Schindler pone el foco en la modernización del parque de ascensores ante la actualización de más de 400.000 equipos
La entrada en vigor de la nueva Instrucción Técnica Complementaria (ITC) impulsa la modernización del parque de ascensores en España, donde más de 400.000 equipos con más de 30 años de antigüedad deberán adaptarse a los nuevos requisitos. Entre ellos se encuentran más de 20.000 ascensores del modelo Smart, instalado por Schindler desde 1998 y caracterizado por prescindir del cuarto de máquinas.
Schindler defiende una estrategia de modernización planificada frente a un mantenimiento exclusivamente reactivo ya que, según señala la compañía, en muchos casos, es posible actualizar los equipos sin necesidad de sustituir completamente el ascensor. “La actualización planificada de más de 400.000 elevadores con más de 30 años de antigüedad en España es una inversión estratégica. Abordar esta renovación de forma proactiva se traduce en un mayor ahorro energético, un incremento en la fiabilidad del servicio y la tranquilidad de contar con los estándares de seguridad más avanzados del mercado, garantizando un mejor futuro para las comunidades de vecinos”, afirma Manuel Jiménez Gómez, director de Modernizaciones e Ingeniería en Schindler Iberia.
Desde la compañía destacan que la antigüedad no es el único factor que determina el estado de un ascensor. Las condiciones ambientales pueden acelerar el deterioro de los componentes electromecánicos. Según datos internos de Schindler, los equipos instalados en zonas costeras con elevados niveles de humedad y salinidad, como Canarias, presentan una mayor propensión a las averías que los ubicados en zonas del interior.
En áreas urbanas con alta densidad residencial y una importante rotación de inquilinos, como el área metropolitana de Barcelona o el eje Maresme-Tarragona, la situación responde a otro perfil. En estas zonas existen más de 2.000 ascensores de esta tipología instalados en edificios construidos durante las décadas de 1990 y 2000, muchos de ellos pendientes todavía de afrontar un proceso de modernización.
En palabras de Manuel Jiménez Gómez, “la variable determinante en todos estos casos no es el número de años en funcionamiento, sino la combinación de antigüedad, frecuencia de averías y ausencia de actualización tecnológica. Un ascensor de 25 años que ha funcionado con normalidad puede modernizarse con una inversión significativamente menor que uno que ha acumulado reparaciones parciales durante ese tiempo”.
Schindler también incide en la diferencia entre modernizar un ascensor y sustituirlo por completo. La empresa considera que todavía existe la percepción de que cualquier actualización implica una obra de gran envergadura, con elevados costes y largos periodos de inactividad, cuando en muchos casos la intervención puede limitarse a la renovación de los componentes críticos.
El modelo Smart, instalado de forma generalizada a finales de los años noventa y principios de los 2000, supuso en su momento una nueva tipología de ascensor al eliminar el cuarto de máquinas, optimizando el espacio disponible en los edificios y facilitando la estandarización de soluciones para distintas configuraciones arquitectónicas. Actualmente, la modernización de estos equipos puede incluir la actualización del cuadro de maniobra, el sistema de control, la cabina y los elementos de seguridad para adaptarlos a la normativa vigente y a los actuales estándares de eficiencia, con una interrupción mínima del servicio.
En este sentido, Manuel Jiménez Gómez recuerda que “al haber instalado de serie sistemas de seguridad y eficiencia muy por encima del estándar del mercado, una gran parte de nuestros clientes ya se anticipaba a los requisitos de la nueva normativa ITC mucho antes de su entrada en vigor. Para muchos clientes de Schindler esto ha supuesto evitar derramas urgentes y planificar la adaptación de forma gradual y previsible”.



























