El estudio apuesta por el diseño consciente y resiliente
Arquitectura del paisaje industrializado, la apuesta de Verveine al sector de la edificación
El estudio Verveine Landscape Architecture impulsa una metodología de paisajismo industrializado que integra modularidad, trazabilidad y digitalización en el diseño de cubiertas verdes y plantación vertical, con el objetivo de mejorar la eficiencia constructiva, reducir el mantenimiento y reforzar la adaptación climática en entornos urbanos.
El diseño de un jardín urbano se proyecta en Verveine Landscape Architecture desde el diseño de soluciones industrializadas. Foto: Guillem Vergés.
En el centro de Barcelona se erige Verveine, un estudio especializado en paisajismo que apuesta por la industrialización para impulsar sus proyectos de cubiertas verdes de forma consciente. La naturaleza se ha convertido en un elemento imprescindible en el sector de la construcción actual, para paliar los efectos del cambio climático en nuestros hogares. Poner la nota de verde en las viviendas actuales aporta, no solo el componente emocional, sino que contribuye a regular la temperatura del edificio.
Verveine no solo remite a la flor de la verbena en francés, sino que se posiciona como uno de los estudios que apuesta por la industrialización en sus proyectos de paisajismo. Sí, la industrialización también es un aliado de iniciativas que tienen en la vegetación su principal componente en diseño, modularidad, trazabilidad… digitalizando jardines que contribuyen a reducir los trabajos de mantenimiento y, a su vez, mejoran la construcción de estos oasis urbanos.
Al frente se encuentra Lina Seguró Mendlewicz quien, tras haber trabajado mano a mano con La Casa por el Tejado, ha desarrollado una metodología que le permite construir “espacios orgánicos” de forma consciente para el usuario, desde una dimensión “ecológica y funcional”, reconoce la arquitecta del paisaje. Formada en España y Francia, país donde la conciencia vegetal imprime cada rincón del país, Lina apuesta por una vegetación controlada y proyectada.
Sin embargo, el cambio climático ha abierto nuevas dimensiones de la profesión para reaprender y mejorar las condiciones tanto de los espacios urbanos como de la biodiversidad. “La naturaleza es sabia y por mucho que quieras diseñar un espacio vegetal hermético será imposible. Vivimos una época donde las lluvias son más abundantes y favorece a la generación de un caos natural. La arquitectura aquí juega un papel importante para afrontar este caos con consciencia, trazando las dinámicas de la biodiversidad y creando elementos que permitan, por ejemplo, recuperar las aguas pluviales”, añade.
Metodología modular
El covid provocó en la sociedad una toma de conciencia real sobre la necesidad, cada vez más manifiesta, que la naturaleza es parte intrínseca del ser humano. Pero la apuesta por la naturalización debe ir más allá de la incorporación de especies de forma aleatoria y, pese al descontrol propio de la naturaleza, debe existir una armonía.
Uno de los proyectos de Verveine en la ciudad de Barcelona permitió transformar una azotea en plena Gran Vía en un impresionante jardín a partir de una construcción industrializada, mediante el ensamblaje de un módulo con su estructura vista, las instalaciones… convirtiendo este elemento en un soporte activo que define el programa del propio jardín.
De este modo, el jardín se construye de forma modular, por superposición de estratos, encajando piezas diseñadas y prefabricadas de forma estandarizada, para desplegarse ante el paisaje urbano. Este es el primer paso antes de la disposición de la vegetación que ocupará el jardín e incluso del mobiliario auxiliar que completará el diseño. “No siempre podemos disponer de soluciones industrializadas en este campo porque no tiene mucho recorrido, pero sí que existe mercado y más en prescripción pública en término de plazos y beneficios medioambientales”.
Un ecosistema que se adapta a las herramientas existentes e, incluso, en ocasiones tiene la capacidad resiliente de reinventarse en el uso de jardineras modulares y cubiertas verdes técnicas.
Verveine destaca por:
- Integración temprana de la arquitectura del paisaje o paisajismo en fases de proyecto.
- Diseño de sistemas verdes compatibles con procesos modulares.
- Uso de vegetación adaptada al clima mediterráneo.
- Estrategias de bajo mantenimiento y eficiencia hídrica.
De este modo, el componente estético del proyecto es el resultado intrínseco y final de un proceso que contempla la modularidad de las soluciones. La estética no surge por el mero hecho de trabajar con sistemas modulares; se trata siempre de proyectos concebidos desde lo estético, y la modularidad no resta, ni condiciona, la capacidad de alcanzar un resultado visualmente cuidado y coherente con el paisaje.
La conciencia industrializada se da desde la fase de diseño y su desarrollo, mediante un uso eficiente de los recursos disponibles y la promoción de prácticas de jardinería sostenible. Una solución que contribuye, directamente, a facilitar los trabajos de mantenimiento y sustitución futura.
Axonometría de un diseño de cubierta verde por Verveine.
En espacios públicos el principio de Verveine también se replica a partir del análisis y el estudio del espacio, para estandarizar procesos constructivos en términos de sostenibilidad y eficiencia, mejorando el entorno y adaptarse a las nuevas necesidades sociales, reordenando el espacio urbano.
De este modo, la construcción industrializada optimiza los procesos, permite el control de la envolvente y garantiza la coherencia técnica con el compromiso de reducir la huella de carbono.
























