña tenemos una hoja de ruta y el ‘Plan de la Energía’ se va revisando pero España todavía no tiene ningún plan: no sabemos qué mix energético quiere lograr”.

“Por otra parte —prosiguió— el principal problema tratado en Copenhague son las cuotas. No queremos permitir que países emergentes emitan elevados niveles de CO2 como hemos hecho nosotros durante 150 años. No lo pueden hacer porque nos afectará a todos, pero debemos ser corresponsables de nuestras acciones pasadas y no dejar que ellos solos asuman las consecuencias”.

Por su parte, Mariano Marzo, catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo en la UB, afirmó que “el coste que pagamos para la energía es irrisorio, porque las decisiones políticas han sido a corto plazo y se están aplazando para las generaciones posteriores. Hay que ser responsables del consumo”. Se mostró también muy favorable a desvincularse de la actual dependencia de los países productores de petróleo añadiendo que “con los beneficios de 2-3 años pueden hacerse con el control de las principales empresas y sus centros de decisión. Con esta dependencia se produce un importante cambio en el orden económico mundial y éste es uno de los motivos por los cuales se está incentivando el cambio energético”.

Mariano Marzo: “Con los beneficios de 2-3 años, los productores de petróleo pueden hacerse con los centros de decisión de las principales empresas y provocar un cambio en el orden económico mundial. Éste es uno de los motivos para incentivar el cambio energético”

No en mi jardín

Sobre el tema de la generación centralizada vs. autogeneración, el doctor Folch apuntó que “no es lo mismo dar servicio a una pequeña población de 50 habitantes que a toda el área metropolitana de Barcelona, con 4 millones. Las centrales de generación de energía, pese a que supone centralizar el poder en pocas manos, son el sistema que ofrecen el mejor rendimiento escalable”. Sin embargo, apuntó que “si es necesario hacer un cambio es en el sistema de distribución de servicios, (...) hay que tener en cuenta que se tendrá que seguir distribuyendo la energía y eso implica transporte”.

Ferran Tarradellas, por su parte, apuntó el auge de los movimientos conocidos como ‘no en mi jardín’: “todo el mundo quiere energía pero lejos... Existe una cierta cultura del no a todo, ya sean los parques eólicos, parques fotovoltaicos, la línea de la MAT (línea de muy alta tensión)”. Y apuntó una solución que podría facilitar la integración de estas instalaciones: “Creo que todos los que sufren las consecuencias de algunas de estas infraestructuras deberían poder obtener algún provecho. Por ejemplo, en los pueblos donde hay instalada una central nuclear se benefician con empleos, instalaciones municipales e infraestructuras. En Dinamarca, donde se instala un parque eólico se ofrece a sus habitantes la opción de comprar acciones del mismo. E igual hacen con las centrales de biomasa”.

En la misma línea se mostró Mariano Marzo, que concluía la mesa afirmando que “frente a la fuerte oposición social a construir muchas infraestructuras —en cualquier ámbito: red eléctrica, vertederos, prisiones, etc.— la única solución es la información”.