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Descarbonización y digitalización son algunos de los retos de esta transición

Som Elèctrics aborda el papel de la energía eléctrica en la transición energética

José Luis París04/09/2019

El pasado mes de junio, los días 6 y 7, el Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya (mNACTEC) de Terrassa (Barcelona) acogió la 4ª edición del congreso Som Elèctrics, organizado por el propio mNACTEC y por Sol Roig Disseny de Projectes. En esta ocasión, el Congreso se centró en cómo abordar la consecución de un nuevo modelo energético que dé respuesta a la transición energética.

Susana Bañares, directora de Gestión de la demanda y de redes inteligentes de Red Eléctrica de España (REE), fue una de las ponentes del día 7 de junio y orientó su intervención a modo de reflexión: “¿Energía para todo y para todos?”. En su intervención destacó que transformación del sector energético va mucho más allá, es una transformación tecnológica y social y que, además, el futuro energético va ligado a la electricidad. “Nos encontramos en un escenario, el cambio climático y los compromisos adquiridos como sociedad de suprimir las emisiones de CO2 en 2050, que está condicionando esa transformación. Eso implica sustituir las fuentes de energía que provocan emisiones por fuentes de energía renovable. Por tanto, hablar de descarbonización es lo mismo que hablar de electrificación”.

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Susana Bañares, directora de Gestión de la demanda y de redes inteligentes de Red Eléctrica de España (REE).

Para llevar a cabo este camino de sustitución de uso de energías fósiles por renovables, tanto en lo que atañe al mundo industrial como al usuario particular, existen opciones tecnológicas aplicables ya a día de hoy, pero también con un recorrido para la innovación, ya que la electrificación completa supone retos tecnológicos.

En su intervención, Susana Bañares indicó que en treinta años toda la energía que empleemos será de origen eléctrico. “Para llegar a este objetivo se ha planteado una hoja de ruta con dos paradas, una en 2030, con objetivos intermedios de cara a la descarbonización de la economía, y la otra en 2050, cuando ese objetivo será total. En la actualidad, el 40% de la electricidad que empleamos proviene de energías renovables, fundamentalmente eólica y fotovoltaica. Para 2030, el objetivo es que el 74% de la energía eléctrica que empleemos tenga origen renovable. Eso implica prácticamente triplicar la potencia renovable instalada que tenemos hoy, que es de unos 33.000 megavatios (MW). Uno de cada 2 MW instalados en la actualidad tiene procedencia renovable. En 2030 deberemos contar con 50.000 MW eólicos y otros tantos fotovoltaicos. Finlamente, en 2050 toda la energía eléctrica deberá tener origen renovable”.

Una transición de este tipo comporta un replanteamiento del sistema eléctrico, tanto de las redes de transporte y distribución como del comportamiento de todo lo que esté conectado a esas redes. Aquí entran en juego las redes inteligentes, un concepto cuya materialización no acaba de arraigar. “Las redes inteligentes son la superposición de una red eléctrica física con una capa de telecomunicaciones. Esta combinación proporciona inteligencia a la red eléctrica, con lo que la comunicación útil transportada se pone al servicio de los actores conectados a esas redes”.

El paquete normativo energético europeo que se está desarrollando indica que en la próxima década el sector eléctrico debe situar al consumidor en el centro de todo. “Es necesario que las redes inteligentes pasen del terreno de la innovación al de la realidad para así incorporarlas al sistema eléctrico. El sistema eléctrico debe poner al consumidor en el centro para dar respuesta a sus necesidades reales. Afortunadamente, el escenario está cambiando y hoy el consumidor ya empieza a tener opciones para ser más activo en su relación con la energía”, expuso Bañares.

El rol del consumidor en el nuevo modelo energético

La directora de Gestión de la demanda y de redes inteligentes de REE indicó que ya existen varios elementos que han posibilitado que los consumidores interpreten un papel protagonista en el ámbito de la energía. Uno de ellos es el de la concienciación del ahorro y la eficiencia energética, factores que de alguna manera el consumidor ya ha hecho suyos.

No obstante, la movilidad eléctrica está contribuyendo a otorgar más participación al consumidor, porque a diferencia de otros, el vehículo eléctrico es un elemento visible en las ciudades. Su presencia ayuda a que los ciudadanos tomen consciencia de sus opciones a la hora de interactuar con el modelo energético.

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El papel del consumidor en el nuevo paradigma del sector de la energía eléctrica fue uno de los temas tratados en Som Elèctrics.

El segundo elemento más visible de la transición energética es el autoconsumo, que ya es una opción real para algunos consumidores, y que tiene como consecuencia inmediata la posibilidad de almacenamiento de energía. En la actualidad el autoconsumo todavía es una pequeña parcela en las posibilidades para el consumidor, pero la perspectiva es que esta opción se desarrolle en el futuro y vaya ganando espacio. Se prevé que en 2030 existan unos 6.000 MW de energía de autoconsumo.

Susana Bañares indicó que dentro de los elementos que ponen al consumidor en el centro de la demanda energética, cobra especial importancia el de las nuevas transacciones. “Los consumidores de electricidad están demandando al ecosistema de la energía determinados servicios y agilidades que el sector tiene dificultades en proporcionar. Uno de ellos es el acceso a la información, uno de los grandes retos que el sector eléctrico distribuidor debe abordar para dar servicio a los consumidores. A día de hoy existen barreras de acceso a la información, pero estoy convencida de que las iremos solventando”.

El nuevo escenario energético

A continuación, la intervención de Xavier Farriols, presidente del Clúster de l’Energia Eficient de Catalunya (CEEC), trató de cuál era la visión de este organismo sobre el nuevo escenario energético. Farriols inició su intervención exponiendo cuáles eran los principales retos estratégicos del CEEC, centrados en la lucha contra el cambio climático, dar soporte a entidades y administraciones públicas, establecer colaboraciones de proyectos entre los socios y la generación de negocio entre estos.

La actividad del Clúster en la transición energética ha sido muy intensa en los últimos diez años, periodo en el que ha trabajado organizando acontecimientos, proyectos y servicios para sus socios. El CEEC es una organización sin ánimo de lucro, con más de 160 socios, que promueve la competitividad de estos y colaboraciones entre empresas y otros agentes para ofrecer soluciones integradas e innovadoras en el sector de la energía.

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Xavier Farriols, presidente del Clúster de l’Energia Eficient de Catalunya (CEEC).

El Clúster se estructura en diversas áreas estratégicas en busca de la transición energética:

  • Digitalización de la energía
  • Energías renovables y autoconsumo
  • Movilidad sostenible
  • Redes inteligentes
  • Eficiencia energética en la industria
  • Edificación eficiente

En lo que respecta a la transición energética, Xavier Farriols expuso que en 2016 la Comisión Europea presentó el paquete normativo ‘Energía limpia para todos los europeos’ para dotar de un marco legislativo estable y necesario para la transición energética. “Esta estrategia de la Unión Europea pone al ciudadano en el centro, como protagonista de la transición energética y beneficiándose de las nuevas tecnologías para reducir los costes, participar activamente en el mercado y proteger a clientes vulnerables. La demanda debe estar presente en el mercado y participar en él, no solo la oferta. Este cambio de concepto cambia todas las reglas de juego. La digitalización y las redes inteligentes nos permitirán ejecutar este cambio”.

Desde el punto de vista del Clúster, para conseguir la transición energética es esencial poner la eficiencia energética en primer lugar. “La fuente más económica y limpia de energía es la que no tiene que producirse. Si podemos tener acceso fácil al consumo que tenemos en nuestros hogares o empresas, podremos emprender de manera más efectiva medidas para optimizar el consumo y analizar cuál es la potencia que necesitamos. De esta manera podremos ser más eficientes en nuestro consumo energético”.

A diferencia de California, donde ya se ha iniciado la transición energética en un modelo desde la empresa al consumidor, “el CEEC pretende un recorrido inverso, desde el consumidor hacia la industria, con una manera de alcanzar el objetivo más sólida y menos centralizada que cambia totalmente todo el paradigma que se aplicaba hasta ahora”, explicó Farriols.

Para conseguir el objetivo de transición energética es necesario también cambiar el mercado eléctrico, haciendo que sea más flexible. Existen nuevas normativas europeas que pretenden que el consumidor sea más partícipe en el mercado eléctrico. “El objetivo es crear un mercado eléctrico competitivo, ofrecer nuevas oportunidades de negocio, precios competitivos, señales de inversión eficientes, estándares de servicio más altos y contribuir con todo ello a la seguridad del suministro y la sostenibilidad”.

El agregador, nuevo actor en el mercado de la electricidad

Xavier Farriols habló de la figura del agregador. Según la Directiva CEP (Clean Energy Package), esta figura es un participante del mercado que combina cargas de consumo o electricidad que los consumidores generan para la venta, compra o subasta en cualquier mercado energético organizado. La Directiva define al agregador independiente como aquel que no está afiliado con el vendedor o con ningún participante del mercado.

La transición energética propuesta por CEP presenta una propuesta clara y una oportunidad para un consumidor activo en lo que respecta a la integración de recursos distribuidos y nuevas funcionalidades relacionadas con la flexibilidad.

Los participantes del mercado que participen en la integración pueden interpretar un papel importante como intermediarios entre los grupos de clientes y el mercado. Los Estados miembro deberían tener libertad para escoger el modelo de aplicación adecuado y el enfoque de gobernanza para la agregación independiente, respetando los principios generales establecidos en la Directiva.

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Desde el punto de vista del Clúster, para conseguir la transición energética es esencial poner la eficiencia energética en primer lugar. “La fuente más económica y limpia de energía es la que no tiene que producirse”, afirma Xavier Farriols.

“El mercado no solo lo hemos de ver desde el punto de vista de la demanda, sino también desde la oferta. La figura del agregador será una cinta transportadora que permitirá al consumidor el acceso a este mercado y también beneficiarse del mismo. De esta manera, todos los integrantes seremos más eficientes. El objetivo final es poner un poco de juicio a la estructura del mercado. Por ejemplo, no podemos hablar de movilidad sin hacerlo de renovables, esta visión conjunta debe estar a disposición de la demanda, que es la clave para la implementación de la transición energética. Depende de todos que la transición energética sea una realidad, no hay marcha atrás”, finalizó Xavier Farriols.

La red eléctrica del futuro

Joaquim Daura, director de ventas y de servicios de sostenibilidad y eficiencia energética de Schneider Electric, resumió un informe de esta empresa acerca de cuál va a ser el futuro de la red eléctrica, llegando a la conclusión de que vamos hacia una ‘meshgrid’ descentralizada.

En su exposición, Daura indicó que la descarbonización es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la economía. En este sentido uno de los grandes impulsos fue COP21, la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático 2015 celebrada en París. En la misma, los países europeos hicieron una reflexión acerca de que debían asumir el reto energético para encarar en 2050 con garantías el futuro económico. Una de las vías para ello es asumir de democratizar y socializar la energía. “Este propósito ha calado y el 60% de las grandes empresas europeas admiten que tienen objetivos públicos de descarbonización. El estudio afirma que las empresas que hacen públicos estos objetivos se comprometen a obtener resultados y suelen tener éxito”.

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Joaquim Daura, director de ventas y de servicios de sostenibilidad y eficiencia energética de Schneider Electric.

Otro de los retos para las empresas dentro del ámbito del futuro de la energía es la digitalización y, sobre todo, el acceso a información actualizada para así extraer conclusiones. “Las empresas todavía no tienen estrategias para la digitalización”, afirmó el representante de Scheneider Electric.

La consecuencia de estos dos retos es la transición energética. Según Daura, “en la edición del informe de 2018, el 86% de las empresas con una facturación superior a los 100 millones de euros, ya estaban implementando proyectos de ahorro energético. En el de este año este porcentaje llega al 93%. Además, los directivos valoran los proyectos de gestión y ahorro energético y de autoconsumo como la mayor fuente de ahorro en sus empresas. Asimismo, consideran que para conseguir el éxito de estas iniciativas es necesario implicar a la dirección de las empresas. El gran reto para conseguir la transición energético pasa por la colaboración interna de las empresas, mirar hacia delante y tener la voluntad de cambiar”.

El informe de Schneider Electric destaca la necesidad de que las empresas tracen una estrategia para conseguir los objetivos marcados y asumibles en la transición energética, con mentalidad innovadora y emprendedora. “Estamos en un momento de cambio del paradigma energético, donde la energía no solo se comprará, sino que será un elemento diferenciador para las empresas. Quien sea capaz de gestionar su propia energía y de crear con la gestión energética una armonía circular con su propio entorno podrá vender sostenibilidad e imagen y, además, tendrá una mejor eficiencia financiera”.

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Joaquim Daura expuso en su intervención las conclusiones de un informe realizado por Schneider Electric sobre la red eléctrica del futuro.

Joaquim Daura dio una visión de cómo había cambiado el modelo de negocio eléctrico en los últimos cien años y expuso que hasta hace poco el modelo seguía un patrón de generación centralizada -con diversas fuentes, desde el carbón, térmica o energía nuclear-, transmisión y distribución hasta llegar al consumidor. Luego surgieron las energías renovables, con una cierta participación del consumidor en la distribución. Este modelo, sin embargo está llegando ya a su ciclo final. Aunque seguirá existiendo un cierto grado consumo centralizado, el paradigma está cambiando y surge lo que Scheneider Electric califica como el ‘meshgrid’, con la llegada de la digitalización, la descarbonización y la transición o la electrificación de la energía.

“Nos encontramos ante la llegada de nuevas tecnologías, como el vehículo eléctrico, el almacenamiento en baterías o las microrredes. El consumidor tendrá la posibilidad de gestionar su consumo, el almacenamiento e incluso la generación de energía y su intercambio con otros participantes. El ‘blockchain’ entrará en el concepto de transmisión energética. Todo ello podremos hacerlo en tiempo real gracias a la digitalización. Pasaremos de un modelo de gestión centralizada a otro de demanda y generación distribuida. Seremos capaces de gestionar nuestro autoconsumo y dispondremos de la figura del agregador, que mediante una batería instalada en nuestra vivienda gestionará nuestras necesidades de energía en cada momento. Todo esto da forma al ‘meshgrid’ descentralizado de la energía”, concluyó Joaquim Daura.

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