Rehabilitación del Palacio de Lamuza
Palacio de Lamuza en Llodio (Álava). Imagen: Ayuntamiento de Llodio.
La rehabilitación del Palacio de Lamuza, en Llodio (Álava), antiguo Palacio de los Marqueses de Urquijo, supuso una intervención integral y altamente especializada sobre los pavimentos de madera de este edificio histórico. El proyecto fue obra de Acuchillados y Barnizados Miguel Rodríguez, e incluyó trabajos de recuperación, sustitución, réplica e integración de distintos sistemas de pavimentación de madera en una superficie total de 1.225 m².
“El objetivo principal del proyecto fue conservar al máximo la tarima original del palacio, reutilizando el material existente siempre que su estado lo permitía, para que las reparaciones no fueran perceptibles”, nos explica Miguel Rodríguez, responsable de la rehabilitación integral de los suelos del Palacio de Lamuza.
Para ello, el inicio de los trabajos se centró en el desmontaje y selección de la tarima original de pino melis en las zonas que requerían intervención. Este proceso previo permitió recuperar el material en buen estado para su posterior recolocación en áreas deterioradas, alcanzando una reconstrucción aproximada de 60 m².
Según detalla Rodríguez, “la selección cuidadosa de la tarima fue clave para mantener la continuidad visual del pavimento original y evitar que las zonas reparadas destacaran sobre el resto”.
Con el objetivo de conservar el máximo de tarima original del palacio, el primer paso consistió en desmontar y posterior colocación de la tarima de pino melis.
Nuevas tarimas y adaptación funcional del edificio
La rehabilitación contempló también la instalación de pavimento nuevo en distintas áreas del palacio. En una de las salas se colocaron 110 m² de tarima de roble americano de 140 x 22 mm, mientras que en los pasillos se ejecutaron 320 m² de tarima de pino tea de las mismas dimensiones.
Algunas salas requirieron nuevas tarimas, como esta de roble americano.
Paralelamente, se construyeron cuatro rampas para eliminar escalones y facilitar la accesibilidad entre estancias.
“La ejecución de rampas permitió mejorar la accesibilidad interior del edificio sin renunciar al uso de materiales coherentes con el carácter histórico del palacio”, señala el responsable de la obra.
Las nuevas rampas comparten material y acabado con el resto de pasillos.
Réplica del pavimento de la sala Condal
Uno de los trabajos más singulares fue, sin duda, la réplica del pavimento de la sala Condal, una estancia cuyo suelo original se encontraba muy alterado por las sucesivas intervenciones sobre el mismo a lo largo de los años y la acumulación de ceras. La intervención requirió un lijado previo, la retirada completa del pavimento existente y la posterior nivelación del soporte, sobre el que se instaló un nuevo suelo.
La sala condal es uno de los espacios más singulares del palacio, pavimentada con losetas macizas y cenefas de roble y wengué.
La sala, de 52 m², se resolvió con un modelo Condal de loseta maciza de roble de 48 x 48 cm, rematado con una cenefa de roble y wengué. El conjunto, colocado con cola silánica monocomponente, reproduce fielmente el diseño original, “prácticamente irreconocible”, en palabras de Miguel Rodríguez, lo que explica que fuera “necesario reproducir el diseño respetando el formato, el tipo de madera y la composición decorativa de la sala”.
El mal estado del suelo original obligó a realizar réplicas fieles del pavimento, instaladas de forma encolada.
Seis escaleras con alta complejidad técnica
El proyecto incluyó asimismo el acuchillado y barnizado de 154 pasos y frentes, repartidos en seis escaleras, con presencia de distintas maderas como roble, nogal y pino melis. El estado de conservación y la antigüedad de los elementos obligaron a realizar un primer desbastado mediante platos fresadores, seguido de un lijado exhaustivo.
“Fue uno de los trabajos más costosos, tanto por la variedad de maderas como por los años de uso y mantenimiento acumulados”, indica el responsable.
Algunas de las escaleras del Palacio de Lamuza tras los trabajos de acuchillado y barnizado, que incluyeron 154 pasos y frentes repartidos en seis núcleos.
Acabado final: resistencia y uso intensivo
Como fase final, se procedió al acuchillado y barnizado de la totalidad de la tarima del palacio, con una superficie de 1.225 m², utilizando un barniz poliuretánico al agua de dos componentes, acabado mate de alto tránsito, adecuado para un uso intensivo y respetuoso con la estética natural de la madera.
“Buscábamos un acabado resistente, pero que mantuviera la imagen natural del pavimento y fuera compatible con un edificio histórico”, concluye Miguel Rodríguez Fernández.
El acuchillado y barnizado de los 1.225 m² de tarima del palacio se resolvió con un acabado mate de alto tránsito, adecuado para un uso intensivo y respetuoso con la estética original de la madera.













