El uso de las oficinas crece un 21% en Europa mientras retrocede el teletrabajo
El uso de las oficinas en Europa aumentó un 21% durante 2025 respecto al año anterior, reflejando un retroceso del teletrabajo y una recuperación de la actividad presencial, aunque con importantes diferencias entre ciudades. Así se desprende del último análisis elaborado por Kone a partir de los datos registrados por más de 7.000 ascensores conectados en edificios de oficinas de diez grandes ciudades europeas, que acumulan más de mil millones de trayectos durante los últimos cinco años.
El estudio analiza la evolución de Dublín, Londres, Ámsterdam, Róterdam, París, Madrid, Barcelona, Milán, Berlín y Frankfurt, y pone de manifiesto un mercado de oficinas que continúa recuperándose, pero de forma desigual, con ciudades que avanzan hacia una mayor presencialidad y otras donde siguen predominando los modelos híbridos de trabajo.
Dublín encabeza el crecimiento de la actividad en oficinas, con un incremento interanual del 43% en enero de 2026. En el extremo opuesto se sitúa Barcelona, que registra un descenso del 5% en el mismo periodo y solo experimentó crecimiento en seis de los doce meses de 2025. Entre ambas ciudades existe una diferencia de 52 puntos porcentuales en la evolución de la actividad.
Madrid, por su parte, destaca por la continuidad de su crecimiento. La capital registró aumentos de actividad durante todos los meses de 2025 y comenzó 2026 con un incremento interanual del 15%, consolidándose como una de las ciudades europeas con un retorno más sostenido a la presencialidad.
Dos comportamientos diferentes en España
Según el informe, el mercado español de oficinas refleja una creciente divergencia entre Madrid y Barcelona. Mientras la capital mantiene una evolución positiva y constante de la ocupación de oficinas, Barcelona presenta una recuperación más irregular, asociada a una mayor implantación de modelos híbridos y flexibles, especialmente en sectores como el tecnológico y las empresas emergentes.
Para Kone, esta evolución apunta hacia un mercado más selectivo, en el que la actividad se concentra en determinados núcleos urbanos y edificios capaces de responder a las nuevas necesidades de empresas y trabajadores.
“Hoy la cuestión ya no es cuántas personas acuden a la oficina, sino qué espacios siguen siendo relevantes y cómo evolucionarán. En este contexto, la innovación, digitalización y modernización de los ascensores juegan un papel clave para adaptar los entornos laborales, donde la movilidad interna, los tiempos de espera y la continuidad del servicio son determinantes para la eficiencia del edificio y la satisfacción de los usuarios. Como empresa de People Flow, creemos que el futuro de las oficinas estará marcado por experiencias fluidas, sostenibles y profundamente digitales: edificios más inteligentes e intuitivos, capaces de atraer a las personas y mantener el dinamismo urbano, redefiniendo cómo y dónde se concentra la demanda de espacios de trabajo en Europa”, asegura Giovanni Lorino, director general de Kone en Ibérica e Italia.
La conectividad, clave en la gestión de edificios
La compañía señala que la evolución de los edificios de oficinas está estrechamente ligada a la digitalización de sus infraestructuras. En este sentido, destaca que los ascensores conectados al Internet de las Cosas permiten mejorar la disponibilidad de los equipos, reducir los costes de mantenimiento y generar información operativa en tiempo real para optimizar la gestión de los edificios y el uso de los espacios.
Asimismo, Kone subraya el papel de sus servicios remotos de monitorización, que permiten supervisar el estado de los ascensores en tiempo real y realizar determinadas actuaciones a distancia cuando se detecta una incidencia. Entre ellas figura la posibilidad de efectuar rescates remotos en algunos casos, reduciendo los tiempos de espera de los usuarios y minimizando el impacto de las averías en edificios con elevada ocupación y necesidad de continuidad del servicio.


























