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Una nueva técnica de láser podría dar lugar a la generación de precipitaciones

10/05/2010

10 de mayo de 2010

La posibilidad de propiciar la formación de lluvia, podría dejar de ser una utopía. Un equipo de investigadores de Francia, Alemania y Suiza han empleado una técnica láser a fin de generar lluvia en la atmósfera. Así lo recoge la revista Nature Photonics. La técnica en cuestión se puede utilizar para estudiar la formación de gotas de agua en las nubes e incluso podría dar lugar a un nuevo método que provocara precipitaciones. Hasta la fecha, los últimos intentos de propiciar precipitaciones o de eliminar la niebla se han limitado al empleo de aviones o cohetes que esparcen partículas de sal de plata o hielo seco en las nubes que actúan como núcleos de hielo que pueden formar gotas de lluvia. En la investigación, responsabilidad del Dr. Jérôme Kasparian, de la Universidad de Ginebra (Suiza), se empleó un láser de femtosegundos y teravatios Téramobile que emitió impulsos de láser potentes y ultracortos, para producir “filamentos ionizados autoguiados”.

En un principio, los iones indujeron una condensación en una cámara de niebla y, posteriormente, en el cielo sobre Berlín. Después, los investigadores examinaron los mecanismos que explican este proceso a través de pruebas de química foto-oxidativa y un estudio de efectos electrostáticos. “Este es el primer experimento en demostrar que un láser es capaz de generar condensación”, argumentó el Dr. Kasparian. Los científicos esperan que esta técnica de láser se use para transformar las condiciones meteorológicas de un área concreta. “La reacción que provocamos constituye el primer paso en la formación de lluvia y anticipamos la posibilidad de reemplazar las técnicas actualmente en uso”, precisó Kasparian. En este sentido, su equipo se proponía imitar la tarea que llevan a cabo las partículas de polvo y polen en el proceso de condensación, utilizando iones generados por láser. El proceso fue el siguiente: primero, los expertos enviaron impulsos de láser hacia unas nubes en una cámara experimental. Los iones sirvieron de “ganchos” para la humedad, por lo que se pudo observar un rastro de condensación, a lo largo de la trayectoria del láser. Aún así, las gotas fueron demasiado pequeñas para provocar una verdadera precipitación. Después, los científicos destinaron impulsos del láser Téramobile directamente hacia el cielo, en un momento en el que se registraba una humedad cercana al 90%. A continuación, se tomaron medidas mediante Lidar ('light detection and ranging') para observar la concentración de aerosoles en la atmósfera y detectar alteraciones en las condiciones meteorológicas.  En consecuencia, la visibilidad empeoró, la humedad subió al 93% y la concentración de aerosoles de agua aumentó. “Hemos demostrado experimentalmente que se puede favorecer la condensación de agua por medio de filamentos autoguiados generados por impulsos de láser ultracortos, incluso en una atmósfera infrasaturada”, reconoce el estudio.