ON-A y el RTPI estudian cómo integrar la infraestructura de drones en las ciudades
El estudio de arquitectura ON-A ha colaborado con el Royal Town Planning Institute (RTPI) del Reino Unido en una serie de visualizaciones arquitectónicas que exploran posibles formas de incorporar infraestructuras para drones al entorno urbano. El trabajo aborda su relación con el espacio público, la movilidad, la biodiversidad, el patrimonio y la identidad de las ciudades, y plantea la necesidad de considerar su implantación desde la planificación urbana a largo plazo.
La expansión de los drones plantea nuevos interrogantes para la planificación de las ciudades y la integración de infraestructuras destinadas a su funcionamiento. En este contexto, el estudio de arquitectura ON-A ha colaborado con el Royal Town Planning Institute (RTPI) del Reino Unido en el proyecto Urban Droneport, una serie de visualizaciones que exploran cómo podrían incorporarse estas instalaciones al tejido urbano.
El trabajo adopta una perspectiva arquitectónica y urbanística para examinar cómo las nuevas infraestructuras podrían convivir con los edificios, los espacios públicos y los sistemas de movilidad existentes. Las imágenes muestran diferentes escenarios posibles y permiten analizar la relación entre estas instalaciones y el paisaje urbano, así como su influencia en la experiencia cotidiana de las personas que habitan y utilizan la ciudad.
Las visualizaciones no pretenden anticipar un modelo urbano concreto ni predecir cómo será la implantación de los drones. Su finalidad es contribuir al debate sobre las decisiones de planificación que podrían ser necesarias a medida que esta tecnología se desarrolle y amplíe sus aplicaciones. La iniciativa del RTPI busca promover una reflexión temprana sobre las consecuencias urbanísticas de esta evolución tecnológica.
Infraestructuras vinculadas al entorno urbano
El proyecto considera que la incorporación de nuevas infraestructuras no puede abordarse únicamente desde una perspectiva técnica. Su ubicación y configuración también plantean cuestiones relacionadas con el uso del espacio público, la movilidad, la biodiversidad y la conservación de la identidad de cada lugar. Estos aspectos adquieren especial relevancia cuando las instalaciones se integran en áreas urbanas consolidadas o en entornos con valor patrimonial.
Las imágenes elaboradas para Urban Droneport exploran distintas escalas de implantación. Entre los escenarios representados figuran cubiertas de edificios logísticos adaptadas a operaciones con drones, espacios de escala vecinal y soluciones integradas en áreas urbanas con edificios de diferentes épocas. Otra de las visualizaciones muestra una infraestructura situada en un conjunto ferroviario, en la que las plataformas para las aeronaves se disponen sobre un intercambiador vinculado al transporte terrestre.
Estas representaciones permiten plantear cómo podrían relacionarse las futuras instalaciones con las redes de transporte, los edificios existentes y los espacios destinados a los peatones. También abren cuestiones sobre la compatibilidad entre las nuevas operaciones y las actividades que ya se desarrollan en la ciudad.
La serie constituye, por tanto, una herramienta de exploración arquitectónica para debatir posibles escenarios, no la presentación de infraestructuras construidas ni de soluciones aprobadas para su ejecución.
En el desarrollo de esta reflexión participan el doctor Paul Cureton, de la Universidad de Lancaster, y la doctora Anna Jackman, de la Universidad de Reading. Ambos investigadores destacan los posibles beneficios de la tecnología de drones a medida que se desarrolla y extiende su uso, al tiempo que señalan la importancia de anticipar sus implicaciones mediante una planificación con visión de futuro.
Saúl Ajuria, arquitecto y socio de ON-A, relaciona este reto con la evolución histórica de las infraestructuras urbanas. “A lo largo de la historia, las ciudades han evolucionado incorporando nuevas capas de infraestructura, desde ferrocarriles y carreteras hasta redes energéticas y digitales. La infraestructura de drones debe abordarse con la misma perspectiva a largo plazo. El desafío no es simplemente acomodar nuevas tecnologías, sino asegurarse de que contribuyan positivamente al carácter, la identidad y la experiencia cotidiana de nuestro entorno construido”, comenta al respecto.
Ajuria también subraya la necesidad de valorar estas infraestructuras dentro de un contexto más amplio, que incluya factores ambientales y sociales: “Como arquitectos y diseñadores creemos que la tecnología debe entenderse como parte de un sistema espacial, ambiental y social más amplio. El éxito de este nuevo paradigma dependerá de nuestra capacidad para integrar estas infraestructuras emergentes en nuestras ciudades de manera que respeten el espacio público, el patrimonio, la biodiversidad y las comunidades que las habitan, al tiempo que crean lugares que sigan siendo resilientes, habitables y distintivamente humanos”.
La integración de los drones en las ciudades introduce cuestiones que afectan tanto a la organización de las infraestructuras como a la configuración de los espacios urbanos. La planificación deberá considerar cómo se relacionan estas instalaciones con los usos existentes, qué incidencia tienen sobre el espacio público y de qué manera pueden incorporarse sin perder de vista las características sociales, ambientales y patrimoniales de cada entorno.
El proyecto Urban Droneport aborda estas cuestiones mediante la representación de posibles configuraciones arquitectónicas. Su enfoque sitúa la infraestructura dentro de un sistema urbano más amplio, en el que las decisiones de diseño y planificación pueden influir en la convivencia entre las nuevas tecnologías y la vida cotidiana.





























