‘¿Descarbonizamos o vivimos?’ Fue la sesión organizada por Interempresas Media en el marco de Rebuild 2026
El cambio climático y la creación de espacios saludables pueden comprometer los planes de descarbonización en el sector de la edificación
La sesión ‘¿Descarbonizamos o vivimos?’, celebrada en el Main Auditorium Sika de Rebuild 2026 el pasado miércoles 25 de marzo y organizada por Interempresas Media, consiguió reunir a un importante panel de expertas con Ana Mombiedro (Kidzink), Sònia Hernández-Montaño (Arquitectura Sana), Beatriz Arranz (Grupo Heat UPM), María Saiz (PhotoKrete), Anna Bach (Bach Arquitectes) e Isabel Ramos (Mitsubishi Electric) creando una mesa de debate crítica muy transversal y 100% femenina, moderada por la directora de las revistas IARQCO y Construcción Industrializada, Mònica Escolà. La sesión constató la necesidad de avanzar hacia un modelo edificatorio más sostenible, poniendo el foco en la salud, la tecnología y la urgencia de acelerar el cambio.
Foto de familia de las participantes con, de izquierda a derecha, Ana Mombiedro, Isabel Ramos, Sònia Hernández-Montaño, Beatriz Arranz, Anna Bach, María Saiz y Mònica Escolà.
La descarbonización de la edificación centró el debate de esta mesa redonda, planteando una visión transversal del futuro del sector, más allá de la mera reducción de emisiones, ya que la salud y el bienestar entran en juego en el sector de la construcción, ante la evidencia científica que muchos hogares son causantes de patologías y enfermedades, en muchas ocasiones, críticas. Además, materiales y soluciones que se integran en el CTE pueden ser nocivos para la salud humana.
Ante este escenario es importante definir ¿qué es descarbonizar? Para Isabel Ramos, promotora de proyectos en Mitsubishi Electric, “descarbonizar no es más que reducir y, a largo plazo, eliminar las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera”. En este sentido, subrayó la necesidad de abandonar los combustibles fósiles y avanzar hacia energías renovables, dentro de estrategias empresariales con objetivos a largo plazo.
En este sentido, Beatriz Arranz, investigadora del grupo Heat de la Universidad Politécnica de Madrid, defendió un cambio de paradigma hacia la economía circular: “Debemos entender los edificios como bancos de materiales”, incidiendo en la importancia de proyectar considerando todo el ciclo de vida del edificio, priorizando la reutilización frente al reciclaje por su menor impacto.
Pero para alcanzar este objetivo es importante incorporar factores que, hasta entonces, no parecían relevantes en el sector de la edificación y que ahora son prioridad para la sociedad, poniendo de manifiesto la relación entre arquitectura y salud como uno de los ejes clave. Sonia Hernández-Montaño, CEO de Arquitectura Sana, recordó que “los espacios que habitamos influyen en nuestra fisiología a nivel químico, biológico y emocional”. En su intervención alertó, además, sobre las desigualdades derivadas de la descarbonización, vinculadas a la pobreza energética y a la baja calidad del parque edificado.
En esta línea, la neuroarquitecta Ana Mombiedro destacó que ahora “podemos medir el impacto de la arquitectura en las personas” abogando por incorporar análisis pre y post ocupacionales y enfoques interdisciplinarios.
La responsabilidad del sector fue señalada de forma clara por Ana Bach, doctora arquitecta en Bach Arquitectes: “Somos grandes consumidores de recursos y grandes emisores de CO2”. Una afirmación que refuerza la necesidad de actuar tanto en materiales como en la operativa de los propios edificios.
Desde la industria, María Saiz, CEO de PhotoKrete, introdujo un matiz relevante: “Estamos confundiendo método con objetivo. La descarbonización es el método para combatir el cambio climático, no el objetivo en sí mismo”. Saiz puso en valor el papel de la innovación tecnológica, destacando soluciones capaces de reducir significativamente la temperatura superficial de los materiales y su impacto en el entorno urbano.
El cambio climático, otro de los ‘red flags’ de la edificación
Precisamente, en los últimos años se ha puesto de relieve la necesidad de frenar los efectos devastadores que el cambio climático está teniendo no solo en la climatología, sino sobre los propios entornos urbanos y edificados. Esto se manifiesta ante los fenómenos, cada vez más frecuentes, en nuestro país como la DANA que azotó Valencia en 2024 o las temperaturas cada vez más extremas que se viven en época estival. Precisamente, uno de estos efectos es el de isla de calor en las ciudades. Arranz señaló que, en Madrid, por ejemplo, existen zonas donde este fenómeno compromete estrategias pasivas como la ventilación natural, generando problemas de confort y salud.
Para Bach, “las soluciones pasivas —como la sombra o la ventilación— siguen siendo fundamentales”, mientras que Isabel Ramos apuntó al papel clave de la tecnología para desarrollar sistemas adaptados a normativas y condiciones climáticas cada vez más exigentes en el sector de la climatización.
Sin embargo, una de las asignaturas pendientes es el análisis del parque edificado existente que evidencia carencias importantes, ya que cerca de un 70% son construcciones previas a normativa. Hernández-Montaño advirtió de problemas como la mala ventilación, la presencia de contaminantes o la exposición química, muchas veces invisibles para los usuarios.
Asimismo, se puso sobre la mesa la necesidad de actualizar herramientas regulatorias como el Código Técnico de la Edificación, para actualizar materiales y soluciones que ponen en riesgo la calidad de vida de los habitantes. En este sentido, pese a que la industrialización de la construcción puede ser clave en mejorar el bienestar de las viviendas, se debe entender como una herramienta dentro de un enfoque global donde Administración Pública, industria y público prescriptor deben colaborar no solo para dar respuesta al déficit de vivienda, sino que esta sea de calidad y saludable.
También es importante compartir este conocimiento entre la sociedad civil, para que pueda conocer el riesgo al que se expone cada día en sus hogares sin ser consciente en su día a día.
El cierre de la sesión dejó un mensaje compartido por todas las participantes: el sector dispone de conocimiento, soluciones y capacidad de innovación, sin embargo: “vamos en la dirección correcta, pero demasiado lento”.



























