Sika analiza el papel de las fachadas industrializadas en la transformación del sector de la construcción
Sika analiza junto a expertos del sector el papel de las fachadas en la transformación de la construcción hacia modelos más industrializados, digitales y sostenibles, destacando su evolución hacia sistemas técnicos complejos que integran eficiencia energética, calidad y optimización de procesos. La visión se recoge en el videopodcast ‘Desafío Sika 30/50’, en el episodio ‘Fachadas industrializadas: la piel del edificio más tecnológica’, con la participación de representantes de Knauf – Aquapanel y Lignum Tech.
Las fachadas están adquiriendo un papel cada vez más relevante en la transformación del sector de la construcción hacia modelos industrializados, digitalizados y con menor impacto ambiental. La envolvente del edificio evoluciona desde soluciones tradicionales hacia sistemas altamente tecnificados capaces de mejorar la eficiencia energética, optimizar los tiempos de ejecución y elevar los estándares de calidad en obra.
Más allá de su función estética, la fachada se consolida como un elemento estratégico dentro del edificio, al concentrar innovación, prestaciones técnicas y la integración de distintos sistemas constructivos. Sin embargo, este avance incorpora también nuevos retos, especialmente en ámbitos como la certificación, la validación del rendimiento y la coordinación entre los diferentes agentes implicados.
El sector coincide en que el verdadero salto hacia la industrialización pasa por abordar las fachadas como sistemas completos, diseñados desde el origen y respaldados por ensayos y certificaciones que garanticen su comportamiento a lo largo del tiempo. Así lo señalaron Vanesa Álvarez, KAM Modular Building de Sika; Antonio Mescua, Country Manager de Aquapanel (Knauf); y José Valverde, director de la Oficina Técnica de Lignum Tech, durante la grabación del último episodio del videopodcast ‘Desafío Sika 30/50’, titulado ‘Fachadas industrializadas: la piel del edificio más tecnológica’.
Desde la perspectiva de los fabricantes y sistemistas, la fachada industrializada se perfila como un elemento clave en el desarrollo del modelo offsite y como un posible motor de aceleración de la industrialización del sector. “La fachada va a ser el gran elemento clave para dar ese salto en la industrialización del sector. Igual que en su momento ocurrió con los baños industrializados, ahora la fachada está en disposición de provocar ese crecimiento exponencial que todos esperamos, porque permite entender la construcción como un sistema completo, con calidad y con garantías”, afirma Vanesa Álvarez, KAM Modular Building de Sika. En este sentido, la transferencia de procesos a fábrica permite mejorar el control, la calidad y la seguridad, además de optimizar los tiempos de ejecución.
Respuesta a los retos del sector: plazos y mano de obra
Uno de los principales argumentos a favor de la industrialización es su capacidad para dar respuesta a problemas estructurales del sector, como la falta de mano de obra y la necesidad de construir en plazos más reducidos sin perder eficiencia. “No solo estamos hablando de mejorar la calidad o de ejecutar más rápido. La industrialización resuelve también un problema clave del sector, que es la atracción de mano de obra. Nos permite trabajar en entornos más controlados, más seguros, sin depender de la climatología y con procesos mucho más organizados, lo que hace más atractivo el sector para nuevos profesionales”, explica Antonio Mescua, Country Manager de Aquapanel (Knauf). Este enfoque permite además reducir de forma significativa los plazos de obra, con el consiguiente impacto en costes y en la eficiencia global del proyecto.
Los expertos coinciden en que la industrialización no puede aplicarse como una capa adicional sobre un proyecto ya definido, sino que debe integrarse desde la fase inicial de diseño, con la implicación de todos los agentes. “Intentar industrializar un proyecto que ya está completamente definido es muy complicado. La clave está en entrar en la fase de diseño desde el minuto cero, trabajar junto al arquitecto y adaptar el sistema a la idea del edificio. El diseño es la fase fundamental para que un proyecto industrializado tenga éxito”, subraya José Valverde, director de la Oficina Técnica de Lignum Tech. Este planteamiento permite, además, compatibilizar la industrialización con la libertad creativa de la arquitectura, integrándola como una herramienta de proyecto y no como una restricción.
Otro de los cambios relevantes del sector es la transición desde el trabajo con productos aislados hacia el desarrollo de sistemas constructivos completos, en los que todos los componentes interactúan y deben ser validados de forma conjunta. “La industrialización va de la mano de la certificación. Muchas veces hablamos de soluciones innovadoras, pero si no están certificadas y no aportan esa certidumbre al mercado, cuesta mucho que se adopten. Por eso es clave trabajar en certificaciones conjuntas que validen el sistema completo y no solo cada producto por separado”, destaca Vanesa Álvarez.
Ensayos como la resistencia al fuego, la hermeticidad, el comportamiento higrotérmico o las cargas de viento se convierten en parámetros esenciales para garantizar el rendimiento y la durabilidad de estas soluciones. La necesidad de desarrollar y certificar sistemas completos está impulsando nuevas dinámicas de colaboración entre empresas, que dejan atrás modelos más fragmentados. “Para abordar este tipo de soluciones ya no vale trabajar de forma independiente. Tenemos que unirnos, integrar tecnologías y desarrollar sistemas completos. Solo así podemos dar respuesta a las exigencias actuales del mercado y garantizar que las soluciones funcionan como un conjunto”, apunta Mescua.
Este cambio de enfoque se traduce también en una mayor coordinación entre fabricantes, ingenierías y promotores, reforzando la concepción de la construcción como un proceso cada vez más industrializado y basado en sistemas.





























