La compra de neumáticos de gran tamaño incluye la recogida y la correcta gestión ambiental
Tratamiento de Neumáticos Usados (TNU) recuerda a los usuarios de maquinaria agrícola e industrial que, al adquirir neumáticos de gran tamaño (más de 1.400 milímetros de diámetro), ya están pagando por su recogida y correcta gestión ambiental al final de su vida útil. El usuario tiene derecho a la retirada del neumático usado.
Este tipo de neumáticos, habituales en tractores, cosechadoras y maquinaria agrícola e industrial, no deben almacenarse ni abandonarse, ya que su gestión está regulada y garantizada a través de los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP).
Según explica TNU, sociedad sin ánimo de lucro encargada de la gestión, reciclaje y valorización de neumáticos fuera de uso en España, cuando un usuario adquiere un neumático nuevo equivalente —es decir, de la misma categoría o destinado al mismo uso que el que sustituye—, el taller o proveedor debe hacerse cargo del neumático usado, previa acreditación de la compra mediante la correspondiente factura o justificante. Así lo establece la normativa en vigor desde 2021.
Además, el nuevo Real Decreto 712/2025 refuerza las obligaciones de financiación, trazabilidad y control de estos residuos, incluyendo los neumáticos de gran tamaño, consolidando que su correcta gestión esté garantizada a través de los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor. En caso de que la recogida no se realice en el momento del cambio, el usuario puede recordar al taller que se trata de una obligación legal, puesto que el coste de la gestión ya está incluido en la adquisición del neumático nuevo.
Si el usuario decide conservar temporalmente el neumático fuera de uso, es fundamental guardar la factura de compra, donde aparece el código que identifica el neumático y permite solicitar su recogida posteriormente a través del SCRAP correspondiente. De este modo, se garantiza la trazabilidad del residuo y su tratamiento conforme a la normativa ambiental, evitando riesgos para el entorno y posibles incumplimientos.
Mientras permanezca almacenado por el usuario o por el taller, el neumático debe mantenerse bajo cubierta, seco, sin agua en su interior, separado de otros residuos, alejado de aceites, combustibles, disolventes u otros productos contaminantes y sin manipulación ni preselección, en un espacio accesible para su recogida por un gestor autorizado. Un almacenamiento inadecuado puede provocar incendios de difícil extinción, favorecer la proliferación de mosquitos por acumulación de agua, atraer roedores y generar contaminación ambiental, además de posibles sanciones.





