Baños con identidad propia en una vivienda del barrio de Salamanca
Este proyecto de interiorismo desarrollado por Alberto Torres para una vivienda de alto standing en Madrid convierte los espacios de baño en escenarios diferenciados, capaces de asumir lenguajes decorativos propios sin perder la coherencia con el conjunto. Revestimientos de fuerte presencia, piedra, madera, espejos y una iluminación cuidadosamente integrada construyen ambientes que van desde el dramatismo del aseo de cortesía hasta la personalidad diferenciada de los baños vinculados a los dormitorios.
En el aseo de cortesía, el papel pintado de Coordonné convierte las paredes en el principal recurso decorativo del espacio.
En una vivienda caracterizada por la elegancia contemporánea, la calidez y la atemporalidad, los baños de este proyecto realizado por el estudio de Alberto Torres adquieren un protagonismo particular. Lejos de entenderse como espacios secundarios, cada uno desarrolla una composición específica, con el revestimiento como principal recurso para definir su carácter y establecer relaciones con el resto de elementos.
La estética sofisticada de los baños aporta un acentos de intensidad en un proyecto, por lo demás, sobrio y atemporal.
Un aseo de cortesía que apuesta por el contraste
El aseo de cortesía es probablemente el espacio más rotundo del conjunto. Frente a la paleta clara y natural predominante en buena parte de la vivienda, aquí el papel pintado de fondo oscuro introduce un marcado contraste y aporta profundidad, convirtiendo las paredes en el principal elemento decorativo.
La encimera y el frente del lavabo, resueltos en negro, prolongan cromáticamente el revestimiento y generan una composición compacta, al tiempo que todo el conjunto dialoga con el negro utilizado en la zona de día.
El mármol de la encimera, la madera del mueble y los acabados dorados construyen una composición sofisticada en el baño en suite.
El baño de la suite: continuidad y sofisticación
La relación entre ambientes alcanza su máxima expresión en la suite principal. Los tres ámbitos se plantean como una secuencia visual continua, una decisión que contribuye a ampliar la percepción espacial y a reforzar la conexión entre las distintas áreas privadas.
En el baño, la combinación de blanco, mármol y tonos dorados construye una atmósfera más sofisticada. El gran mueble de lavabo, de madera acanalada, incorpora una amplia superficie blanca con dos lavabos integrados y grifería mural en acabado dorado. Los espejos verticales, también de formas redondeadas y marco dorado, multiplican visualmente el frente del lavabo y enlazan con el revestimiento vegetal de tonos ocres y dorados que envuelve la estancia.
Revestimientos para diferenciar espacios
Los revestimientos vuelven a convertirse en el recurso encargado de definir la atmósfera en cada uno de los baños del resto de los dormitorios, donde los papeles pintados en tonos neutros establecen un fondo gráfico que unifica y diferencia al tiempo las zonas de lavabo.
El contraste entre el acabado acanalado de la madera, el negro de la piedra y los motivos del revestimiento genera una combinación de materiales y texturas que aporta profundidad sin abandonar la gama cromática contenida.
El área de ducha mantiene la misma gama clara, con un revestimiento de aspecto pétreo que contrasta con el papel pintado del resto del baño. De este modo, la estancia establece una diferenciación clara entre superficies, pero mantiene una paleta común.
Una paleta de blancos y grises articula los diferentes baños de la vivienda.
Geometría y neutralidad
El único de los baños que plantea una aproximación diferente es uno independiente, en el que dominan los tonos blancos y grises, con un revestimiento de piezas hexagonales en las paredes y un pavimento de dibujo geométrico que introduce ritmo sin recurrir a una paleta cromática intensa.
La continuidad de los tonos neutros permite que los diferentes elementos —bañera, mueble de lavabo y sanitarios— se integren en una composición visualmente limpia. El mueble suspendido, de acabado gris texturizado, ocupa buena parte del frente y se combina con una encimera blanca de líneas muy depuradas. El gran espejo circular refuerza esa vocación geométrica y suaviza la composición.
La luz natural tiene también un papel relevante. La estancia cuenta con una ventana junto a la zona de baño, mientras que la iluminación artificial se resuelve mediante elementos puntuales junto al espejo. El resultado es un espacio luminoso y sereno, en línea con la voluntad general del proyecto de aprovechar y amplificar la luz natural.
Un mismo proyecto, distintas atmósferas
La variedad de soluciones empleadas en los baños responde a una estrategia global: mantener un hilo conductor sin convertir todos los espacios en una repetición del mismo esquema. La vivienda se apoya en una paleta general de tonos claros y naturales y en un juego de texturas, mientras que mobiliario, la iluminación y los textiles se utilizan para construir una percepción de calidad y orden.
Los baños trasladan esa estrategia a una escala más específica. El aseo de cortesía permite una intervención más intensa, basada en el contraste entre el fondo oscuro, los motivos vegetales y el negro; los baños de los dormitorios recurren a gamas más suaves, pero introducen personalidad mediante geometrías, papeles pintados, piedra y madera; y la suite principal concentra los recursos más sofisticados, con el dorado y el mármol como elementos destacados.
FICHA TÉCNICA
Ubicación: Barrio de Salamanca (Madrid)
Superficie: 199 m2
Año: 2025
Estudio: Alberto Torres
Interiorista: David González
Fotografía: Amador Toril
Estilismo: Beatriz Sánchez

























