Cómo calcular el coste real de un servicio de seguridad privada
En seguridad privada, una oferta muy por debajo del mercado merece al menos una pregunta, cómo piensa sostener ese servicio en el tiempo.
Muchas compañías del sector llevan tiempo insistiendo en esto, como EULEN Seguridad, que opera en servicios de seguridad, y ha puesto sobre la mesa algo que los responsables de compras conocen bien, una oferta demasiado barata no siempre significa ahorro, y a veces es justo lo contrario.
El precio visible es sólo una parte del cálculo
El punto de partida para entender un presupuesto es el convenio estatal de empresas de seguridad. En 2026, un vigilante de seguridad percibe un salario base de 1.161,28 euros al mes. A esto se añaden un plus de transporte de 137,81 euros y otro de vestuario de 112,28 euros, lo que eleva el fijo mensual total a 1.411,37 euros.
A esto hay que añadir tres pagas extraordinarias al año, en marzo, julio y diciembre, de alrededor de 1.185,36 euros cada una. Con esas cifras, el coste salarial bruto anual mínimo por vigilante se sitúa en 20.492,52 euros. Y esto es solo el suelo: sin antigüedad, sin pluses variables, sin coberturas especiales. El tipo de servicio cambia bastante la factura final. Por ejemplo, un servicio nocturno o festivo puede costar entre un 15% y un 20% más que uno diurno normal.
Los costes que casi nunca se ven en el presupuesto
En seguridad privada, cuando cambia la empresa adjudicataria de un contrato, normalmente la nueva compañía debe subrogar a la plantilla, es decir, quedarse con los trabajadores y respetar sus condiciones laborales, incluida la antigüedad.
En 2026, cada quinquenio de antigüedad suma 45,86 euros mensuales. Puede parecer poco, pero una plantilla con quince años de media, es decir, tres quinquenios, incrementa el coste salarial directo alrededor de un 11,8%. Si un presupuesto no tiene esto en cuenta, probablemente está incompleto.
Luego están las cotizaciones sociales. El salario bruto no es el gasto final para la empresa. A cargo del empleador hay un 23,60% por contingencias comunes, un 5,50% por desempleo en contratos indefinidos, un 0,20% para FOGASA y un 0,60% de formación profesional. Además, desde enero de 2026 se suma el MEI, con un 0,75% adicional. Traducido a algo fácil de entender, por cada 100 euros de salario bruto, la empresa termina pagando unos 30,65 euros extra en cotizaciones.
Tampoco conviene olvidar los llamados costes de estructura. Supervisores, vehículos, centros de control o tareas administrativas forman parte del servicio. El sector suele situar estos gastos generales alrededor del 13%, mientras que el margen industrial ronda el 6%.
Mirar únicamente el precio por hora puede parecer práctico, pero no siempre ayuda a tomar una buena decisión. En seguridad privada, una oferta muy por debajo del mercado merece al menos una pregunta, cómo piensa sostener ese servicio en el tiempo. Porque cuando algo no cuadra en el presupuesto, lo habitual es que termine notándose después en la operativa diaria.


















