Grifería de cocina: diseño, tecnología y sostenibilidad
Nuevo Grifo de Cocina monomando 3 vías Serie Tau, de Genebre, con caño flexible y sistema de apertura en frío.
Una de las tendencias más consolidadas es el protagonismo formal del grifo en cocinas abiertas y espacios integrados con la zona de estar. La coherencia estética con encimeras, fregaderos y mobiliario se ha convertido en un criterio de prescripción prioritario.
El acabado negro mate se afianza como estándar del diseño contemporáneo, mientras que el cromado de alta calidad mantiene su vigencia por su versatilidad. Paralelamente, emergen nuevos tonos metálicos —oro, cobre, antracita— que permiten reforzar la personalidad del proyecto. A esta diversidad cromática se suma una doble corriente estilística: por un lado, líneas depuradas y minimalistas; por otro, reinterpretaciones de inspiración clásica o vintage. El mercado no converge hacia un único lenguaje, sino hacia una segmentación más sofisticada.
Y es que, el mercado evidencia un creciente interés por la personalización. Más allá del acabado, se exploran soluciones a medida que convierten el grifo en pieza singular dentro del proyecto arquitectónico. El componente emocional del diseño —color, textura, identidad— adquiere relevancia en segmentos residenciales de gama media-alta y alta.
El negro mate sigue ganando posiciones en la cocina. Grifería Ona de Roca.
Ergonomía y rendimiento
Otra constante es la incorporación de soluciones propias de la cocina profesional al entorno doméstico. Caños flexibles y orientables, sistemas extraíbles de doble función y diseños que optimizan la maniobrabilidad reflejan una clara apuesta por la ergonomía avanzada.
El usuario demanda mayor control, comodidad en tareas repetitivas y adaptación a fregaderos de gran formato. Esta evolución no solo responde a una cuestión estética, sino a un uso más intensivo de la cocina como espacio de convivencia y actividad continuada.
En el plano técnico, la mejora del rendimiento a bajas presiones, la incorporación de cartuchos cerámicos de alta durabilidad y los sistemas de conexión rápida evidencian un esfuerzo por simplificar la instalación y aumentar la fiabilidad a largo plazo.
La optimización del caudal mediante economizadores y aireadores eficientes se integra ya como prestación básica. Además, el cumplimiento de normativas europeas en materiales, acabados y seguridad sanitaria se consolida como requisito imprescindible en un mercado cada vez más regulado y exigente.
Las cocinas abiertas han multiplicado los acabados de las griferías. Estas son de la serie Gusto de Ideal Standard.
Sistemas multifunción y tratamiento del agua
La innovación más disruptiva se sitúa, no obstante, en la integración de sistemas de filtración y tratamiento avanzado directamente en el grifo. La posibilidad de disponer de distintas tipologías de agua —filtrada, fría, hirviendo o carbonatada— desde un único punto redefine el papel de la grifería dentro de la cocina.
Estos sistemas responden a varias demandas simultáneas: mejora de la calidad organoléptica del agua, reducción de contaminantes emergentes, disminución del consumo de plásticos de un solo uso y optimización del espacio al eliminar dispositivos adicionales. La digitalización, mediante ‘apps’ de control y monitorización de filtros, refuerza la tendencia hacia la cocina inteligente.
La preocupación por el impacto ambiental y la calidad del agua impulsa el desarrollo de tecnologías de filtración más avanzadas y certificadas. Reducción de microplásticos, metales pesados o compuestos químicos, junto con la preservación o aportación de minerales beneficiosos, forman parte del nuevo discurso técnico del sector.
Propuestas ergonómicas y multifunción protagonizan buena parte de las novedades en griferías de cocina. Imagen: Hansgrohe.




















