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Algunas variedades de olivo toleran el riego con aguas salinas

27/07/2009

27 de julio de 2009

Tras más de nueve años de estudio, científicos del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba han podido concluir que “no hay diferencia ni en el crecimiento del olivo de variedades habituales como Picual, ni en la producción, ni en el tamaño o calidad del fruto entre un olivo regado con agua no salina y otro regado con agua salina”, explica Ricardo Fernández-Escobar, responsable del proyecto financiado sobre todo gracias al Plan Nacional de Investigación.
Este hallazgo amplía las posibilidades de riego de los agricultores que se dedican al olivo, ya que las aguas salinas, frecuentes en tierras de pocas lluvias, en general no son beneficiosas para los cultivos ni aptas para el consumo humano. Sin embargo, este grupo científico ha descubierto que “las variedades más habituales en el cultivo (sobre todo la Picual), toleran hasta 6 gramos y medio de sal por litro de agua”. Para hacerse una idea, esta medida supone un grado de salinidad 5 ó 6 veces menor a la salinidad marina.
“Se ha demostrado claramente que el riego mejora la producción”. Por eso, cualquier descubrimiento en este sentido resulta positivo, sobre todo en lugares de poca agua (como Andalucía) donde hay que echar mano de este tipo de aguas.

Beneficios del calcio

Además, este grupo ha logrado averiguar que los olivos en general son bastante tolerantes al cloruro pero no así al sodio (ambos iones específicos de las sales). Para evitar el efecto pernicioso del sodio sobre una plantación de olivos “hay que añadir calcio al agua de riego -afirma el profesor Fernández-Escobar- ya que el calcio retiene el sodio en las raíces impidiendo que el sodio pase a la planta aérea y evitando así su toxicidad”. De este modo, el agricultor, tras un análisis del agua con la que cuenta, puede tomar medidas para poder regar con ella sin consecuencias negativas.

El grupo de Ricardo Fernández-Escobar sigue trabajando en la mejora de la nutrición global del olivo y, como él mismo explica, “ahora estamos realizando ensayos desde Huelva a Jaén para que haya ejemplos directos en cada una de estas zonas de los aspectos importantes de la nutrición del olivar como son la deficiencia de potasio o el exceso de nitrógeno, que se aplica por costumbre pero genera muchos problemas ambientales y de producción”.