Baleària pone a flote su primer ‘fast ferry’ eléctrico para la ruta entre Tarifa y Tánger
Baleària ha puesto a flote en los Astilleros Armón de Gijón su primer fast ferry 100% eléctrico, que está previsto que conecte Tarifa y Tánger a partir del verano de 2027. La segunda unidad, que se encuentra actualmente en construcción, se incorporará a la flota después del verano. Ambos catamaranes operarán en el primer corredor verde entre España y Marruecos con alimentación y propulsión exclusivamente eléctricas, sin emisiones, ruidos ni vibraciones durante su funcionamiento.
El presidente de Baleària, Adolfo Utor, ha destacado que esta operación supone un avance en la materialización de un proyecto estratégico para la compañía y acerca la puesta en servicio de la primera conexión marítima completamente eléctrica entre Europa y África. Según ha señalado, la iniciativa permitirá anticipar varias décadas el horizonte de cero emisiones netas fijado para 2050 y demuestra el papel de la innovación, la inversión y la colaboración industrial en la descarbonización del transporte marítimo.
Por su parte, el CEO de Astilleros Armón, Laudelino Alperi, ha subrayado la contribución de la experiencia y la capacidad industrial del astillero a un proyecto de estas características. También ha destacado la relación entre los equipos de ambas compañías y el compromiso compartido con el desarrollo de soluciones navales más sostenibles y tecnológicamente avanzadas.
Un proyecto de más de 200 millones de euros
El catamarán que acaba de salir del dique es el quinto buque que Armon construye para Baleària. Según los datos facilitados por el astillero, la fabricación de las dos unidades genera más de 300 empleos directos diarios en sus instalaciones, una cifra que varía en función de la fase del proyecto. A ello se suma el empleo indirecto asociado a la actividad de la industria auxiliar.
La inversión total destinada a la construcción de los dos fast ferries y a la electrificación de los puertos de Tarifa y Tánger City superará los 200 millones de euros. El proyecto combina así el desarrollo de nuevos buques con la adaptación de las infraestructuras portuarias necesarias para hacer posible la operativa eléctrica.
Un reto tecnológico y constructivo
El buque puesto a flote tiene 87 metros de eslora y una estructura de aluminio diseñada para combinar ligereza, resistencia y altas prestaciones. Además, incorpora un sistema de baterías con una capacidad de almacenamiento de energía de 14 MWh.
La operación de puesta a flote, que consiste en inundar de forma controlada el dique seco hasta que el buque comienza a flotar, constituye uno de los principales hitos de la construcción naval. En este caso, la maniobra presenta una particularidad: los dos catamaranes se están construyendo en paralelo dentro de un mismo dique, con espacio para alojar un buque completo y parte de la segunda unidad.
Durante la puesta a flote del primer catamarán, la estructura ya montada de su gemelo también ha quedado a flote, aunque sin abandonar su posición. A continuación, el dique volverá a vaciarse para continuar los trabajos en seco de la segunda unidad.
Mientras tanto, el primer buque afrontará la habilitación interior y la puesta en marcha progresiva de sus sistemas auxiliares. Posteriormente, realizará las pruebas de mar destinadas a comprobar su fiabilidad operativa y seguridad antes de su entrega definitiva.





















