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Autoconsumo Energético
ATA Insights, junto con PylonData han publicado este ‘white paper’ con el objetivo de aclarar dudas sobre este tipo de proyectos

El autoconsumo fotovoltaico colectivo en España: renovable, rentable y asequible

Redacción Interempresas17/11/2020

El autoconsumo colectivo lo tiene todo para ser más rentable para el inversor y mejor para el consumidor, ya que genera un mayor ahorro. Sin embargo, en nuestro país, este tipo de instalaciones son relativamente nuevas y hay muchas dudas a la hora de llevarlas a cabo. Con el fin de despejarlas ATA Insights, junto con Pylon Data han publicado el white paperEl autoconsumo fotovoltaico colectivo: renovable, rentable y asequible’

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Ventajas para el usuario y el inversor

Sin duda el autoconsumo colectivo es una herramienta clave para democratizar las energías renovables en entornos urbanos, que es donde, según se refleja en este informe vive el 80% de la población y se consume el 75% de la electricidad en España.

Con esta modalidad, el consumidor final no tiene que pagar grandes cantidades para realizar una instalación fotovoltaica de autoconsumo, lo que permite que el ciudadano de a pie pueda también disfrutar de una electricidad limpia.

Según este estudio, los modelos colectivos hacen posible un ahorro de hasta el 70% en la factura de la luz. Un ahorro facilitado, entre otras cosas, por la opción de recibir compensación por excedentes.

También el inversor puede tener una mayor rentabilidad con este tipo de instalaciones, ya que al agrupar más consumidores en una sola instalación, se puede aumentar el ratio de energía autoconsumida y alcanzar un menor coste por kilovatio pico (KWp) instalado gracias a su mayor escala. El uso de tecnologías de gestión de datos permite optimizar el diseño para así minimizar los excedentes y aprovechar al máximo la producción eléctrica de la planta, haciéndola más rentable.

Aunque, como apuntan en el informe, un proyecto de autoconsumo colectivo aporta muchas ventajas, en este trabajo recuerdan que no es tarea fácil, ya que hay que tener en cuenta factores regulatorios, organizativos y técnicos.

Reglamentación

El autoconsumo colectivo ya viene definido en el Real Decreto 244/2019, de 5 de abril y se entiende como colectivo cuando “un grupo de varios consumidores  se alimentan, de forma acordada, de energía eléctrica proveniente de instalaciones de producción próximas a las de consumo y asociadas a los mismos.”

Como se explica en el documento, pueden darse dos tipos de autoconsumo colectivo: Red interior, en la que los consumidores están conectados a través de líneas directas o Red próxima, que puede agrupar varias viviendas, comercios o instalaciones. No obstante, para acogerse a esta modalidad, deben estar conectadas, tanto la generación como los consumos, a cualquiera de las redes de baja tensión derivada del mismo centro de Transformación y con una distancia entre ellos inferior a 500 metros y con una misma referencia catastral.

Además, pueden ser instalaciones sin excedentes o con excedentes. En este caso pueden verter a la red y se ha tipificado dos modalidades: no acogidas a compensación, modelo en el que la electricidad que no se autoconsume de forma instantánea se vuelca a la red y se puede vender al pool o a través de contratos de venta o PPAs; o acogidas a compensación, en este caso debe ser igual o menor a 100 kW. La electricidad que no se autoconsuma de forma instantánea se vuelca a la red. Al final del periodo de facturación como máximo un mes, el valor de esos kWh excedentarios, pactado con la comercializadora, se descuenta del valor de la energía consumida de la red, lo cual conlleva un ahorro en la factura del consumidor.

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El autoconsumo colectivo es una herramienta clave para democratizar las energías renovables en entornos urbanos.

El papel de las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías de análisis de datos son un elemento esencial para el desarrollo del autoconsumo colectivo y de las comunidades energéticas. “A la hora de iniciar un proyecto colectivo, el uso de estas tecnologías permite agilizar el proceso técnico de dimensionamiento de la planta fotovoltaica y definición de coeficientes de reparto de energía, tomando en cuenta los consumos individuales de todos los participantes, así como la configuración y asociación de cada consumidor, cumpliendo los requisitos del Real Decreto 244/2019 en cuanto a distancias, referencia catastral, potencia de instalación y tratamiento de excedentes. Una vez el proyecto ya está en marcha, las tecnologías de análisis de datos facilitan el cálculo de ahorros y optimizan el reparto según las necesidades cambiantes de cada consumidor, además de agilizar la adaptación a nuevas circunstancias, como las altas o bajas de nuevos asociados o la introducción de las nuevas tarificaciones horarias que entraran en vigor en 2021”, explican.

La digitalización y automatización de la información sobre consumos, producción y coeficientes de las instalaciones de autoconsumo colectivo permite agilizar la comunicación entre las partes (comercializadoras, distribuidoras, consumidores, productor e inversor) de modo que el proceso sea transparente, eficiente y más rentable.

Las administraciones públicas, claves para el impulso del autoconsumo colectivo

Este trabajo también poco en el foco en las ventajas sociales del autoconsumo colectivo; “impulsa la economía local, creando empleo y captando inversión municipal, refuerza la capacidad de las comunidades urbanas de autoabastecerse de electricidad renovable y contribuye a la lucha contra la pobreza energética".

En este sentido, los ayuntamientos pueden jugar un papel primordial para impulsar el autoconsumo colectivo ya que son los encargados de administrar muchos edificios con un consumo energético elevado. Con el autoconsumo podrían reducir sus costes energéticos y, además, gracias al autoconsumo colectivo, tienen la posibilidad de facilitar el acceso a electricidad renovable y asequible a muchas empresas y viviendas del municipio.

Cuentan también con herramientas para impulsar este tipo de proyectos, a través de bonificaciones fiscales, como la reducción del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO).

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Los ayuntamientos pueden jugar un papel primordial para impulsar el autoconsumo colectivo ya que son los encargados de administrar muchos edificios con un consumo energético elevado.

Finalmente, este trabajo recopila algunas actuaciones interesantes llevadas a cabo por ayuntamientos, como el de Prat de Llobregat, que está diseñando un proyecto piloto de más de 1 MW de potencia pico en 23 tejados municipales; el Ayuntamiento de  Rubí con la puesta en marcha del proyecto ‘Rubí Brilla’ con el que este municipio creará nueve comunidades energéticas con la participación de comunidades de vecinos para participar en la prueba piloto sobre eficiencia energética.

Otros ejemplos que se recogen en este trabajo son la iniciativa de ECODES, con el proyecto Barrio Solar. Con él pretende fomentar el autoconsumo compartido en zonas urbanas a través de la participación ciudadana y la creación de comunidades solidarias que fomente la inclusión y la conciencia ambiental en el barrio; o el proyecto de Eléctrica de Cádiz que ofrece en todo el territorio nacional la posibilidad de contratar electricidad certificada 100% renovable.