Albero pone a prueba sus puertas automáticas ABL-1 y ABL-1C
La durabilidad de los componentes adquiere especial relevancia en puertas destinadas a instalaciones de elevación con grandes pasos libres y un uso intensivo. Es por ello por lo que Albero está sometiendo su puerta automática de lamas ABL-1 a un ensayo de fatiga de un millón de ciclos, realizado en colaboración con el INSIA y bajo la certificación de Tüv Süd Atisae. La prueba, desarrollada conforme a las condiciones establecidas por las normas UNE-EN 81-20:2020 y UNE-EN 81-50:2020, permitirá analizar el comportamiento a largo plazo de sus distintos componentes y extender los resultados obtenidos al modelo ABL-1C de apertura central.
El ensayo de fatiga de la ABL-1 contempla la realización de un millón de ciclos completos de apertura y cierre.
Desde abril de 2026, Albero está llevando a cabo un exigente ensayo de fatiga sobre una puerta de lamas modelo ABL-1, con el objetivo de verificar su comportamiento y durabilidad conforme a los requisitos aplicables de la normativa UNE-EN 81-20:2020, siguiendo las condiciones de inspección y ensayo establecidas en la UNE-EN 81-50:2020.
“Actualmente, el sector afronta una evolución normativa de alcance internacional con el desarrollo de la nueva serie ISO 8100, destinada a avanzar hacia una armonización global de los requisitos aplicables a los ascensores”, explican desde la firma, antes de puntualizar que la puerta sometida a ensayo dispone de un paso libre de 4.000 mm de anchura por 3.000 mm de altura, unas dimensiones especialmente significativas dentro de las aplicaciones destinadas al sector de la elevación y los montacargas.
Detalle del sistema de accionamiento y guiado de la puerta ABL-1 durante el ensayo de fatiga, con el contador de ciclos instalado para registrar la evolución de la prueba.
Un ensayo que garantiza la durabilidad y resistencia
El ensayo consiste en la realización de 1.000.000 de ciclos completos. A efectos de la norma, se considera ciclo completo un movimiento de ida y vuelta sobre todo el recorrido posible de la puerta, es decir, una apertura y un cierre completos. Debido tanto a las dimensiones del paso libre como al recorrido que debe realizar el conjunto, se ha establecido un ritmo aproximado de 2.500 ciclos diarios, por lo que está previsto que el ensayo tenga una duración cercana a 400 días.
El objetivo de esta prueba es confirmar la durabilidad y resistencia de todos los componentes que conforman la puerta durante los ciclos indicados.
El ensayo se está realizando en colaboración con el INSIA (Instituto Universitario de Investigación del Automóvil de la Universidad Politécnica de Madrid), a través de su Laboratorio de Ensayo de Componentes de Ascensores, especializado en la realización de pruebas sobre componentes destinados al sector de la elevación.
Vista frontal de la puerta automática de lamas ABL-1, configurada para un paso libre de 4.000 mm de anchura por 3.000 mm de altura.
Calidad certificada
El proceso será certificado por Tüv Süd Atisae, S.A.U., que aportará al proyecto la evaluación y certificación independiente de los resultados obtenidos.
Además, los resultados obtenidos durante este ensayo serán aplicables, dentro del alcance correspondiente, al modelo ABL-1C de doble hoja y apertura central, ampliando así la aplicación de los conocimientos obtenidos durante la prueba.
“Con este proyecto, se pretende aportar una verificación técnica y documentada del comportamiento de la ABL-1 ante un uso intensivo y prolongado, especialmente relevante en instalaciones que requieren grandes pasos libres”, aseguran fuentes de la compañía.
Al finalizar el ensayo, la puerta habrá completado un millón de ciclos de apertura y cierre, proporcionando una valiosa base de información sobre su comportamiento y durabilidad y dando un nuevo paso en el desarrollo de soluciones para aplicaciones exigentes dentro del sector de la elevación.



























