Los adhesivos en base silano marcan el paso en pavimentos ligeros
El mercado de adhesivos para pavimentos ligeros se encuentra marcado por la consolidación de las tecnologías en base silano y por una creciente exigencia en materia de emisiones y sostenibilidad. Así nos lo explica Antonio López, director técnico y comercial de Bona, con cuya ayuda analizamos el momento actual del sector, sus principales retos y las últimas innovaciones de producto.
Las formulaciones en base silano ofrecen elevada adherencia inicial y absorben tensiones derivadas de las dilataciones de la madera.
La evolución del mercado en España tiene hoy un claro protagonista: “Sin lugar a dudas los adhesivos en base silano están marcando las tendencias hoy por hoy”, afirma Antonio López con rotundidad.
Según el experto, esta tecnología no solo lidera la demanda, sino que está redefiniendo los estándares de instalación en pavimentos ligeros, especialmente en madera y parquet, donde las exigencias técnicas son elevadas.
En la misma línea, señala que “actualmente, todos los fabricantes saben y van dando sus pasos hacia productos en base silano, que son las formulaciones de ‘moda’”. Aunque también apunta que a ello se suma el crecimiento reciente de otras soluciones afines: “últimamente ha proliferado bastante el consumo de adhesivos de silicona modificada llamados MS”.
La estabilidad de los suelos de madera pegados abre una amplia gama de posibilidades creativas.
Polímeros avanzados
En el caso de Bona, la apuesta se centra en polímeros de última generación aplicados a sistemas en base silano. Según López, la compañía emplea “la tecnología de polímeros más avanzada para una instalación segura y duradera”. Entre las principales ventajas técnicas, destaca su comportamiento frente a los movimientos naturales de la madera, ya que son adhesivos “resistentes a grandes dilataciones y contracciones propios de este material, lo que se traduce en la no formación de grietas, ni grandes ahuecamientos o desprendimiento del parquet”.
Además, subraya su capacidad para proteger soportes delicados pues, como apunta, el adhesivo “desarma la tensión antes de que se transfiera al sustrato”, algo especialmente relevante en subsuelos débiles.
Desde el punto de vista operativo, la elevada adherencia inicial es otro factor diferencial. López explica que presentan “una fuerza de adherencia inicial muy elevada, fijándose de inmediato al sustrato”, lo que facilita tanto la estabilidad inicial como la creatividad en el diseño de instalación.
Los tiempos de puesta en servicio constituyen otro argumento clave en entornos con plazos ajustados, ya que es posible “exponer los suelos a un tránsito ligero después de 6 horas y, transcurridas 12 horas, los suelos admiten toda la carga”, lo que los convierte en soluciones “idóneas para la instalación de suelos prefabricados en proyectos con plazos de ejecución críticos como centros comerciales”.
En definitiva, se trata de “un sistema de reticulación cuádruple que hace que el adhesivo se cure sin complicaciones”, aportando seguridad y estabilidad al proceso de endurecimiento.
Los sistemas en base silano pueden desempeñar una doble función: adhesión y barrera de humedad en una sola aplicación.
Sostenibilidad y salud del instalador
La sostenibilidad ha pasado de ser un valor añadido a un requisito casi imprescindible en la toma de decisiones. “Afortunadamente y por el bien de todos”, responde López al valorar la influencia de factores como emisiones, normativa o salud laboral.
En el ámbito del envase, menciona la progresiva incorporación de plástico reciclado y la reducción del consumo de material. Además, destaca la transición hacia formatos más eficientes. “Tratar de eliminar dichos recipientes y envasar en los llamados familiarmente ‘salchichones’ –más técnicamente, ‘tubular bags’– permite conseguir un material para desechar mínimo, en comparación con los cubos, y reduce de forma notable los residuos: “solo queda un pequeño trozo de papel de aluminio desmenuzado, sin creación adicional de residuos plásticos inútiles”.
En cuanto a emisiones, el contenido en compuestos orgánicos volátiles (COV/VOC) es un parámetro cada vez más vigilado en el contexto de la edificación sostenible. El director técnico de Bona señala que “se han bajado los niveles de emisión de los mismos para conseguir los llamados certificados Emicode y poder ser considerados por los arquitectos como materiales menos perjudiciales medioambientalmente hablando para ser introducidos en este tipo de construcción moderna –‘green’–”.
La salud del instalador ocupa también un lugar central: se trata de productos “que no contienen isocianatos ni disolventes, con un nivel de COV muy bajo (Emicode)”, lo que se traduce en materiales “más respetuosos con el medio ambiente y menos impacto en la salud”, lo que resulta especialmente relevante para quienes trabajan diariamente con estos sistemas.
El reto del precio
A pesar de los avances técnicos, el mercado no está exento de desafíos. Desde la perspectiva de López, “el principal reto es el factor precio, debido a que la tecnología y las materias primas usadas son de mayor coste”.
Sin embargo, en el ámbito de la aplicación, la transición hacia estas nuevas formulaciones no supone una barrera significativa. “No hay que realizar ningún curso especial dado que su uso y aplicación son similares a los adhesivos que ya conocen de otras naturalezas”, explica. La clave está en respetar los tiempos de trabajo propios del producto, ya que “la instalación se realiza igual que la harían con cualquier pegamento siguiendo un patrón o diseños decididos por ellos o sus clientes”.
Sistemas 2 en 1: adhesión y barrera de humedad
Uno de los desarrollos más recientes de la compañía apunta hacia la integración funcional. Según López, desde Bona “se han seguido mejorando los productos ya existentes y, como última innovación, se ha apostado por conseguir que todos los adhesivos fabricados en la compañía en base silano puedan satisfacer una doble misión: pegar un suelo y funcionar, a la vez, como barrera de humedad”.
Se trata de un avance con impacto directo en la planificación de obra, y así lo afirma el experto: “Creo que es un paso importante puesto que se pueden reducir los tiempos de instalación o reparaciones, al hacer una función dos en uno”. De este modo, “el cliente podría evitar el traslado hasta el trabajo para aplicar un día la imprimación o barrera de humedad y otro para pegar la madera”.
Este enfoque integral simplifica procesos, reduce desplazamientos y optimiza los plazos, aspectos críticos en proyectos de alta exigencia.
Como aspecto adicional, López subraya otra ventaja práctica en obra: estos adhesivos “son más fáciles de retirar de superficies preacabadas”, lo que implica “menor trabajo de limpieza adicional que puede incluso dañar el barniz al intentar retirarse”.
Gama de adhesivos en base silano de Bona. Formulaciones desarrolladas con tecnología de polímeros avanzada que combinan alta adherencia, resistencia a dilataciones y función de barrera de humedad.






















