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Un nuevo tipo de sensores químicos es capaz de detectar de manera selectiva sustancias contaminantes

16/02/2010

16 de febrero de 2010

Pedro Fuertes comenzó su tesis doctoral en la Universidad de Burgos con el objetivo de estudiar moléculas compuestas por azufre y nitrógeno y comprobar sus propiedades. Esas moléculas se denominan heterociclos: hetero por la ausencia de carbono y ciclo porque los átomos se disponen en forma de corro. Sin embargo, la casualidad hizo que las investigaciones que se desarrollaban entonces en el Departamento de Químicas dieran con una composición que cambiaba de color ante la presencia de determinadas sustancias.

“Al comprobar las propiedades cromogénicas de estos heterociclos, di un vuelco a mi investigación para dar con aquellas sustancias (sondas cromogénicas), que cambiaran de color ante la presencia de elementos contaminantes. Y lo conseguimos: dimos con sensores específicos hacia un determinado catión, como el mercurio o el cobre, y en el casio de aniones, hacia el cianuro” explica Pedro Fuertes.

La tesis de este burgalés, recién nombrado Doctor por la Universidad de Burgos, es un ejemplo más de las aplicaciones prácticas que pueden tener las investigaciones científicas. “Es el eterno debate entre la Ciencia básica y la aplicada. No sólo hemos optimizado estructuras, hemos creado algo con una utilidad clara y por lo tanto, una posible venta posterior”, señala María García Valverde, una de las directoras de la tesis. “Donde más éxito han tenido las sondas de Pedro es en la detección de mercurio, un destacado contaminante medioambiental”, apunta el profesor Tomás Torroba. El mercurio abunda, por ejemplo, en zonas en las que se concentran centrales térmicas, porque, al quemar el carbón, producen una emisión de mercurio que acaba disuelto en el agua. Este tipo de sensores permitirá que los científicos lo detecten.