Aszende celebra su 50 aniversario con cinco nuevas adquisiciones y una facturación de más de cincuenta millones de euros
Aszende celebra su 50 aniversario con una facturación de 52 millones de euros en 2025 y consolida una nueva etapa de crecimiento marcada por la expansión territorial, las adquisiciones, la adaptación a la nueva normativa ITC y una fuerte apuesta por la sostenibilidad, la modernización del parque de ascensores y el desarrollo de talento en el sector de la movilidad vertical.
La compañía cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 52 millones de euros, lo que supone un crecimiento cercano al 15% respecto al ejercicio anterior. En la actualidad, cuenta con cerca de 400 profesionales distribuidos entre su sede central, ubicada en Barcelona, y dieciséis delegaciones en el territorio nacional, y mantiene su fábrica propia en Zaragoza.
Cinco nuevas adquisiciones en 2025
En el marco de su estrategia de crecimiento, que combina el desarrollo orgánico del negocio con la incorporación de nuevas empresas y carteras alineadas con su modelo de servicio, Aszende ha reforzado su presencia en Cataluña con la integración, en 2025, de tres empresas familiares del sector, así como las carteras de ascensores de otras dos compañías.
Gracias a este crecimiento, la compañía gestiona actualmente un parque de cerca de 20.000 ascensores en mantenimiento, lo que la sitúa entre las diez principales empresas del sector, con la previsión de alcanzar los 24.000 equipos en 2026. “El crecimiento a través de adquisiciones forma parte de una evolución natural, siempre que podamos integrar empresas que compartan nuestra manera de entender el servicio y la relación con el cliente: un modelo basado en la proximidad, la excelencia y la personalización del servicio, con las personas en el centro”, explica Alfredo Palencia Tejada, CEO de Aszende.
De cara a los próximos años, la compañía prevé continuar su crecimiento en todo el territorio español, con el objetivo de duplicar la facturación en 2030, manteniendo una estrategia sostenible y alineada con la evolución del mercado.
La nueva normativa duplica las grandes reparaciones asociadas a inspecciones
La entrada en vigor, el 1 de julio de 2024, de la nueva Instrucción Técnica Complementaria (ITC) sobre ascensores ha supuesto un punto de inflexión para el sector. Esta normativa introduce nuevas exigencias en materia de seguridad, mantenimiento e inspección de los equipos, acelerando un proceso de modernización necesario en un país que cuenta con uno de los parques de ascensores más antiguos de Europa, donde la mitad de los equipos tiene más de 25 años de antigüedad y aún existen más de un millón de edificios sin ascensor. En este contexto, Aszende duplicó en 2025, respecto a 2024, las grandes reparaciones asociadas a inspecciones, actuaciones obligatorias para adecuar los equipos a los nuevos estándares de seguridad.
Este incremento ha tenido un impacto directo en la actividad de la compañía, con un aumento del 40% en el volumen de trabajos en términos generales, impulsado principalmente por las actuaciones vinculadas a inspecciones, que han crecido un 96%. “La nueva ITC ha puesto el foco en la protección de las personas y ha acelerado una transformación que era absolutamente necesaria. Modernizar el parque de ascensores no es solo una cuestión técnica, sino una responsabilidad social, ya que es clave para la seguridad, la accesibilidad y la calidad del servicio en los edificios”, señala Tejada.
Desde la entrada en vigor de la normativa, el sector ha acelerado su transformación y se encuentra actualmente en torno al 50 % del proceso de renovación del parque.
Sostenibilidad y economía circular
En paralelo al crecimiento, la compañía está desarrollando una estrategia orientada a reducir su impacto ambiental. En este marco, está sustituyendo progresivamente combustibles fósiles por alternativas hidrogenadas con menor nivel de emisiones de CO2, además de electrificar parte de su flota para reducir tanto las emisiones como la contaminación acústica.
Asimismo, ha implementado sistemas de software para monitorizar la conducción de su equipo técnico, con el objetivo de mejorar la eficiencia y la seguridad, al tiempo que reduce el consumo de combustible. En esta misma línea, está implantando una gestión optimizada de rutas que permite disminuir el uso de los vehículos y, con ello, las emisiones y el consumo de energía y recursos.
La compañía fomenta también la reparación de componentes electrónicos para alargar su vida útil y minimizar la generación de residuos, impulsando prácticas de economía circular. Además, trabaja en la valorización de residuos como aceites, baterías o cartón, con el objetivo de darles una segunda vida útil y reducir el impacto asociado a su extracción y fabricación. Por otro lado, durante 2025 Aszende ha consumido energía 100% renovable en todas sus delegaciones y ha generado energía propia en su sede central, lo que ha permitido reducir de forma significativa las emisiones derivadas del consumo eléctrico.
Aszende Academy, una ventana a la profesión de la movilidad vertical
Coincidiendo con su 50 aniversario, la compañía pondrá en marcha en 2026 Aszende Academy, una iniciativa concebida como centro de formación para impulsar el talento, favorecer la promoción interna y dar respuesta a los retos de profesionalización y relevo generacional del sector.
Showroom experiencial e interactivo abierto al público en la sede de Barcelona, con el objetivo de mostrar el funcionamiento del sector desde dentro.
El proyecto contará con distintos programas de acceso al sector para puestos técnicos, así como con itinerarios de desarrollo dirigidos al resto de perfiles de la compañía. Asimismo, busca prestigiar la profesión de la movilidad vertical, acercarla a la ciudadanía y poner en valor su impacto en la vida de las personas. El sector afronta actualmente un déficit de más de mil profesionales técnicos en toda España, en gran medida debido al desconocimiento de la profesión y de sus oportunidades laborales.
En este contexto, la iniciativa incluye la creación de un showroom experiencial e interactivo abierto al público en la sede de Barcelona, con el objetivo de mostrar el funcionamiento del sector desde dentro, reforzar la transparencia y facilitar la captación de talento, clave para garantizar la seguridad y la calidad del servicio. “Celebrar 50 años no es solo conmemorar una trayectoria, sino asumir la responsabilidad de prestigiar el sector, mostrar el trabajo que hay detrás de cada ascensor y atraer nuevas generaciones de profesionales. La transparencia y la formación son claves para el futuro de la movilidad vertical”, concluye Tejada.



























